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miércoles, 10 de septiembre de 2025

Una denuncia que quemaba

   En septiembre de 1937 Margaret Mitchell denunciaba a Billy Rose y la Frontier Fiesta por haber “pirateado” la novela sin permiso y con conocimiento.

     Se solicitó el embargo de los decorados, vestuario y partituras en tanto no se resolvía la cuestión.

    Rose declaró a la prensa que Margaret Mitchell no podía probar el plagio y apeló a que los incendios de mansiones han sido un tema recurrente en la literatura y el teatro desde tiempos inmemoriales. 

    Pero en el programa se mencionaban los nombres de varios personajes de Gone With The Wind, y en el escenario se interpretaba una versión muy cercana de la trama de la novela...





lunes, 17 de marzo de 2014

Cita con Escarlata en Budapest

Por si alguno de los lectores tiene la oportunidad de visitar Budapest en los días siguientes, podría también encontrarse con los protagonistas de Lo que el viento se llevó en la interpretación musical de las aventuras inventadas por Margaret Mitchell.
Se trata de una obra basada en el trabajo de Gerard Presgurvic, compositor francés, autor también de la música sobre Romeo y Julieta. Esta versión de Gone with the wind se estrenó en 2003 en París y continuó con su éxito entre el público húngaro en el verano de 2013.
Invitation: 'Gone With The Wind',  Budapest Operetta Theatre, 11 February

viernes, 27 de noviembre de 2009

Notas fallidas

Las adaptaciones al musical del argumento de Lo que el viento se llevó no han tenido demasiado éxito; algunas han sido completos desastres y ninguna, por el momento, ha pasado a la historia del teatro; pero cada cierto tiempo alguien intenta recapturar el elusivo atractivo de la novela y de la película: véase el apresurado cierre del espectáculo que se estrenó hace un año como último ejemplo.


La idea de ponerle música al texto de Margaret Mitchell no es nueva: recordemos que Selznick pensó en alguna ocasión convertir la historia de Escarlata y Rhett en opereta; hubo otras tentativas que tampoco pasaron a la partitura:

Ogden Nash, en 1943, intentó llevar a cabo una adaptación de GWTW al musical, una tarea que incluso retomó en 1961 con la ayuda del compositor Leroy Anderson, pero que tampoco llegó a buen puerto.

Kurt Weill, en 1945, también tuvo entre sus proyectos hacer cantar a los O’Hara, los Wilkes y los Butler.

Sergei Prokofiev, que bien sabía lo que era componer para el cine, nos dejó con la intriga de cómo habría sido una ópera compuesta por él sobre un libreto basado en Gone With the Wind.

Entradas relacionadas:
Otras adaptaciones dramáticas

domingo, 11 de octubre de 2009

Vivien Leigh en el escenario

En 1997 se estrenó Vivien, una obra de teatro con libreto del dramaturgo Rick Foster, que contó con la colaboración de la actriz Janis Stevens, la única intérprete que ocupaba el escenario durante toda la representación, incorporando no sólo a Vivien como persona, sino también como actriz, así que tenía ocasión de interpretar a muchos de los personajes que Leigh llevó a la pantalla o a las tablas.

La obra arranca en los momentos previos a un ensayo de A Delicate Balance, el último proyecto de la actriz, y desde el escenario vacío de un teatro retrocede en el tiempo en una serie de flashbacks que no prestan atención a la cronología de los hechos y se centran en la relación Leigh-Olivier y las diferentes batallas libradas por la intérprete de Escarlata O’Hara, ya fuera contra la enfermedad o para conseguir que su talento brillara al lado del gigantesco potencial de su esposo.

Vivien: The Triumph and Madness of Vivien Leigh (Vivien: El triunfo y la locura de Vivien Leigh), como aparecía en algunos programas, se ha representado con moderado éxito a lo largo de estos años.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El viento a la francesa

El 30 de septiembre de 2003 se estrenaba, en el Palais des Sports de París, una nueva adaptación a la escena de Lo que el viento se llevó, en forma de comedia musical y en francés.

Al frente de la producción estaba Gérard Presgurvic, que se inspiró en el texto de Margaret Mitchell y compuso la música. El reparto lo encabezaban su hija Laura en el papel de Escarlata O’Hara y Vincent Niclot en el de Rhett Butler, con dirección y coreografía de Kamel Ouani.

Este espectáculo permaneció 3 meses en la capital y luego se salió de gira por Francia, Suiza y Bélgica. Terminó su recorrido, con éxito, en Nimes, en julio de 2004, pero todavía podemos saber cómo era este Autant en emporte le vent porque, además de la grabación de la partitura en CD, existe también una edición en DVD.

jueves, 21 de mayo de 2009

Larry y Viv

Jesse L. Lasky, hijo, y su esposa, Pat Silver, publicaron en 1978
el libro Love Scene: The Story of Laurence Olivier & Vivien Leigh, una nueva perspectiva sobre ambos actores con énfasis en su vida y trabajo en común.
En esas tres décadas no faltaron los éxitos y la exultante pasión, pero también hubo amargura. El equipo formado por Lasky, guionista e hijo de uno de los pioneros de Hollywood, conocía muy bien el terreno por el que se movieron Laurence y Vivien, y Pat, actriz y escritora, no le va a la zaga, por lo que la lectura de este volumen es muy recomendable.

Lo que el viento se llevó ocupa, por supuesto, un lugar importante en la narración, y se nos ofrecen impresiones y anécdotas de muchas personas que conocieron (más o menos íntimamente) a los Olivier en diferentes etapas de su vida.

El libro fue unos años después la base de la obra de teatro Vivien, que dirigió la propia Pat Silver-Lasky.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Una obra sobre Hattie McDaniel

Desde hace unas semanas se está representando en Harlem (Nueva York), una obra dedicada a Hattie McDaniel, la intérprete de Mammy en Lo que el viento se llevó.

Vickilyn Reynolds es la coautora y protagonista de este espectáculo, titulado Hattie… What I Need You To Know (Hattie… lo que quiero que sepas), que lucha por llegar a Broadway, aunque lo tiene un poco difícil, ya que no se trata de una comedia musical al uso, con grandes números y un reparto multitudinario.

Es más bien un homenaje a McDaniel, con Reynolds interpretando algunas canciones de su repertorio y algunas composiciones nuevas dedicadas a la vida y carrera de la primera actriz negra que cantó en la radio y fue también la primera en conseguir un premio de la Academia de Artes Cinematográficas.

Reynolds confiesa que, cuando le hacían notar su gran parecido con McDaniel, no se lo tomaba como un cumplido, porque no la conocía tanto como ha llegado a hacerlo ahora, y creía que no había aportado nada positivo a la equiparación de los actores negros con el resto de sus colegas. A través de su investigación de ocho años, tiene una nueva perspectiva sobre aquellos tiempos y una mejor opinión sobre Hattie y quiere transmitirla como mejor sabe: en un escenario.

Si alguien ha pasado por Harlem estos días y ha tenido oportunidad de ver este espectáculo, nos encantaría que dejara por aquí sus impresiones...

martes, 19 de febrero de 2008

Tres hombres y un guión

En febrero de 1939 Victor Fleming llevaba varios días luchando con el guión mientras la producción de Lo que el viento se llevó permanecía parada. El depuesto Cukor había rodado la escena en que Escarlata le regala el fajín a Ashley durante su permiso de Navidad, y Selznick decretó un parón para reorganizarlo todo.

Era una pausa cara, porque actores y equipo seguían cobrando, pero inevitable. Fleming fue muy explícito al dar su opinión sobre el guión ("no es bueno", afirmó, por decirlo con diplomacia, por si hay menores entre los lectores) y más firme fue su resolución de no rodar un solo plano hasta no disponer de un guión que le pareciera aceptable.

Selznick decidió entonces recurrir a Ben Hecht, en su faceta de "doctor de guiones". Era rápido, aunque caro. Las versiones difieren en la cuantía de la tarifa que solicitó el escritor, de 10.000 a 15.000 dólares por una o dos semanas de trabajo, y también hay discrepancias en los relatos de lo que sucedió aquellos días... La más reciente de las glosas es una obra de teatro, Moonlight and Magnolias, una comedia que se toma las acostumbradas libertades dramáticas y que ha tenido críticas bastante tibias y que se basa en lo que ocurrió en estos días de 1939.

Veamos cómo lo cuenta el propio Ben Hecht, que comienza recordando que estaba contratado por la MGM cuando Selznick y Fleming aparecieron al lado de su cama un domingo de madrugada. Debió de ser el 19 de febrero.

El productor le puso al corriente de la situación: con el rodaje ya empezado, necesita un nuevo guión lo más pronto posible, así que había conseguido que la MGM le prestara sus servicios.

Los tres se dirigieron al estudio; por el camino, Hecht fijó sus honorarios: 15 mil dólares por una, y sólo una, semana de trabajo. En el estudio esperaban ya cuatro secretarias que aún no habían abandonado su turno, armadas de cantidades ingentes de papel y lápices.

Hecht admitió que no había leído la novela, así que Selznick, que se preciaba de conocerla de memoria, le hizo un resumen oral en 60 minutos; al escritor le pareció un galimatías enorme del que no podría salir jamás una película decente, opinión con la que Fleming coincidió.

Hecht preguntó si disponían de algún material que reflejara el argumento de un modo comprensible, y Selznick recuperó el tratamiento de Sidney Howard que había sepultado en el olvido casi tres años antes y que a Hecht le pareció magnífico. En su autobiografía, Hecht da ya por fallecido a Sidney Howard en estos momentos, pero el accidente que le costó la vida al escritor fue el 23 de agosto de 1939, unos meses después de los hechos que está relatando.

A partir de ese momento, Selznick y Fleming ilustraron al guionista sobre cada una de las secuencias y la idiosincrasia de los personajes, incluso con interpretaciones sobre la marcha: "David se especializó en las partes de Escarlata y su padre borrachín, y Vic interpretaba a Rhett Butler y a un tipo curioso llamado Ashley al que nunca pude comprender: siempre perdonaba a su querida Escarlata las traiciones con cualquiera de sus rivales."

Una vez explicada y discutida cada secuencia, Hecht la escribía, con los otros dos "ansiosos de continuar con su actuación", dándole prisa. Trabajaron de ese modo durante siete días, en jornadas de 18 a 20 horas, alimentándose de plátanos y cacahuetes salados, porque Selznick no quería que una comida en toda regla les hiciera perder tiempo. Al cuarto día explotó un capilar en el ojo derecho de Fleming; al quinto, Selznick cayó en una especie de coma sobre un diván del despacho. Hecht, que se las había arreglado para echar cabezadas mientras los otros dos interpretaban, llegó al séptimo día más o menos intacto y con las primeras nueve bobinas de la película listas para rodar.

Hecht, para terminar, asegura que el productor le pidió que continuara una semana más, por el mismo precio, pero nada en el mundo podía convencer al escritor para repetir la experiencia otros siete días.

Tenían material que cubría solamente la primera parte de la película, pero, por lo menos, ya contaban con algo para continuar el rodaje. Ahora, sólo faltaba que Fleming y Selznick se recuperaran físicamente de esas duras jornadas para que las cámaras se pusieran en marcha... otra vez.

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