lunes, 24 de julio de 2017

Planos favoritos

No podía faltar Lo que el viento se llevó en la colección que lleva por título "Los 76 mejores planos de la historia del cine", que podemos disfrutar en este vídeo.

Es una recolección estimable, pero personal, claro. Seguro que el lector echa de menos alguna imagen memorable, sobre todo si pensamos en las películas clasificadas como clásicas, pero el trabajo del autor nos parece irreprochable.

martes, 18 de julio de 2017

Secuencias que se llevó el viento


Sólo los asistentes al primer pase sorpresa pudieron ver algunas secuencias que Selznick y su equipo sacrificarían después, en su afán de acortar la duración de la película, que alcanzaba entonces alrededor de cuatro horas y media.

En la sala de montaje y quién sabe si durmiendo ahora en alguna lata anónima o perdidas para siempre, se quedaron secuencias como la familia O’Hara camino de la fiesta en Doce Robles, la sobremesa después de la barbacoa, la noche de bodas de Escarlata y Charles, el encuentro de Escarlata con John Wilkes en la estación, con el anciano que muere en sus brazos, Belle Watling atendiendo a los heridos, una discusión entre Carreen y Suellen sobre la falta de hombres después de la guerra, Belle Watling y sus pupilas declarando que los hombres habían estado en su casa en lugar de en la incursión del Klan (en la que participaron John Wray como preboste, como "chicas de Belle" Shirley Chambers y Yola D'Avril, y Libby Taylor e Ivy Parsons como criadas), y una conversación entre Bonnie y su madre en la mañana siguiente al arrebato brutal de Rhett.

lunes, 10 de julio de 2017

30 intérpretes para los dos papeles más famosos

Treinta actrices y actores actuales, encabezados por Richard Gere y Jane Fonda, nos presentan en este vídeo su interpretación de Rhett y Escarlata, los protagonistas de Lo que el viento se llevó.

Para ponérselo un poco más difícil hay que señalar que los chicos se encargan (muy bien, creemos) del papel de Vivien Leigh y las chicas se desempeñan con el que corrió a cargo de Rhett Butler.

lunes, 3 de julio de 2017

Apuntes sobre el guión


La película no tuvo en ningún momento un guión definitivo, sino diferentes versiones que cambiaban de día en día, conforme Selznick trabajase con Sidney Howard, Ben Hecht o cualquiera de los numerosos escritores a los que les pidió colaboración.

A mediados de octubre de 1936 Sidney Howard aceptó el encargo de escribir el guión. El 14 de diciembre Selznick tuvo en sus manos las “Notas preliminares al tratamiento cinematográfico de Gone with the Wind", que ocupaban 50 páginas y donde el escritor trazaba su plan de trabajo. Ya había suprimido los antecedentes de los padres de Escarlata, la historia de muchos personajes secundarios y el paralelismo entre Escarlata y Atlanta, pero conservaba la relación entre los cuatro personajes principales. Sugería incluir alguna secuencia que mostrara las actividades de Rhett como burlador del bloqueo, para definir con mayor claridad al personaje por medio de sus acciones más que de sus palabras, y señalaba que tenía problemas con la segunda mitad de la historia, sobre todo en lo que se refería al Ku Klux Klan, un tema que le desagradaba tocar, y con la acumulación de muertes hacia el final.

Selznick estudió cuidadosamente estas notas y estuvo de acuerdo con el escritor en que sería necesario suprimir algunas cosas, pero se negó en redondo a que se inventaran secuencias que no figuraban en la novela.

Howard desarrolló sus versiones del guión a partir de este tratamiento inicial. La de agosto de 1937 seguía con fidelidad la novela e incluía diálogos tomados de ella, sin variación. Selznick creía que no era muy cinematográfico, porque el dramaturgo prefería sugerir en lugar de afirmar. El juramento de Escarlata en el huerto había sido sustituido por una secuencia mucho menos dramática en opinión del productor, que deseaba que la violencia, la emotividad y la garra de la novela se traspasaran también a la pantalla. Además, con aquel guión la película duraba casi cinco horas y media.

Sidney Howard no pudo soportar las continuas interferencias de Selznick que, si bien no quería que se añadiera nada que no estuviera en la novela, insistía en que hubiera secuencias que ilustraran el transcurso de la guerra, algo que incluso se consultó a los espectadores de los pases sorpresa mucho tiempo después. El dramaturgo acabó por rendirse.

En octubre de 1938 Selznick reunió todo el desperdigado material que él y Howard habían producido en aquellos meses y, dispuesto a poner orden y conseguir un guión comprensible, viajó a las Bermudas con Jo Swerling, una vez que Margaret Mitchell se negara a hacer la travesía para colaborar en la escritura. Pero tampoco salió nada satisfactorio de aquel trabajo y el productor solicitó la ayuda de Oliver Garrett, que empezó a trabajar en el mismo tren que le llevaba de la Costa Este a Hollywood. Por entonces había ya seis revisiones del guión.

Pasaban los meses, el comienzo del rodaje era inminente; el problema del guión seguía sin resolverse y varios escritores trabajaron en él siguiendo los dictados de Selznick: John L. Balderston, Michael Foster, Edwin Justus Mayer, John Van Druten, F. Scott Fitzgerald, John Lee Mahin, Donald Ogden Stewart...

La víspera del rodaje del primer plano Selznick era consciente de que el guión no estaba terminado, que era demasiado largo y todavía confuso, pero confiaba en su propia habilidad para mantener la historia inteligible.

Cukor, que acostumbraba contar con un guión sólido a partir del cual elaborar su dirección, no dejó de señalarle a Selznick la debilidad del que disponían y que las continuas reescrituras no hacían más que perjudicar a la película. El director sugirió volver a la versión de Sidney Howard y dejar de lado la de Selznick y Garrett, que era la que se utilizaba desde enero de 1939. La negativa del productor a acceder a esta petición sería, según Cukor, una de las razones de su marcha.

Llegó Victor Fleming y también fue de la opinión de que el guión no era bueno. Selznick recurrió entonces a Ben Hecht, que no había leído el libro, y, si bien no aportó demasiado en cuanto a material, sí pudo poner en orden todo lo que Selznick había acumulado en tres años. Hecht dejó listo todo hasta el final de la primera parte de la película. Su punto de partida fue el guión de Howard, al que se añadió lo mejor de las sucesivas versiones. El resto de los escritores utilizaron estas páginas.

Así, el guión de Lo que el viento se llevó no puede escribirse más que siguiendo la película ya terminada y trasladando al papel lo que se ve y se oye. Aunque todos los guiones sufren variaciones durante el rodaje, muy pocos habrán sido objeto de las diarias interpolaciones, reescrituras, cambios, supresiones y condensaciones que Selznick realizaba de la noche a la mañana y que exasperaban a los diferentes departamentos. Lo más cercano a un guión definitivo y contemporáneo es un grueso volumen con hojas multicolores (conocido como "guión arco iris"), que contiene los cambios de última hora y los apuntes que su dueño original realizaba a medida que cambiaban las decisiones de Selznick.

sábado, 1 de julio de 2017

101 años para una dama

Puede parecer difícil añadir algo novedoso a la celebración del cumpleaños 101, ¿verdad?...

Pues para Olivia de Havilland, no.

La reina de Inglaterra decidió hace unos días que Olivia fuera recompensada con el título de "Dama", una disposición que la actriz ha reconocido como "el más gratificante regalo de cumpleaños" y "me hace extremadamente orgullosa".



El título lo proponen diferentes ministros de la Gran Bretaña y miembros del público en general y es evaluado por un comité antes de someterlo a la Reina, que repasa personalmente la lista. Las cartas se envían entonces, proponiendo el honor a la persona nominada. Una vez aceptado, lo jurará en secreto mientras se formaliza la lista y se publica en el The London Gazette (en este caso a mitad de junio, la fecha oficial de cumpleaños de la Reina, que nació en el mes de abril).

En esta ocasión, el nombramiento a Olivia de Havilland se convierte en el título concedido a la persona de más edad.

Olivia de Havilland becomes the oldest ever Dame

lunes, 26 de junio de 2017

Cierta fragancia hindú

En este artículo se nos recuerda la inspiración que manejan algunos creativos a la hora de diseñar el cartel del estreno de una película de la India... y que se basan, sin contarlo, en otros carteles ya conocidos en Europa y Estados Unidos.

No puede faltar una referencia a Lo que el viento se llevó, aunque la cinta que se presenta, Bombay Velvet, no tenga nada que ver con la historia de Gone With the Wind.

lunes, 19 de junio de 2017

Personajes (XLII)

La señora Elsing es otro de los “pilares de Atlanta”, mujeres de edad que llevaban las riendas de los asuntos sociales de la ciudad, como las señoras Merriwether y Whiting; más joven que esta última, sutil y frágil, la señora Elsing había sido de joven una belleza y aún conservaba su elegancia de antaño, sin dejar de ser imperiosa e inflexible mientras usaba su voz dulce y apagada para chismorrear a diestro y siniestro.

Es una de las organizadoras del bazar de caridad, a cuya decoración aporta sus famosas plantas de caucho, y visita la casa de Pitty para rogarles a ella y a Melania que acudan a ayudar.

Es la anfitriona de la reunión musical en beneficio de los convalecientes en la que Escarlata luce sus dotes interpretativas y Rhett ahonda el desagrado que produce en la sociedad de Atlanta debido a sus dudosas actividades y comentarios impertinentes. La señora Elsing nunca apreció demasiado a Butler, y mucho menos a Belle Watling, a quien despide con cajas destempladas cuando la “madame” acude al hospital para servir a la Causa como enfermera.

La señora Elsing permanece en Atlanta hasta los últimos momentos del asedio. Escarlata no logra que abandone el hospital para ayudar en el parto de Melania, y la ve saquear los almacenes que el ejército ha puesto a disposición de los ciudadanos.

Al terminar la guerra los Elsing reconstruyen su maltrecha casa y, para sobrevivir, acogen a algunos amigos como “invitados de pago” y organizan una gran fiesta para la boda de Fanny, pero dejan a deber ciertas cantidades en la tienda de Frank, que Escarlata se encargará de cobrar a costa de ganarse el enfado de la señora Elsing.

Rhett conseguirá las simpatías de la señora Elsing con su donativo para las Tumbas de los Gloriosos muertos, una vez que Melania le haya defendido en una reunión de señoras en la que estuvieron a punto de romperse las relaciones entre ambas.

Por último, la señora Elsing será testigo de segunda fila en la escena comprometida entre Ashley y Escarlata en el almacén de maderas, y cotilleará lo suyo a pesar de no haber visto nada.

Hugh Elsing, su hijo, antiguo estudiante de Derecho, sufre dos heridas en la guerra y se distingue por su valor, pero a su término tiene que dedicarse a vender madera de puerta en puerta. Era un joven delicado, con un rizo de pelo castaño que le caía sobre la frente y manos finas, totalmente inútiles para el trabajo manual. Tommy Wellburn, su cuñado, se lo recomienda a Escarlata cuando ella busca a alguien que se ocupe de una de sus serrerías, pero Hugh resulta ser bastante incompetente, aunque no tanto como lo será Ashley.

Como a una buena porción de hombres de Atlanta, Rhett lo salva de la horca con su estratagema de hacerles pasar por la casa de Belle Watling después de la incursión del Klan. Hugh acompaña a Ashley en la fingida borrachera cuando llegan a casa de los Wilkes, y es detenido por el capitán.

Las secuencias de la señora Elsing fueron suprimidas de la versión final de la película; había sido interpretada por la actriz Mary Young. A Bruce Lane se le adjudicó el papel de Hugh.

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