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lunes, 19 de julio de 2021

Comedia contra tragedia

Dijo Vivien Leigh un buen día, tras el rodaje de Lo que el viento se llevó

"No creo haber hecho algo tan bien en toda la película que la escena de la bebida en la casa de la tía Pitty... Tras tantas escenas dramáticas y pesadas, fue un alivio actuar en algo con un toque de comedia y supongo que puse mi corazón y mi alma en esa zona de trabajo."


“I don’t believe I did anything so well in the whole picture as the drunk scene in Aunt Pittypat’s home. … After so many heavy, dramatic scenes, it was such a relief to play something in a comedy vein that I guess I really put my heart and soul into that bit of business.”

lunes, 20 de febrero de 2017

Beber con el viento

Afirma el autor de este artículo que hay una firme unión entre varias bebidas y unas correspondientes series de tv y películas. Su teoría se puede comprobar en el libro Gone With the Gin: Cocktails with a Hollywood Twist.

Tim Federle toma el título de su obra de Gone With the Wind (sustituyendo el Wind (viento) por Gin (ginebra)), y dedica un capítulo a la novela de Margaret Mitchell.

La receta dedicada a Lo que el viento se llevó incluye 2 chiles jalapeños, medio melocotón, 2 ramitas de romero, 3/4 onzas de azúcar, 1 y1/2 onza de ginebra, 1/2 onza de Campari, 1/2 onza de zumo de limón y agua carbonada (soda).


Gone with the Gin

lunes, 22 de septiembre de 2014

Para beber en Japón

En marzo de 1990 salió para Japón una partida de buen vino californiano para su venta exclusiva en las islas niponas, una operación comercial que no tendría la mayor relevancia para nosotros sino fuera porque la línea de vinos se denominaba Gone With the Wind y en las etiquetas se reproducían imágenes de la película producida por Selznick.

La Turner Home Entertainment había cedido sus derechos a la Fujisankei Communications International Inc. (parte del mayor grupo del sector de la comunicación en Japón) para el lanzamiento de este producto, “tan americano con un perrito caliente durante un partido estival de béisbol”.

Los Windies japoneses, que son verdaderos apasionados, podían disfrutar de un chardonnay, un chenin blanco, un tinto Napa Valley y un cabernet sauvignon a precios bastante moderados y elaborados por la Markham Vineyards, conocida bodega del valle de Napa.

lunes, 26 de marzo de 2012

Un bocado con viento

Pasar por el restaurante Gumbo, en la calle del Pez de Madrid, se ve acompañado con una referencia a Gone with the Wind. La película no sucede en Nueva Orleáns, que es el centro geográfico de la comida, pero ambos extremos sí comparten el "sabor sureño".

domingo, 20 de diciembre de 2009

Dos velas y un traguito

Viento Escarlata celebra hoy su segundo aniversario, muy lejos de los 70 años que cumple Lo que el viento se llevó, pero festejamos este modesto hito con la misma ilusión con la que comenzamos a juntar letras hace dos años, siempre con el objetivo de aprender un poco cada día. Muchas gracias a todos los que se han pasado por aquí, en especial a los que han colaborado con sus preguntas y comentarios.

Se impone un brindis y, por supuesto, hemos buscado la bebida entre las páginas de GWTW. En este tiempo invernal nos vendrá muy bien saborear un Hot Toddy, que tiene varias menciones en la historia de Margaret Mitchell; por ejemplo, tras la lectura de la lista de bajas en Gettysburg, las jóvenes envían a la cama a la desconsolada tía Pitty previa ingestión de un reconfortante toddy bien caliente, un tradicional remedio para los resfriados que todavía se sigue recomendando hoy (aunque, claro, no hay que abusar, porque lleva alcohol).

Las recetas varían, pero los ingredientes básicos son agua muy caliente (o café, té, chocolate o una infusión de hierbas), más brandy, ron o whisky, clavo o canela para aromatizar la mezcla, y azúcar o miel para darle el punto dulce. Se pueden añadir unos chorritos de zumo de naranja o limón e incluso una cucharadita de mantequilla. Con esta humeante pócima era con la que Escarlata pretendía calmar sus nervios tras el trago de verse sorprendida con Ashley en el aserradero, aunque Rhett tenía otros planes para ella...

jueves, 26 de marzo de 2009

Brindemos con Melanie Hamilton Wilkes

Melania Hamilton no podía quedarse sin un cóctel dedicado a su personaje, aunque parezca poco apropiado tratándose de una joven tan moderada y tradicional en sus gustos; por lo que sabemos, la cuñada de Escarlata O'Hara no pasa de un poco de vino dulce en las ocasiones especiales.

Pero una fiesta temática sobre Lo que el viento se llevó no estaría completa sin esta receta, el Melanie Wilkes Cocktail: se compone de 50 mililitros de zumo de naranja, 50 mililitros de triple seco, 25 mililitros de Midori (licor de melón) y cubitos de hielo; todo ello bien agitado, servido en un vaso de cóctel y adornado con una rajita de melón.

martes, 24 de febrero de 2009

A la salud de Ashley Wilkes

El gallardo Ashley, capaz de aguantar la bebida como el que más en el Condado (aunque no pusiera ningún interés en ello), tiene por lo menos dos cócteles a su nombre, así que podemos probarlos en días distintos.

Como son bebidas alcohólicas, no debemos conducir ni realizar actividades peligrosas después de disfrutarlas, por lo que aconsejamos que se saboreen durante una lectura o un visionado de Lo que el viento se llevó.

La primera receta necesita tres ramitas de menta fresca, que aplastaremos convenientemente en el fondo de un vaso; añadimos una cucharada de azúcar y otra de zumo de lima fresco, un par de cubitos de hielo, 2 partes de bourbon, 1 de licor de melocotón y brandy; se agita unos momentos para mezclar los ingredientes, y se decora con una ramita de menta.

La segunda bebida con el nombre de Ashley la firma la artista Robin Davis, y consiste en mezclar y agitar en la coctelera bourbon y hielo, verterlo en una copa estilo Martini y completarla con ginger ale Red Rock (un producto de Atlanta, por cierto). Se decora con una piel de limón.

¡Salud (con moderación y sólo para adultos)!

jueves, 1 de enero de 2009

Brindemos setenta veces

Todavía estamos a tiempo de dar la bienvenida al nuevo año y brindar con el deseo de que sea el mejor de los años posibles. En 2009, además, Lo que el viento se llevó (la película), celebra su 70º (septuagésimo) aniversario.

Para la ocasión, nada mejor que probar una bebida creada especialmente en honor de uno de los personas de GWTW: el cóctel Rhett Butler.

Como en el caso del cóctel Scarlett O’Hara, fue la firma Southern Comfort la que lanzó la receta, allá por 1939, para coincidir con el estreno de la película. El bourbon es, pues, el ingrediente principal.

El combinado lleva, además, el zumo de media lima, un poquito más de zumo de limón, una porción de Curaçao y azúcar a gusto del consumidor. Lo metemos en la coctelera y le damos unos cuantos meneos (preguntar por Nick Charles). Se decora con una rajita de limón y se sirve en un vaso de cóctel.

Hecho esto, brindamos con nuestros lectores mayores de edad para que el 2009 venga repleto de buenas noticias para los Windies y los aficionados al cine en general. ¡Feliz Año Nuevo!

sábado, 20 de diciembre de 2008

Aniversario

Viento Escarlata cumple hoy un año…

Aunque nos gustaría tener a Gable haciéndonos las mismas carantoñas cariñosas que Rhett le dedicaba a Bonnie cuando la pequeña alcanzaba su primera semana, apreciamos todavía más las visitas, comentarios, preguntas, menciones y enlaces de los lectores que nos han hecho el honor de pasarse por aquí durante estos meses. Muchas gracias a todos.

A ver qué tal se nos da el segundo año…

Lo que el viento se llevó seguirá siendo nuestro punto de referencia, así que si hay algún asunto relacionado con GWTW que haya pasado inadvertido o que hayamos dejado a medias, no tenéis más que señalarlo e investigaremos en la medida de nuestras posibilidades.

Nada mejor para celebrar el aniversario como se merece que probar una bebida bautizada con el nombre de la protagonista de Gone With the Wind:

El cóctel Scarlett O’Hara (sólo para mayores, que lleva alcohol), tiene como ingredientes principales dos partes de Southern Comfort, un bourbon aromatizado con melocotón, naranja, vainilla, azúcar y canela, lo que le da un inconfundible toque sureño (y también irlandés, porque el fundador de la firma nació en la verde Erín), y una o dos partes de zumo de arándanos, que le aporta los tonos de rojo imprescindibles para que la asociación con Escarlata sea inmediata; se añade una parte de zumo de limón recién exprimido y se une en la coctelera con unos cubitos de hielo. Tras la consiguiente agitación, el combinado está listo para ser degustado.

jueves, 30 de octubre de 2008

Botellas para los desmayos

La tía Pitty, por su edad y su condición de soltera, era propensa a perder su escaso conocimiento o a amenazar con hacerlo cuando se enfrentaba a una situación para la que no estaba preparada o su delicadeza le impedía estarlo; era el momento en el que recurría a su “botellita para los desmayos”, que, como Escarlata y Melania descubrieron, no contenía agua milagrosa, sino brandy.

El alcohol ha tenido una falsa reputación de estimulante desde el principio de los siglos, y no cabe duda de que a la buena mujer le gustaba "estimularse" de vez en cuando, aunque sin llegar a los extremos de su sobrina política, que le tomó buen gusto al brandy para tratar de olvidarse de sus pecadillos y que saboreaba el champagne en su luna de miel después de una larga temporada de privaciones.

Todos los hombres en Lo que el viento se llevó son buenos bebedores y aguantan bien el alcohol, ya sea whisky o brandy, el madeira heredado por los Hamilton o lo que se tercie. Butler se deja llevar por el licor pero en sus épocas más contritas reduce su ingesta a un par de vasos de clarete, todo en pro del futuro de Bonnie.

A Mammy le sabe a gloria el ron que Rhett le ofrece para celebrar el nacimiento de la niña, un detalle que durante el rodaje de Gone With the Wind dio pie a una de las bromas de Gable: en lugar del acostumbrado té que se utiliza para que los actores no se emborrachen con la repetición de las tomas (así como el champagne de Nueva Orleans era una más humilde gaseosa), Clark puso algo más fuerte que el jerez del que habla Rhett en el vaso de Hattie McDaniel, cuya reacción al encontrarse inesperadamente con una bebida de alta graduación en plena escena fue memorable.

En la vida real también fueron necesarios los estimulantes, o así lo creían los implicados, para sobrellevar las agotadoras jornadas de rodaje.

Selznick encabeza la lista de dopaje: se impuso e impuso a los demás un ritmo infernal y se convirtió en un adicto a la Benzedrina, anfetamina que se vendía sin receta; también recurría, entre cigarrillo y cigarrillo, al extracto de tiroides y a la vitamina B-12.

Nadie podía seguir sus horarios y por eso sus secretarias se turnaban para coger el dictado de sus memorandos y demás tareas de oficina y el resto de los empleados sabía que si el teléfono sonaba a las tres de la madrugada era muy probable que fuera Selznick con una idea que había que poner en práctica unas horas después.

Es de suponer que Max Steiner se ayudó de grandes dosis de productos afines a los que tomaba Selznick para terminar su partitura en doce semanas, al mismo tiempo que se ocupaba de otras películas.

El chocolate, los cacahuetes y los plátanos circulaban por los platós como si el equipo fuera a participar en una prueba atlética; Vivien Leigh, entre tableta y tableta de chocolate, fumaba sin parar…

sábado, 5 de julio de 2008

Una bebida típicamente sureña

El julepe de menta es la bebida arquetípica del Sur y no podía faltar en Lo que el viento se llevó, aunque Escarlata sintiera predilección por el brandy.

Los gemelos sostienen “vasos altos repletos de menta”, como se nos indica en las primeras líneas y podemos ver en la secuencia del porche, y hay varias alusiones más que nos permiten adivinar que los personajes lo beben.

Es una bebida refrescante para tomar reposadamente, como se dice que hacen las cosas los sureños de pura cepa, y, aunque existen numerosas recetas, lo fundamental es un buen Bourbon (de Kentucky), una ramita u hojas de menta fresca, agua, azúcar y hielo picado.

En un vaso alto (a falta del tradicional vaso de plata o peltre) se vierte un poco de agua, la menta y una cucharada de azúcar; se remueve, procurando machacar la menta para que suelte su aroma, y se añade el whiskey; se remueve un poco más y se añade el hielo picado; se remueve más hasta que la frescura del interior se comunique al exterior del vaso.

Se puede adornar con una rama de menta y ya se está en disposición de disfrutar del julepe, como había hecho Gerald antes de regresar a casa aquella tarde de abril, porque su hija notó que su aliento olía a Bourbon y a una pizca de menta, y como hacía Rhett en la película, apoyado en la barandilla de la escalera cuando Escarlata advierte su mirada sobre ella por primera vez.

Escarlata pretende recuperar fuerzas cuando por fin llega a Tara después de un viaje terrible, y supone que un buen julepe le irá también bien al desorientado Gerald, pero Pork le informa de que el whisky de maìz escondido debajo de la parra es muy joven todavía y más para una señorita. La señorita replica que será lo bastante bueno para ella y su padre, sobre todo si se le añade azúcar y menta… Pero Pork no tiene más remedio que comunicarle que hacía mucho que no había azúcar en Tara y que la menta había perecido bajo los cascos de los caballos de ciertos visitantes. Adiós al julepe...

lunes, 24 de diciembre de 2007

Un brindis con Madeira

Los personajes de Lo que el viento se llevó no vivían unas felices Navidades. Las penurias de la guerra se dejaban sentir tanto en Tara como en Atlanta, pero la inefable tía Pitty se las arregló un año para servir una inolvidable comida navideña a sus huéspedes, Escarlata, Melania y, sobre todo, Ashley, que volvía del frente con permiso y al que le esperaban, como regalos de las dos mujeres que le amaban, una nueva chaqueta de uniforme por parte de su esposa y un fajín amarillo (que no se entere Rhett de que estaba hecho con un pañuelo que le había regalado a Escarlata).

Tío Pedro pasó un mal rato bajo la lluvia, persiguiendo al "último gallo de Atlanta" para que se lo comieran los amos y la señorita Hamilton repartió lo que quedaba del vino de Madeira de su padre, que a su vez lo había heredado de su tío, el Almirante Wilbur Hamilton de Savannah, que se había casado con su prima, Jessica Carroll, de Carrollton, etc...

La buena tía Pitty nos ha guardado un poquito para que podamos brindar para que nuestras fiestas sean más felices que las que ellos pasaron, así que alcemos nuestras copas mientras suena, como en la banda sonora de la película, el villancico anglosajón Hark, the Herald Angels Sing.

Para nuestra referencia del día volvemos de nuevo al cine y a Imitation of Life (Imitación a la vida, 1959), donde Lana Turner (Lora Meredith) y John Gavin (Steve Archer) discuten sobre si ella debe ir a Italia a interpretar una película, cuya protagonista es "El mejor papel desde Escarlata O'Hara". Debemos recordar que una joven Lana rodó una prueba para Escarlata, pero su inexperiencia la descartó casi de inmediato.

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