lunes, 15 de septiembre de 2014

En busca del premio perdido

Todavía hoy está en marcha la búsqueda del premio recibido por Hattie McDaniel en 1940, el Oscar a la mejor actriz secundaria en Lo que el viento se llevó, cuya placa ha desaparecido de la vista mundial unos años después de su entrega.

El profesor de leyes en la Universidad George Washington W. Burlette Carter ha dado continuidad a la búsqueda, que coincide con el premio otorgado este año a Lupita Nyongo. Hattie cedió su galardón a la Howard University en 1952 y allí fue admirada hasta 1972, cuando se perdió.

Al entregar el premio de la Academia, Fay Bainter declaró: ""To me it is more than just a plaque of gold, it opens the doors of this room, moves back the walls and enables us to embrace the whole of America." ("Para mí esto es más que una placa de oro, abre las puertas de esta habitación, mueve las paredes y nos permite abrazar el total de América.")

lunes, 8 de septiembre de 2014

A la barbacoa

La variedad de situaciones y la extensión en el tiempo de la historia de Lo que el viento se llevó permiten que no sólo admiremos los vestidos y trajes que lucen los actores, sino también, en algunas ocasiones, su ropa interior, en todo o en parte.

Selznick, al igual que otros productores y directores, llevó su pasión por la exactitud hasta indicar que los intérpretes llevaran la vestimenta completa, lo más adecuada a la época que fuera posible, para que se movieran y sintieran igual que lo hicieron las gentes de la última mitad del siglo XIX en Georgia, aunque no se viera ni un centímetro de las prendas que llevaban debajo.

Precisamente una de las escenas más famosas de GWTW tiene mucho que ver con la lencería: cuando Escarlata se prepara para acudir a la barbacoa en Doce Robles y Mammy la ayuda a vestirse, al tiempo que intenta que desayune. La primera “escena del corsé” de Gone With the Wind nos muestra a Vivien Leigh con buena parte de las prendas que llevaban las señoritas sureñas y que contribuían tanto a dar amplitud a las faldas como a reducir la circunferencia de sus cinturas.

Los pantaloncillos son de batista blanca, con cuatro franjas de satén azul y encaje blanco en cada pernera y rematados también con puntilla. El resto de las piernas está cubierto por medias de seda blanca.

La camisa es de batista blanca, con un escote pronunciado y un lazo de encaje y satén azul, y las mangas, cortas, también se rematan con puntilla y llevan un gran lazo de satén azul en la parte superior.

El legendario corsé es de brocado en seda blanca, con un motivo floral y tres botones de adorno en la parte delantera. Dos ballenas verticales en la parte delantera, dos en los costados y dos en la parte trasera cumplen con su misión de apretar el busto con la acción de los cordones situados a los lados y en la parte posterior. La enagua es de batista blanca, con seis volantes rematados de encaje blanco y una banda de batista blanca forma la cintura, con botones en la parte posterior.

martes, 2 de septiembre de 2014

Entre las 60 de casi cien años de cine

Un nuevo vistazo a las listas de favoritos: el libro "That's Hollywood: A Behind-the-scenes Look at 60 of the greatest films of all Times", de Peter Van Gelder, que incluye Lo que el viento se llevó en su selección de esa mirada a las "60 mejores películas de todos los tiempos".

Hay que tener en cuenta que el libro está datado en 1990, y faltan, por lo tanto, los filmes de buena recomendación desde esa fecha hasta hoy mismo. Pero se trata de una escogida selección de películas de casi un siglo de historia, y seguro que coincide con el gusto del lector o le descubre títulos imprescindibles... o no.

lunes, 25 de agosto de 2014

Bésame, Escarlata

Raro sería que faltara Lo que el viento se llevó en una lista dedicada a elegir buenos (o malos) momentos en el mundo del cine. Y, por supuesto, no falla en aparecer en la relación de los mejores o más recordados besos de la pantalla. Ahí la encontramos, codo con codo con diferentes versiones del beso a lo largo de la historia cinematográfico, desde ¡Que bello es vivir! a Titanic, pasando por Casablanca.

lunes, 18 de agosto de 2014

En todas partes sopla el viento

Andrés Meixide, creador de Thom, no es inmune a la “fiebre escarlata”, como ya hemos visto, y deja patente lo enraizadas que están frases y situaciones de Lo que el viento se llevó en la cultura popular:

En noviembre de 2009 el dibujante nos recuerda que los problemas financieros e inmobiliarios de Escarlata O’Hara todavía están presentes en el mundo actual.

lunes, 11 de agosto de 2014

Una cita con 1001 películas

Puede no ser la mejor película del mundo ni la preferida por cualquier lector, pero Lo que el viento se llevó se ha ganado, en 75 años, el puesto entre las 1001 películas que uno debería ver antes de cambiar radicalmente de sala.

Este vídeo nos ofrece una visión rápida, unos diez minutos, de las mil y una cintas escogidas. Gone with the wind aparece, aproximadamente, a los 6:30 de este elaborado montaje.

lunes, 4 de agosto de 2014

Doris Warner recibe negativas

Antes de que la Selznick International se hiciera con los derechos de adaptación al cine de la novela de Margaret Mitchell, los estudios de Hollywood y sus respectivos departamentos de lectura mostraron diferentes grados de interés por Lo que el viento se llevó; aunque sólo fuera por hacerse con el material para que nadie más tuviera acceso a él, casi todas las productoras formularon una oferta en cuanto les llegó la sinopsis o simplemente un rumor de que había una historia muy interesante a punto de publicarse.

Hubo algunas negativas que poco a poco se transformaron en pujas crecientes o, al revés, un elaborado cortejo de la agente encargada de la negociación que al final quedó en nada, y maniobras que quedaron cortadas de raíz.

Entre estas últimas se cuenta el acercamiento a GWTW de Doris Warner, hija de Harry y sobrina de Jack, en su papel de lectora para la Warner Bros., que consiguió una opción de dos semanas sobre la novela e intentó convencer a los hermanos para que la compraran.

Como sus esfuerzos con los Warner no tuvieron éxito, ni tampoco con su marido, Mervyn LeRoy, ni con la RKO, Doris se decidió a probar con una de las actrices mejor pagadas de la época y con mejor sentido comercial, Constance Bennett.

No sabemos a qué hora empezó, pero eran las tres de la mañana cuando Doris acabó de contarle el argumento a Constance, una hora en la que cualquier idea, como la de invertir 25.000 dólares en comprar los derechos de una novela inédita, puede parecer magnífica. De momento, Constance parecía interesada en poner la mitad de los 50.000 que se pedían por Gone With the Wind, pero luego, tal vez tras unas horas de sueño reparador, le pareció demasiado arriesgado.

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