lunes, 28 de mayo de 2018

Fieles al tiempo

En agosto de 1939, en pleno rodaje de Gone With the Wind, confirmaban que se había seguido la norma de no utilizar objetos o vestidos datados en el siglo XX... con una excepción:

W.W. Ferguson, que trabajaba para la Selznick International Pictures, señaló, muy convencido: "The only things modern were the horses, but then a horse’s face hasn’t changed much in the past 75 years".
"Las únicas cosas modernas han sido los caballos, pero un rostro de caballo no ha cambiado demasiado en los últimos 75 años".

martes, 22 de mayo de 2018

A la cabeza de la lista de cien

No podía ser de otra manera: Escarlata O'Hara encabeza la lista de los cien más recordados personajes cinematográficos que ha llevado a cabo Fotogramas.

Eso sí, está muy bien acompañada, tanto por gente como por animales, protagonistas de historia antigua y narraciones contemporáneas inolvidables para los espectadores: Robin de los bosques, King Kong, el ciudadano Kane, Tarzán de los monos, Rick Blaine, Gilda, Dorothy... inician una relación centenaria.

martes, 15 de mayo de 2018

Lee Phelps, encargado del bar


Si en una película del Hollywood clásico hay una secuencia en un bar, garito, cafetería, salón del Oeste o similar, la probabilidad de encontrar a Lee Phelps detrás de la barra es muy grande; aunque en su carrera no faltaron los acostumbrados agentes de policía, dependientes, guardias de prisiones, detectives, empleados de juzgados, reporteros…, porque Phelps tiene una filmografía amplísima, le recordamos en labores hosteleras en Anna Christie, dando oportunidad a Greta Garbo de pronunciar su primera réplica en el sonoro, en The Public Enemy, The Champ, The Return of Frank James, The Philadelphia Story, California… y, por supuesto, en Lo que el viento se llevó, donde indica a Prissy que el capitán Butler está en el piso de arriba, justo encima del Red Horse Saloon en el que (suponemos) trabaja su personaje.

Lee Phelps vino al mundo el 15 de mayo de 1893 con el sonoro nombre de Napoleon Bonaparte Kukuck, poco apropiado para las marquesinas, por cierto. Tuvo su aprendizaje en las variedades y el teatro en la Costa Este antes de afincarse definitivamente en California y, desde 1917 hasta 1953, el año de su muerte, estuvo trabajando en el cine y la televisión, en multitud de papeles secundarios.

lunes, 7 de mayo de 2018

La belleza en lo imperfecto

Encontramos a Escarlata O'Hara en la lista que ha escogido la autora de este artículo como heroínas literarias dignas de ser recordadas.

Señala Madeleine Coyne que a veces se encuentra más belleza en las relaciones fallidas y las dificultades humanas que en los finales perfectos y felices, porque son hechos reales. En esas ficciones escogidas, se hallan ejemplos de esperanza, gracia y belleza a través del difícil recorrido por la vida. Cada una de esas protagonistas es trágica e imperfecta a su manera, pero a través de la historia de cada una, el lector puede encontrar una valiosa lección sobre la vida y el amor.

Anna Karenina, Sonya Marmeladov, Hester Prynne y Kristin Lavransdatter acompañan a Scarlett O'Hara en la lectura recomendada.

De la protagonista de Gone with the Wind señala Coyne que hay algo mágico a su alrededor. Se trata de un personaje complejo, pero también muy sencillo. Desea ser deseada, y es la mujer más difícil y decidida que se ha encontrado en una novela. No desea excusar o glorificar mucho de su comportamiento, pero no puede evitar sentir lástima por ella en ciertas ocasiones. Escarlata es completamente mimada como una niña, lo que hace las cosas más difíciles para ella cuando se enfrenta con problemas verdaderos durante la guerra. Al final su determinación constituye su mayor debilidad, pero también su mayor fuerza. Uno se pone de su parte cuando ella deja atrás su pasado y aprende como desprenderse de él.

Como escribió Margaret Mitchell, Escarlata se dio cuenta de que no podía seguir adelante con un cargamento de dolorosos recuerdos... Por lo tanto, no hay un final feliz en la novela, pero es mejor precisamente por ello. Escarlata consigue lo que pide, e incluso aunque no deje al lector completamente satisfecho, uno sabe que ella va a estar bien. "¡Después de todo, mañana será otro día!".

lunes, 30 de abril de 2018

Personajes (LII)


Los Fontaine eran una familia vecina de los O’Hara, residentes en la finca llamada Mimosa; son los más próximos a Tara y se les dedica bastante atención en la novela, pero no tienen ninguna relevancia en la adaptación cinematográfica.

Componen la familia el viejo doctor Fontaine y su esposa, la abuela Fontaine; su hijo, también médico y que fallecerá de disentería en Vicksburg, está casado con Jane, la joven señorita Fontaine, conocida cariñosamente como "Young Miss" (Señoritita, en la traducción). Son padres de Tony, Joe y Alex, todos morenos y con temperamento vivo y sanguinario, capaces de matar a cualquiera por una minucia.

Los dos médicos hacen sus visitas en el Condado; el mayor aconseja a Ellen que lo mejor para la reciente viuda Escarlata es un cambio de aires. Más tarde se une a la caballería del general Wheeler, y regresa a casa con un brazo amputado. Su opinión médica coincide con la del doctor Meade, de Atlanta: el parto ha debilitado demasiado a Melania y un segundo embarazo pondría en peligro su vida. El viejo doctor muere en abril de 1966, dos meses antes que Gerald O’Hara.

Joe Fontaine se casa con Sally Munroe y muere en Gettysburg, en julio de 1863.

Tony Fontaine, que le disparara un tiro a Brent Tarleton, regresa ileso de la guerra para intentar sacar de la pobreza a la hacienda. Escarlata, para atrapar a Frank Kennedy, le dice que su hermana Suellen va a casarse muy pronto con Tony, superchería que Frank no tarda en descubrir, pero para entonces ya no puede hacer nada.

En abril de 1866 Tony se presenta una noche tormentosa en casa de los Kennedy; ha matado a su antiguo capataz negro y a Jonas Wilkerson por las afrentas que han recibido las mujeres blancas y Sally Munroe, su cuñada, en particular. No tiene más remedio que huir de la justicia y se detiene en Atlanta para comer algo y pedir un caballo con el que ponerse a salvo en Texas. La ayuda que le presta el matrimonio, aunque no puede ser probada, les pone en el punto de mira del gobierno militar, y Escarlata llega a temer la confiscación de sus bienes.

Alex, que con su hermano Tony fue de los primeros del Condado en regresar de la guerra y llevar la noticia de la rendición a Tara, se puso a trabajar en Mimosa, a pesar de que antes de alistarse no había tenido nunca más trabajo que el de elegir corbata. No había formado parte del coro de cortejadores de Escarlata porque siempre había estado enamorado de Dimity Munroe, pero su orgullo no le permite casarse con ella: sabe que no dispone del dinero suficiente y prefiere esperar a conseguirlo. Pero, con Joe muerto y Tony exilado en Texas, es el único hombre que queda en Mimosa para acompañar a la viuda de Joe, y Alex se casa con su cuñada Sally para guardar las apariencias. Será también uno de los porteadores del féretro de Gerald.

La primera visita que Escarlata puede realizar a sus vecinos, gracias al caballo del desertor yanqui, es a Mimosa. Como la plantación estaba lejos de la carretera, el ejército de la Unión no había causado demasiados destrozos, aunque sólo quedaban cuatro esclavos; el resto había huido. Las tres mujeres estaban solas con el pequeño hijo de Joe, y llevaban luto por sus muertos en combate.

La abuela Fontaine, una venerable señora con licencia para eructar en público, interroga a Escarlata sobre la situación en Tara. Se alegra de que la casa haya quedado en pie, le dice que recoger el algodón ella misma no será ninguna humillación y, después de contarle un espeluznante episodio de su juventud, le advierte que es importante tener en la vida algo a lo que amar y algo a lo que temer.

Las mujeres Fontaine prestan a los de Tara las suficientes provisiones para sobrevivir en tanto las cosechas no maduren, con una generosidad que no espera retribución y que era característica de la convivencia vecinal sureña. La propia Sally avisa a todos de la vuelta de las tropas yanquis, dando tiempo a que Escarlata organice una operación de salvamento de víveres que les deja en mejor posición que a las Fontaine, que ven quemada el ala de madera de la casa y sólo pueden salvar el resto a base de emplearse a fondo con mantas y trapos mojados.

La abuela sufre un ataque al corazón debido al esfuerzo de apagar el fuego, pero ello no le impide asistir al funeral de Gerald O’Hara, a quien apreciaba por ser el marido de Ellen. Una hábil maniobra de Will Benteen evita que la abuela lance una previsible diatriba contra Suellen, que había precipitado la muerte de su padre, y la anciana mantiene otra larga conversación con Escarlata, en la que encuentra cualidades admirables y también defectos no tan perdonables según el código vigente, aunque la charla acaba por acercar a ambas mujeres.

En la película, la familia Fontaine queda representada de pasada por el actor Tom Seidel, a quien se denomina "Tony Fontaine" en la secuencia del comedor de Doce Robles.

martes, 24 de abril de 2018

Firma de Olivia de Havilland

En este artículo se nos cuenta cómo se obtuvo el autógrafo de Olivia de Havilland.
El autor relata que su hija volvió del colegio con el deber de escribir a alguien a quien admirara y probara su filosofía de vivir. Ya se había decidido por de Havilland, de quien era una fiel devota tras haber leído y visto Gone with the wind varias veces.

No tenía idea de cómo contactar con la estrella, porque el sistema internet no era accesible como lo es ahora, por ejemplo. Pero, buscando en los archivos del periódico en el que trabajaba, A.C. Snow descubrió la visita de de Havilland a un amigo, un sacerdote de New York.

Sin mucha esperanza, llamó al sacerdote y, para su sorpresa, se puso en contacto  con él y consiguió la dirección en París de la actriz.

Allí enviaron la carta de la pequeña, advirtiéndola, sin embargo, de la posibilidad de que no obtuviera respuesta.
Tres semanas pasaron y la joven ya había abandonado la esperanza de recibir una carta de Olivia de Havilland, pero llego un sobre...con remite de París: "Querida Katherine Victoria (¡qué nombre tan bonito!)", escribía de Havilland, explicando que el retraso en su respuesta se debía a que había estado fuera de su hogar un tiempo. "Me llena de alegría saber que Lo que el viento se llevó signifique tanto para ti y se haya convertido en una parte importante de tu vida", escribió. "Con respecto a la experiencia de trabajar en Gone with the Wind, fue maravillosamente feliz para mí. Estaba profundamente atraída por el carácter de Melanie, que tenía una rara sabiduría en el corazón, y buscaba cada día vivir su vida durante las horas de rodaje.
Además, supuse que Lo que el viento se llevó podría tener un destino poco habitual: que podía aguantar más del año o par de años al que estaban destinadas la mayor parte de las películas de aquella época. El pensamiento de ser parte de algo que iba a durar fue algo que me llenó, incluso me llenó de gran alegría. Amigos escribían desde Inglaterra que habían vuelto a estrenar  la película... ¿No era una profecía positiva, Katherine Victoria?"
La carta, enmarcada, cuelga en el dormitorio de la hija de A.C. Snow.


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miércoles, 18 de abril de 2018

Un asunto con Leslie Howard

No podemos dejar de citar "Mi pecado", una obra sobre Conchita Montenegro, que fue amante de Leslie Howard y, al parecer, convenció a los británicos de intentar la neutralidad de España durante la Segunda Guerra Mundial.

Probablemente, en la inminente publicación que firma Javier Moro, no se hable de Lo que el viento se llevó, pero no dejará de ser una lectura interesante para cualquier amante del cine... y del cotilleo.

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