Un álbum de mujeres famosas retratadas con ropa de tono rojo.
Se menciona a gente tan recordada como Marilyn Monroe, Jane Russell, Julia Roberts, Nicole Kidman, Audrey Hepburn, Caitriona Balfe...
No puede faltar un recuerdo a Escarlata O'Hara, la protagonista de Lo que el viento se llevó, que eligió un par de veces el color que hace juego con su traducción...
lunes, 25 de febrero de 2019
Escarlata viste de rojo
miércoles, 7 de marzo de 2012
Vestido negro final
Para terminar la película, Plunkett decidió oscurecer a la protagonista, que había empezado más joven y mucho más alegre que en los tiempos que le toca vivir en los últimos minutos de la película. Por eso vemos a Vivien Leigh acompañando a la agonizante Melanie y despidiendose de Rhett con un modelo de ajustado terciopelo negro. La pieza que rodea los hombros se vuelve a la mayor altura y centro del pecho, con límites ondulados y redondos. Las mangas, ajustadas y largas, terminan en puños que recogen las alteraciones del tejido.
miércoles, 8 de febrero de 2012
El primer sombrero de París
Por estas fechas de 1939, cuando George Cukor estaba al frente de la dirección, el guión incluía unas líneas sobre la intención de Escarlata de tintar de negro el sombrero que Rhett le había llevado desde París, ya que se encontraba bajo el luto por la muerte de Charles; Butler se negaba en redondo a que se modificara su regalo y se lo apropiaba hasta que se le prometía que no se iba a cambiar.
La escena incluía también unos besos de parte de Butler en las mejillas de Escarlata.
martes, 2 de diciembre de 2008
Escarlata O'Hara, siempre en color
Lo que el viento se llevó está muy lejos de ser la primera película en color, pero tampoco hay que irse al otro extremo y creer que se rodó en blanco y negro y luego fue colorizada (¡ay!), una consulta que nos formulan en muchas ocasiones y a la que siempre intentamos responder didácticamente, para que se desvanezca esa creencia errónea bastante extendida.
No es Viento Escarlata el lugar más apropiado para desarrollar en unos pocos párrafos la historia del color en el cine, sobre todo porque hay excelentes recursos sobre ello, pero baste con decir que, al igual que con el sonido, los experimentos y sistemas para dotar de color a los fotogramas nacieron con el mismo cine y que GWTW, junto a The Wizard of Oz (El mago de Oz) en el mismo año 1939, fue la consagración del sistema que iba a dominar la industria durante un tiempo: el Technicolor.
La compañía Technicolor llevaba en el negocio desde 1915 y ya había conseguido excelentes resultados con su primer sistema, donde la película en blanco y negro registraba el rojo y el verde a través de unos filtros colocados en las lentes (sistema de adición de color) y, más tarde, con dos negativos separados para el azul/verde y el rojo (substracción).
Ray Rennahan, que luego estuvo en el equipo que produjo Gone With the Wind, se ocupó de rodar algunas secuencias en color de The Ten Commandments (Los diez mandamientos, 1923).
A partir de 1932 se introdujo el sistema de tres bobinas de película de blanco y negro, una para cada color, con el que se rodaron los cortos de animación de Disney Flowers and Trees (1932) y Three Little Pigs (Los tres cerditos, 1932), el corto de imagen real La Cucaracha (1934), varias secuencias aisladas en diversas películas y, por fin, el primer largometraje rodado enteramente en Technicolor, Becky Sharp (La feria de la vanidad, 1935).
Estas dos últimas realizaciones pertenecen a la productora Pioneer, donde encontramos a Merian C. Cooper, amigo de Selznick, fundamental para que el productor de GWTW conociera a Jock Whitney, uno de los principales inversores en esta compañía.
El Technicolor salió a los exteriores en The Trail of The Lonesome Pine (El camino del pino solitario, 1936), de la Paramount, y superó con creces esa prueba de fuego lejos del ambiente controlado de un plató cerrado.
Desde entonces se sucedieron las producciones en los diferentes estudios. La Selznick International Pictures tuvo su bautizo en Technicolor con The Garden of Allah (El jardín de Alá, 1936), y Warner Bros. dejó el listón muy alto con The Adventures of Robin Hood (Robin de los Bosques, 1938).
domingo, 16 de marzo de 2008
Negro para el luto
El negro es el color del luto, que Escarlata rechaza. Una convención cuya ruptura significaba, para la sociedad, no amar al marido muerto ni respetar su memoria; en cambio, a Escarlata le parece insoportable verse obligada a vestir de negro el resto de su vida. El recuerdo de Charles Hamilton le trae sin cuidado, lo que le irrita es verse privada de lucir aquellos maravillosos modelos a los que estaba acostumbrada y que formaban parte de su encanto, como unas armas más para cautivar a los hombres.
El luto, los vestidos negros con aquel odioso velo de crespón hasta las rodillas que sólo podría acortar a la altura de la espalda pasados tres años, la asimilaban al resto de las mujeres casadas y viudas, es decir, hacían que su figura y personalidad se desvanecieran en un conjunto informe en el que sería imposible distinguirse.
Y eso era lo que la mortificaba: no poder ser ya el centro de las miradas, pasar todos los años que le quedaban por vivir en las sombras, en una “no existencia” en que la sociedad sumergía a las matronas y a las que habían perdido al marido. Ni aún casándose de nuevo podría volver a los colores de antaño.
Pero todo esto, como sabemos, no es más que una nube pasajera: a instancias de Rhett Escarlata se despoja poco a poco del luto y vuelve a lucir creaciones multicolores, como bien se encargó de mostrar Walter Plunkett.
Por azares de la historia Escarlata O'Hara termina la película vestida de negro, al coincidir la muerte de Bonnie con la de Melania (algo más alejadas en el tiempo en la novela), lo que vuelve más expresivo todavía el rostro de Vivien Leigh, que, pálido y lloroso, se destaca a la perfección del resto de su cuerpo en unos instantes tan vitales.
Los ardientes y burlones ojos negros de Rhett tienen gran protagonismo a lo largo de la novela, y también son de ese color los de Ellen y Charles y Melania Hamilton.
jueves, 13 de marzo de 2008
Blanco para la inocencia
El blanco en Lo que el viento se llevó es el color de la inocencia, de la pureza. Escarlata lo viste de soltera (a instancias de Selznick, que cambió el color del vestido verde con que Margaret Mitchell presentaba a su protagonista en la novela), y en su boda con Charles Hamilton. Lucirá otros vestidos con el blanco como predominante, pero nunca por completo inmaculados.
Las cofias de Mammy, la ropa interior y los camisones que aparecen en la película son todos de este color.
Rhett sabe lucir con elegancia trajes blancos de hilo o blancas camisas de pechera almidonada, y, en su papel de intrépido burlador del bloqueo, regala a Maybelle Merriwether metros y metros de raso blanco para su deseado traje de boda. No olvidemos tampoco que en la novela se hacen cumplidas referencias al brillo de sus dientes blancos.
Blanco plateado es el cabello de Gerald, y Pork también encanecerá con el paso del tiempo y los avatares de la guerra.
Blancos son el algodón y las flores de los magnolios, símbolos ambos del Sur.
Y las dos casas más importantes en Gone with the wind, Doce Robles y Tara, verán cómo el humo del fuego empaña sus blancas paredes.
martes, 11 de marzo de 2008
Verde para provocar
Verde es el color de Irlanda ("la isla esmeralda"), de donde había partido Gerald años atrás.
Los ojos de Escarlata, verde pálido, sin mezcla de castaño:
“Los ojos verdes en la cara afectadamente suave eran traviesos, voluntariosos, ansiosos de vida, en franca oposición con su correcto porte. Los modales le habían sido impuestos por las amables amonestaciones y la severa disciplina de su madre; pero los ojos eran completamente suyos”.
La mayoría de los vestidos, zapatos y sombreros que Margaret Mitchell hace usar a su protagonista en la novela son verdes. Para la escritora es el color de la juventud, de la vida nueva que comienza aquella primavera, aun teñida de rojo sangre, y lo identifica tanto con Escarlata que la viste de verde a lo largo de toda la historia, aunque no se dio cuenta de ello hasta que Walter Plunkett se lo hizo notar y pidió su conformidad para cambiar el color de alguno de los modelos para la película.
Tara en todo su esplendor era también una sinfonía de verde sobre el rojo de la tierra: verde el césped, verdes los brotes de algodón, verdes los pinos...
Verdes son los billetes de la cartera del desertor yanqui, la salvación de la hacienda.
En el esquema de colores empleado por Plunkett para el vestuario de Lo que el viento se llevó, el verde está unido a la “provocación”:
- El sombrero de París con el que Rhett la tienta a abandonar el luto.
- Las cortinas de terciopelo para el vestido con el que piensa atraer a Rhett y entregarse a él, aunque sea a costa de su virtud.
- El vestido de "reconstruiremos Tara", todo un reto a la nueva situación política y social surgida de la guerra, que tiene ecos en los tonos verdes de la casa de los Butler en Atlanta, desde donde Escarlata escandaliza a toda la "vieja guardia".
- El modelo de la última imagen de Escarlata O'Hara, de vuelta en Tara, con el "desafío" de pensar en alguna manera de recobrar a Rhett.
- La bata que lleva cuando decide no tener más hijos, y, por supuesto,
- El vestido que Escarlata luce en la barbacoa, en un principio también previsto, siguiendo a la novela, para la secuencia inicial...
viernes, 7 de marzo de 2008
Azul para el riesgo
En el esquema de colores usado por Walter Plunkett para el vestuario de la película, el azul significa “peligro”, ya sea real o figurado:
- El traje de montar de Bonnie.
- El vestido de Escarlata cuando se encuentra con Ashley en el aserradero y son sorprendidos en actitud equívoca (vestido que era verde en la novela).
- El traje que lleva Escarlata en el ataque en Shantytown.
- El vestido del retrato de Escarlata en la habitación de Rhett en Atlanta.
- El azul era el color del uniforme de los soldados del Norte, y, más en la novela que en la película, se presenta también como una amenaza para Escarlata, que no soporta su visión en ningún momento.
- La hija de Rhett y Escarlata, bautizada con el nombre de dos emperatrices, es más conocida como Bonnie Blue, apodo que proviene de la comparación que hace Melania entre los ojos de la recién nacida y una de las banderas usadas por varios estados del Sur durante la guerra, la Bonnie Blue Flag (bella bandera azul).
- Azules eran los ojos de Gerald, Cathleen Calvert y Bill Benteen.
- Las cortinas del dormitorio de Escarlata en Tara y la cinta que ataba las cartas de Ashley a Melania y que Escarlata leía a escondidas también eran azules.
martes, 4 de marzo de 2008
Rojo para Escarlata
El rojo es un color que rivaliza con el verde en la novela. No en vano la tierra de Georgia del Norte, la de Tara, es de color rojizo, “la mejor tierra del mundo... aparte de la del condado de Meath, en Irlanda”. Para conseguir el tono adecuado en la película, W.C. Menzies, Lee Zavitz y Ray Klune usaron ladrillos pulverizados, que esparcieron por el decorado de Tara y Atlanta.
“Scarlett”, el nombre de la protagonista, no es más que una variación de “scarlet”, que equivale a “escarlata” en inglés, semejanza que recogieron acertadamente las versiones castellanas de novela y película.
Rojo es el cabello de los Tarleton y de Belle Watling (reforzado con el teñido).
Un intenso resplandor rojo envuelve a Escarlata y a Rhett en la secuencia de su primer beso cinematográfico, en el camino hacia Tara en plena huida de Atlanta. Selznick estuvo a punto de ordenar que volvieran a rodarla, porque no le gustaban aquellos tonos rojizos, pero se mantuvo sin cambios y ha llegado a convertirse en una de las más famosas imágenes de la película.
Las enaguas que Rhett regala a Mammy, como las hubiera deseado su vieja nodriza: almidonadas y rojas, para hacerle saber a Dios que había llegado al Cielo y que estaba, se supone, a su servicio para lo que quisiera mandar.
Walter Plunkett decidió utilizar este color en el vestuario para todo aquello que debía sugerir “aura de pecado”, lo que tuviera que ver con la pasión y la ruptura de las normas establecidas en cuestiones sentimentales; es lógico que así aparezca vestida Belle Watling, "esa mujer".
Escarlata emplea el rojo en todo o en parte en la despedida del permiso de Ashley, el vestido (que era verde en la novela) que Rhett escoge para ella para asistir a la fiesta de cumpleaños, la bata con la que baja las escaleras para encontrar a Rhett en plena borrachera, cuando convence a Ashley de que vaya a trabajar a Atlanta para ella y no a un banco en Nueva York, cuando revisa las cuentas de la tienda y se enfrenta a Frank...
También de color rojo era el interior del portafotos que guardaba la imagen de Ashley que Escarlata contempla a escondidas de su esposo.
La concepción visual de Menzies para dar unidad a la película tiene en el color rojo uno de sus puntales: evoca la sangre derramada en la guerra entre los Estados y también la pasión que consumía a los personajes principales.