La compenetración entre Rhett Butler y su queridísima hija Bonnie era indudable, y Clark Gable y Cammie King, que los interpretaron en Lo que el viento se llevó, llegaron a extremos telepáticos en el momento en que el padre le comunica a la niña que se van de viaje: si nos fijamos, los labios de Cammie se mueven mientras Gable pronuncia sus frases, repitiendo las palabras de Butler.
La joven se había aprendido el diálogo a conciencia, no sólo su parte, sino también la de sus compañeros de escena...
domingo 15 de noviembre de 2009
A la caza del gazapo (XXXV)
sábado 14 de noviembre de 2009
Mozelle Miller, doble de luces de Vivien Leigh
Con la elección de Vivien Leigh para interpretar a Escarlata, que cerraba una puerta abierta durante más de dos años y por la que habían entrado cientos de mujeres, se abría otra, más discreta, pero también importante: había que seleccionar a sus dobles de luces.
No es imprescindible que los dobles de acción se parezcan a los actores a los que suplen, y en muchos casos están bastante alejados de las medidas de las estrellas de las que son contrafigura, pero en el caso de los dobles de luces se necesita la mayor semejanza posible, sobre todo en cuanto a estatura, corpulencia y rasgos generales.
Millicent Miller pasó la criba entre más de 300 candidatas y ocupó el puesto de Vivien Leigh en los preparativos de las tomas, cuando se escogen las posiciones de cámara y la iluminación (lo que puede llevar bastante tiempo) y le “prestó” a Escarlata varias partes de su cuerpo: la mano que arranca el rábano, la que lanza la tierra roja de Tara o la que toma la pistola para defenderse del desertor, así como la espalda de la protagonista de Lo que el viento se llevó cuando se refugia bajo el puente camino del hogar…
Millicent "Mozelle" Miller nació en Oklahoma el 14 de noviembre de 1910 y dedicó una década de su vida a ahorrar sudores bajo los focos a las estrellas. Vivien solicitó sus servicios en Waterloo Bridge (El puente de Waterloo) y That Hamilton Woman (Lady Hamilton) y también ocupó el puesto de Merle Oberon, entre otras. Tras estos años en Hollywood, volvió a su tierra natal, donde falleció en 1990.
viernes 13 de noviembre de 2009
El camisón de la elipsis
Después de una noche agitada (y muy polémica), vemos a Escarlata desperezándose en el lecho.
En esta ocasión Vivien Leigh llega un camisón de batista blanca con mangas largas, que se estrechan en los puños. Botones y presillas en el centro, hasta la cintura. Frunces en los hombros, a ambos lados de la cintura y en la parte posterior. Una larga banda de encaje blanco bordea el cuello y los puños.
Todos los datos apuntan a que es la misma prenda que se puede atisbar en la secuencia anterior, bajo la espléndida bata roja. Fuera lo que fuera lo que ocurrió entre Rhett y Escarlata esa noche, la Selznick International se cuidó mucho de dar motivo a los guardianes del Código de Producción para que hicieran conjeturas con un camisón que no estuviera en perfecto estado de revista...
jueves 12 de noviembre de 2009
Viento para los molinos holandeses
En 1936 Margaret Mitchell sabía tanto de derechos de autor como Prissy de traer niños al mundo, pero pronto tuvo que ponerse al corriente de los entresijos legales, dispuesta como estaba a no permitir ningún uso indebido de Lo que el viento se llevó o a perder ni un céntimo de lo que en buena lid le correspondía.
La escritora aprendió sobre la marcha y planteó batalla allí donde lo creyó necesario, que fue en muchos sitios y el resto de su vida (y más allá).
Además de las demandas por plagio (a ambos lados del banquillo) también tuvo que ocuparse de gestionar sus derechos de autor a medida que la novela se editaba en diferentes países e idiomas.
Durante el primer año apenas hubo problemas al respecto pero, a finales de 1937 Mitchell se enteró de que GWTW se iba a publicar en Holanda pero sin que ella recibiera compensación alguna: la editorial holandesa se escudaba en que el libro se había publicado en Estados Unidos sin que hubiera una edición simultánea en uno de los países que se adherían al Tratado de Berna, lo que permitía la publicación sin contraprestación alguna.
El editor holandés argumentaba que la primera edición de Gone With the Wind llevaba la fecha de mayo de 1936… pero en ese mes la obra no se publicó en ninguna parte: la salida al mercado se retrasó hasta junio y el libro llegó simultáneamente a las estanterías de Estados Unidos y de Canadá, que sí reconocía el tratado, y, por lo tanto, la novela quedaba amparada por la legislación sobre derechos de autor.
Mientras se tramitaba el caso, los holandeses disfrutaron de los tres volúmenes de Gejaagd Door de Wind sin saber que su creadora no percibía ningún porcentaje de las ventas.
El relato de este famoso caso no quedaría completo si no mencionáramos que el editor tuvo el detalle de enviar, durante varios años, bulbos de tulipanes para adornar la tumba de Margaret Mitchell.
miércoles 11 de noviembre de 2009
Lista de bajas (XXVII)
A un año de alcanzar las cinco décadas desde su estreno, Lo que el viento se llevó perdía en 1988 a tres miembros de su equipo técnico:
Henri Jaffa, 83. (Supervisor de Technicolor)
Raymond A. Klune, 84. (Producción)
Hal Rosson, 93. (Cámara en el rodaje de "el incendio de Atlanta)
Como vemos por las edades que alcanzaron muchas de las personas que desempeñaron un papel en la edición de la novela y la producción de la película, la idea de que sobre GWTW existe una "maldición" cobra menos credibilidad y sólo se sustenta por un puñado de muertes inesperadas que representa sólo un pequeño porcentaje de las bajas, aunque fueran fallecimientos muy sentidos, por supuesto.
martes 10 de noviembre de 2009
El color marca la diferencia
La decisión de rodar Lo que el viento se llevó en Technicolor se dejó notar tanto en el presupuesto como en el quehacer diario del rodaje.
Casi 429.000 dólares de los cuatro millones que se emplearon en la producción de GWTW se destinaron a la compra de película, alquiler de cámaras, sueldos de los operadores y asesores y demás detalles “físicos”, por no hablar del gasto añadido en iluminación y electricidad, pues el nuevo sistema implicaba un mayor número de focos.
El tiempo adicional que se necesitaba para iluminar cada plano (comparado con lo que se tardaba en un rodaje en blanco y negro), más las horas que se fueron en los tira y afloja con los representantes de la compañía Technicolor supuso otros 118.750 dólares.
Selznick, que por entonces era el productor con mayor experiencia en el nuevo sistema, se lamentó un día:
“Llevo tres años intentando convencer a este estudio de que los expertos de Technicolor están aquí para guiarnos en el aspecto técnico y no para dominar la parte creativa de nuestras películas, los decorados, el vestuario o cualquier otra cosa…”
lunes 9 de noviembre de 2009
Punto de vista italiano
La bibliografía sobre Lo que el viento se llevó es muy abundante. Aunque predominan los libros en inglés y sus traducciones, también encontramos volúmenes originales en otros idiomas. Ya hemos citado algunos en español y hoy nos acercamos a uno en italiano, Victor Fleming. Via col Vento, de 2001, que firma Paola Cristalli, crítica de cine y miembro de la plantilla de la Filmoteca de Bolonia.
Cristalli nos lleva por la familiar historia de la producción de la película, pero también nos ofrece un ameno análisis de la película, del personaje de Escarlata y de la secuencia del “incendio de Atlanta”, una recopilación de críticas… y todo ello sin sobrepasar las 132 páginas.













