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miércoles, 26 de marzo de 2008

Altibajos en las escaleras (IV)

Terminamos (por el momento) esta serie de entradas dedicadas a las escaleras en Lo que el viento se llevó con algunas curiosidades relacionadas con ellas.

Y decimos “por el momento” porque, aunque Margaret Mitchell no se cansó de decir que no había retratado en su novela ningún lugar real concreto y el equipo de producción de la película ha sido muy vago en definir sus fuentes para los decorados, los lectores y los espectadores no dejan de soñar con visitar algún día “la verdadera Tara”, “la casa donde se filmó la secuencia de Doce Robles”… y hay una buena lista de lugares por todo el Sur de Estados Unidos que proclaman ser los genuinos decorados, incluso presumen de ser los “lugares de filmación de la película”. Iremos dando cuenta poco a poco, si es posible, de todas esas “Taras” o partes de GWTW diseminadas por el mundo.

La famosa escalera de la casa de los Butler en Atlanta fue construida por Lyle Wheeler siguiendo el modelo de la de una casa en San Francisco; eso no es obstáculo para que el Hotel Jefferson, en Richmond, Virginia, afirme que la escalera de su vestíbulo es digna de Escarlata y Rhett.

La magnífica escalinata de Doce Robles estaba inspirada en la de una casa en Carolina del Sur.

Y la Chretien Point Plantation, en Louisiana, presume de haber sido la inspiración para las escaleras de Tara y para el incidente del desertor: unos años antes de la guerra, la dueña de la casa, viuda ya, se deshizo de un disparo de un pirata que iba por sus joyas. Las manchas de su sangre han permanecido desde entonces en los escalones.

Una de tantas anécdotas sobre el rodaje de Lo que el viento se llevó se refiere al rodaje de la secuencia en que Gable sube las escaleras con Leigh en brazos. Después de unas cuantas tomas que Fleming rechazaba por uno u otro motivo, el director pidió otra más. Incluso Leigh (cuya bata pesaba casi tanto como ella) se percató de que al fornido Gable le dolían ya todos los músculos, pero el actor cumplió su cometido, sólo para oír que su amigo decía: "Gracias, Clark. La verdad es que no necesitaba estaba toma... Es que había apostado a que no eras capaz de hacerlo."

domingo, 23 de marzo de 2008

Altibajos en las escaleras (III)

Aún hay más hechos que suceden en las diversas escaleras de Lo que el viento se llevó:

Mammy ve llegar a Ellen desde el descansillo; momentos después la señora O'Hara mantiene una conversación con Wilkerson en la entrada.

Las hermanas O'Hara bajan discutiendo sobre vestidos.

Escarlata flirtea con Frank y los Tarleton en la escalinata de Doce Robles.

Escarlata escucha la discusión en el comedor desde la barandilla y luego, escondida, se tortura ante la defensa de Melania.

Charles se declara en el descansillo.

El empleado del periódico baja unas escaleras con las listas de bajas.

En casa de Pitty, Ashley baja las escaleras para volver a la guerra.

Belle se acerca a las señoras en las escaleras del hospital, desde donde Escarlata contempla durante unos instantes la evacuación de la ciudad.

Rhett baja con Melania en brazos.

La visión de la destruida escalinata de Doce Robles.

Mammy y Pork hacen recuento de la desolación de Tara al pie de las escaleras.
Prissy afirma que sólo tiene dos manos para trabajar, en las escaleras.

Melania se ofrece a trabajar.

Los hambrientos veteranos toman un pequeño respiro en el porche de Tara.

Escarlata despacha a Wilkerson y Emmie con cajas destempladas en los escalones de entrada...

Por si se nos ha escapado algo, aquí tenemos otro interesante punto de vista sobre la importancia de las escaleras en Gone With the Wind.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Altibajos en las escaleras (II)

Otros hechos capitales de la historia de Lo que el viento se llevó acontecen en escaleras, que son un motivo repetitivo a lo largo de una película que se inicia en unos escalones, los del porche de Tara, y termina en otros, los de la casa de los Butler:

La primera aparición de Ashley, que baja la escalinata de Doce Robles con un chal de Melania en las manos y se apresura a saludar a Escarlata.

Escarlata se encara con la dura realidad de sus aspiraciones para con Ashley cuando le ve subir con Melania las escaleras de la casa de Pittypat, durante el permiso de Navidad; el matrimonio sube, Melania expresa su preocupación por un hipotético deterioro del uniforme (lo que significaría una herida o la muerte de su portador) y Ashley le promete que eso no sucederá. Llegan a la habitación y, en el umbral, desean buenas noches a Escarlata, que se ha quedado abajo.

En los momentos previos al parto de Melania las sucesivas subidas y bajadas de Escarlata y Prissy por las escaleras de la casa de la tía Pitty contribuyen a sugerir al espectador el torbellino de ideas que bullen en el cerebro de la protagonista, sus sentimientos encontrados y el cansancio físico producto del miedo al invasor y al inminente parto que tendrá que afrontar con sus precarios medios.

El asesinato del desertor yanqui, en las escaleras de Tara.

Mammy pone al corriente a Melania de la desesperación de Rhett tras la muerte de Bonnie mientras ambas, con esfuerzo, suben las escaleras.

martes, 18 de marzo de 2008

Altibajos en las escaleras (I)

Una escalera es un decorado cinematográfico idóneo para situaciones dramáticas y apoteosis musicales. En Lo que el viento se llevó hay bastante de lo primero y nada de lo segundo, aunque la entrada de Escarlata en el vestíbulo de Doce Robles, con esa majestuosa escalera doble, tiene mucho de coreográfico, como su subida cuando acaba de recibir la confirmación del compromiso de Ashley con Melania, mientras todos los demás se precipitan al vestíbulo alterados por la noticia de que Lincoln solicita voluntarios.

Rhett y Escarlata están muy en contacto con las escaleras, pero sería demasiado tópico hablar en este caso de una situación de desnivel, de superioridad-inferioridad, sobre todo desde que partimos de la repetida afirmación de que “tú y yo somos iguales, querida”; más bien podríamos recoger la simbología freudiana de encuentro sexual, que queda plasmada de modo inequívoco en la secuencia en que Rhett toma en brazos a Escarlata para conducirla a sus aposentos a través de la roja escalera de la casa de Atlanta. Esta acción, que desemboca en un embarazo, tiene su contrapartida más adelante, cuando el fruto de esa subida se pierde por la vertiginosa caída de Escarlata por esas mismas escaleras. Los dos habían llegado de nuevo a lo alto, pero la resolución es diferente.

La primera vez que sus ojos coinciden Rhett está negligentemente apoyado en la barandilla de Doce Robles, abajo, mientras Escarlata sube con Cathleen Calvert, que le pone al corriente de la reputación del desconocido. Esa mirada admirativa, de deseo, tiene su recompensa cuando Escarlata baja de nuevo unas escaleras, las de la casa de tía Pitty, después de la muerte de Frank. Rhett la espera abajo, le besa la mano y la conduce al salón, donde la pedirá en matrimonio.

La roja escalera de la casa de los Butler desempeña su postrer papel en la última secuencia. Rhett y Escarlata salen de la habitación y se detienen un instante en lo alto: “¡Pero yo te quiero!”, exclama Escarlata. “Esa es tu desgracia”, replica Rhett y sin mirar atrás desciende los escalones. Escarlata le ve bajar, desaparecer de su vida, y corre a intentar detenerle, en vano, como sabemos.

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