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lunes, 20 de agosto de 2018

El metraje en cifras

De los 449.512 pies (136.600 metros) de película utilizados en el rodaje, equivalentes a 88 horas de proyección, se positivaron 160.000 (48.600), que quedaron reducidos finalmente a 20.300.

martes, 18 de julio de 2017

Secuencias que se llevó el viento


Sólo los asistentes al primer pase sorpresa pudieron ver algunas secuencias que Selznick y su equipo sacrificarían después, en su afán de acortar la duración de la película, que alcanzaba entonces alrededor de cuatro horas y media.

En la sala de montaje y quién sabe si durmiendo ahora en alguna lata anónima o perdidas para siempre, se quedaron secuencias como la familia O’Hara camino de la fiesta en Doce Robles, la sobremesa después de la barbacoa, la noche de bodas de Escarlata y Charles, el encuentro de Escarlata con John Wilkes en la estación, con el anciano que muere en sus brazos, Belle Watling atendiendo a los heridos, una discusión entre Carreen y Suellen sobre la falta de hombres después de la guerra, Belle Watling y sus pupilas declarando que los hombres habían estado en su casa en lugar de en la incursión del Klan (en la que participaron John Wray como preboste, como "chicas de Belle" Shirley Chambers y Yola D'Avril, y Libby Taylor e Ivy Parsons como criadas), y una conversación entre Bonnie y su madre en la mañana siguiente al arrebato brutal de Rhett.

domingo, 5 de octubre de 2008

Nueva llamada a filas

Las vacaciones, bien lo sabemos, no son eternas. Selznick había dado unas semanas de descanso a la parte del equipo de Lo que el viento se llevó que todavía seguía en situación de alerta, pero, a principios de octubre de 1939, después del primer pase sorpresa y una buena ración de montaje, era necesario terminar lo que estaba pendiente y rodar algunos planos que se consideraban necesarios.

Victor Fleming, que había dejado sus energías en los rodajes de El mago de Oz y GWTW, se había retirado a su rancho para intentar recuperarse de tanto trajín, pero se acercó al estudio para colaborar en el montaje, primero, y luego para dirigir las tomas que el productor tuviera a bien ordenar.

Gable, que se despidió de Rhett en agosto, disfrutó al fin de parte de la luna de miel que había dejado en el aire y también se dedicó al rancho que compartía con Carole, pero la MGM ya le tenía preparado otro rodaje para octubre.

El reposo de Vivien Leigh fue menos idílico: durante su breve estancia en Inglaterra la amenaza de guerra era palpable, y no podía olvidarse de ella con un “Fiddle-dee-dee!” a lo Escarlata. Dejó a su hija con su marido, Leigh Holman, y volvió a Estados Unidos con su madre y con Olivier a mediados de agosto; unos días después estallaba la guerra y Gertrude Hartley tuvo que regresar inmediatamente, porque era muy probable que Holman fuera llamado a filas y alguien tenía que cuidar de la pequeña Suzanne.

La preocupación por su familia y amigos en Inglaterra, donde, además, no se había avanzado nada en el deseado doble divorcio que Vivien y Larry esperaban para casarse, se sumó al disgusto por haber perdido el papel de la segunda señora de Winter, que había querido interpretar junto a Olivier, y la posibilidad de que ella no pudiera estar con él por sus compromisos contractuales si Olivier tenía que cruzar el océano de nuevo para servir a la patria.

Y estaba aquella dichosa secuencia del porche que no acababa de gustarle a Selznick…

domingo, 14 de septiembre de 2008

Selznick le toma la medida a GWTW

La lectura de las tarjetas que los espectadores cubrieron después del pase sorpresa en Riverside debió de ser una experiencia gratificante para Selznick: la mayoría expresaban opiniones positivas y muchas pedían que no se cambiara nada. Esto último era imposible, puesto que, aunque sólo fuera porque el metraje era excesivo, el trabajo en Lo que el viento se llevó distaba bastante de estar terminado.

El productor constató, seguramente con alivio, que el público no echaba de menos secuencias de batallas: imaginemos lo que habría sido ponerse a aquellas alturas a preparar y rodar siquiera un par de escenas bélicas suplementarias; no sólo supondría ser infiel a la novela (donde se hace referencia a las batallas y sus resultados, pero no hay pasajes donde los protagonistas entren en acción) sino que había que tener en cuenta que el presupuesto estaba casi agotado y, además, los planos nuevos habrían tenido que encontrar acomodo en detrimento de otros que ya estaban rodados y montados.

Selznick destacó que no había habido quejas sobre su introducción de las voces de Gerald, Ashley y Rhett en la última secuencia y que pocos reclamaban un final cerrado y menos que se mostrara una eventual reunión de Escarlata y Rhett.

Con estas y otras opiniones en mente, el equipo volvió a la sala de montaje para otro largo mes de trabajo. En este período fue donde acabaron en el limbo la mayoría de las secuencias que hemos citado aquí, si no lo habían hecho antes.

Para darnos cuenta de la ingente labor que supuso GWTW basta con recordar que, a estas alturas (mediados de septiembre de 1939), Intermezzo, que se empezó a rodar a comienzos de junio, ya estaba terminada y a punto de estreno. De hecho, también se estaban realizando pases sorpresa y, aunque el público que veía que iba a asistir a una proyección de “una película de la Selznick International” se desencantaba un tanto al comprobar que no se trataba de Gone With the Wind, parecía que el estudio tenía otro éxito en ciernes.

Por otra parte, George Cukor había tenido tiempo, desde su despido, para dirigir y estrenar The Women (Mujeres, 1939) a principios de septiembre.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Un verano muy ocupado

Si alguien buscaba a David Selznick en las semanas que siguieron al final del rodaje principal de Lo que el viento se llevó, era muy probable que lo encontrara en la sala de montaje.

Se hablaba del 15 de noviembre como la fecha del estreno, y no había tiempo que perder para poner en orden todo el celuloide rodado en los meses anteriores; julio y agosto se dedicaron a los planos con actores secundarios, insertos, montajes… incluso Gable tuvo que volver para repetir algunas de sus tomas.

Se podría decir que las moviolas del estudio echaban humo.

Aunque el productor confesaba que carecía de los conocimientos técnicos adecuados, le gustaba estar presente durante el montaje de sus películas, un proceso en el que, en aquellos tiempos, el director ya no tenía voz ni voto. Eran pocos los directores con el poder (o agallas) suficiente para “montar con la cámara” y privar a Selznick de contar con la misma secuencia filmada una y otra vez desde varias posiciones de cámara para montarlas a placer.

Victor Fleming tuvo el privilegio de asistir a algunas de las sesiones de montaje, pero no hasta que ya se había realizado el primer pase sorpresa de GWTW.

Hal Kern estaba al frente del departamento de montaje, secundado por James E. Newcom y varios especialistas más, pero por supuesto su criterio estaba supeditado a lo que el productor ordenara. Juntos, con la inestimable ayuda de Barbara Keon y Lydia Schiller, encargadas de la continuidad del guión, pasaron agotadoras jornadas de visionado y edición en aquel verano.

Selznick hacía sus “sugerencias”, las discutía con Kern, que hacía las suyas, se tomaban las correspondientes notas y se montaba según ellas; luego se proyectaba lo que se había montado… y volvía a empezar el proceso. La película pasó de durar unas seis horas a rondar las 5 horas de proyección…

Llegó un momento en que fue preciso que Schiller confeccionara una lista de todos los planos montados hasta entonces y lo que faltaba entre ellos, porque se había perdido toda continuidad con los sucesivos cortes y cambios, y ya nadie sabía lo que se había incluido y lo que se necesitaba poner para que la película fuera comprensible.

Por supuesto, aún faltaba la secuencia del porche, y Gone With the Wind todavía no tenía títulos de crédito, ni música… pero iba cobrando forma.

domingo, 30 de marzo de 2008

Lo que el montaje se llevó

El primer montaje “en bruto” de Lo que el viento se llevó, que Hal Kern preparó en julio de 1939 para que todos tuvieran una idea de conjunto, se acercaba a las seis horas; había que eliminar las diferentes versiones de varias secuencias, pero también faltaban algunas y la película no tenía aún la continuidad idónea. Cuando Selznick decidió hacer el primer pase de preestreno, GWTW rondaba las cuatro horas y media. Aún era demasiado y hubo que hacer otro esfuerzo para reducir el metraje primero a 3 horas y cuarenta minutos y, por fin, con los últimos añadidos, dejarlo en la duración actual de tres horas y cuarenta y dos minutos.

Está claro, por lo tanto, que alguna vez existieron descartes de Gone With the Wind. Ahora bien, su paradero, si es que lo tienen, y cuántos de ellos pueden haberse conservado hasta hoy y en qué estado, es un misterio. Todo parece indicar que, de existir, serían propiedad de Turner Entertainment y sería esta compañía la que habría de tomar la decisión de mostrarlos algún día.

Es muy probable que ese metraje desechado se haya perdido en su mayor parte ya en los primeros meses de vida de la película y el resto se lo haya llevado el viento. Revisen sus buhardillas, por si acaso.

Pero sí podemos conjeturar cómo sería una bobina con los planos que no llegaron a la pantalla, porque hay referencias a escenas previstas que no se filmaron o tomas rodadas que fueron a parar al suelo de la sala de montaje, porque se suprimieron o se modificaron de alguna manera:

El criado de los hermanos Tarleton, Jeems, les explica el súbito cambio de humor de Escarlata.

La llegada de Ellen a Tara, con Robert Gleckler intepretando a Jonas Wilkerson.

Gerald, Suellen, Carreen y Pork esperan a Escarlata a la puerta de Tara para ir a la barbacoa.

El trayecto a Doce Robles, con los O’Hara y Mammy. Pork guiaba el carruaje.

Escarlata saluda a los hermanos Calvert y a Tony Fontaine.

Rhett charla con un joven en el jardín.

Planos de las barbacoas y de los sirvientes disfrutando de la siesta.

India recibe una carta de Ellen en la que explica su ausencia de la fiesta.

La noche de bodas de Charles y Escarlata.

Un médico atiende a Escarlata, ya viuda.

Melania le dice a Pitty que Charles habría aprobado la presencia de Escarlata en el bazar.

Maybelle Merriwether ofrece una jarra para la brocha de afeitar.

Una extra, Betty Butcher, acompaña a Leigh y de Havilland, que escuchan los anuncios del doctor Meade.

Rhett, con acento sureño y capa, saluda a Melania, desengancha el velo enredado de Escarlata, recoge su abanico y comenta los anuncios del doctor Meade.

Con Cukor, el personaje que recoge las joyas era interpretado por Bruce Lane.

Melania comenta con Escarlata la oferta de Rhett para bailar.

La señora Elsing acompañaba a la señora Merriwether y a tía Pitty en el espacio reservado a las “carabinas”. Las tres consolaban a Melania, entristecida por la puja de Rhett para sacar a bailar a Escarlata.

Con Cukor, Escarlata baila con Rhett y le recrimina su desvergüenza y que no haya recuperado su anillo.

Cukor rodó el reel de Virginia para ir después del vals, con los hombres a la izquierda.

La abuela Tarleton (un personaje que no existe en la novela) lee en la lista de bajas que sus nietos han muerto.

Las secuencias del hospital y de la evacuación se abreviaron, al igual que la búsqueda del doctor Meade, en la que aparecían también John Wilkes, moribundo, y Belle Watling, atendiendo a los heridos.

Planos de los esclavos recogiendo algodón.

Carreen y Suellen lamentan la falta de hombres después de la guerra.

Se abrevió el enfado de Gerald que precipita su loca cabalgada final.

El preboste interroga a Belle Watling y sus “chicas” sobre la noche que los hombres pasaron en su establecimiento.

Bonnie y Escarlata tienen una conversación antes de que Rhett aparezca para disculparse por su brutalidad.

Se abrevió la secuencia del regreso de Bonnie de Londres.

Se modificó la secuencia en la que India descubre a Ashley y Escarlata en el aserrado en actitud que cree comprometida.

Planos de Bonnie y Rhett sobre sus respectivas monturas.

La versión “sin lágrimas” de Gable tras la muerte de Bonnie.

La versión con “I don’t care” de la despedida de Rhett.

Plano de Vivien Leigh “de vuelta en Tara”.

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