En esta entrada de youtube se nos ofrece un vistazo a la historia de la película Lo que el viento se llevó, desde su venta como novela a los estudios del productor David O. Selznick en 1936 hasta la exposición que preparó el Ransom Center hace un par de años.
lunes, 7 de febrero de 2022
lunes, 18 de enero de 2021
En taquilla... hace 25 años
Según un estudio realizado por la revista Variety, a finales de 1996 Gone With The Wind ocupaba la vigésimosegunda posición en la lista de las películas más taquilleras de la historia con una recaudación de 191´8 millones de dólares, pero que serían 1.250 millones de dólares si los precios de las entradas de 1939 se ajustaran a los de 1996, lo que la colocaría en el primer lugar, por aquel entonces.
lunes, 18 de febrero de 2019
Una copia a la Turner manera
martes, 13 de junio de 2017
El viento trajo los muertos
Aburridos por el manejo de los carretes de la película Lo que el viento se llevó, los proyeccionistas del Savoy de Northampton se dejaron una sin poner durante una sesión de 1942 (en plena Segunda Guerra Mundial). El mánager de la sala descubrió que la película duraba menos de lo habitual, y los encargados se vieron obligados a poner la cinta perdida... fuera de su orden natural, con lo que
"Characters that had been slaughtered in the Battle of Gettysburg were suddenly reincarnated and to the unsuspecting audience it must have seemed a confused mess.”
("Personajes que habían sido destrozados en la batalla de Gettysburg se reencarnaban sorpresivamente y para el público que no se lo esperaba debió de parecer una realidad confusa.")
martes, 10 de enero de 2017
Un interesante museo
"¿Sobreviviremos a esto?", nos preguntaremos en algún momento de nuestra vida. "Lo que el viento se llevó nos da la esperanza, la esperanza por el mañana".
Así se expresa Bobbie Hardy, la responsable del museo dedicado a Gone with the wind en Jefferson, Texas. Una conferencia de Herb Bridges en Atlanta la fascinó sobre la obra de Margaret Mitchell y, ya de vuelta a su hogar, comenzó a recopilar cosas sobre la novela y la película, que decidió colocar en lo que se convirtió en el Scarlett O'Hardy Gone With the Wind Museum.
Posters de la película en diferentes idiomas, como varias revistas y libros, reproducción de vestuario, puzzles, figurinas del reparto... recorren los 80 años de vida en un museo recomendable que lleva abierto desde la década de 1990.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Un vistazo a Vivien Leigh
Hasta el próximo 20 de diciembre estará abierta en York, en Gran Bretaña, una exposición dedicada a Vivien Leigh, la encarnación de Escarlata O'Hara en Lo que el viento se llevó, y la de otros papeles significativos en el cine y en el teatro.
Nos dice el artículo que podremos contemplar cartas, fotografías, guiones y porciones de vestuario de cine y teatro que no se habían mostrado hasta ahora en público.
lunes, 21 de abril de 2014
No pisaré Estados Unidos
En febrero de 1943, a pesar de las duras condiciones de posguerra, todos aquellos que eran "alguien" en Madrid y muchos más que aspiraban a serlo se peleaban por una invitación para asistir a una proyección cinematográfica patrocinada por la embajada de Estados Unidos. La fama de Lo que el viento se llevó, que era la película en cuestión, provocó que las invitaciones se cotizaran a precios exorbitantes en el "mercado negro", que tanto se ocupaba de proporcionar bienes de primera necesidad como lujos como éste.
¿Todo Madrid? ¡No! Hubo al menos una persona que rechazó la invitación: el ministro de Agricultura Miguel Primo de Rivera, que explicó en una nota que hasta entonces no había tenido motivos para pisar la embajada americana y estaba convencido de que hacerlo sólo para asistir a la proyección de una película rebajaría su dignidad.
lunes, 25 de marzo de 2013
Exhibición sobre el viento
El viento sopla en Carolina estos días, en forma de exhibición de materiales sobre Lo que el viento se llevó en el N.C. Museum of History en Raleigh.
En la página que nos habla del final de la exposición Real to Reel a mitad del próximo mes de abril podemos ver algunas de las piezas: el vestido del ataque en Shantytown, el último traje que lleva Bonnie Blue, la máquina de escribir empleada por Sidney Howard para el guión... todos los objetos parecen estar en propiedad de James Tumblin, coleccionista de renombre.
Se complementa la exhibición con el documental The Making of a Legend: Gone with the Wind y también se pueden ver muñecas diseñadas por Peter Ballard sobre varios personajes.
martes, 23 de diciembre de 2008
Silencio en la sala
Una prueba más de lo minucioso que podía llegar a ser Selznick en cuanto a la forma en que debía disfrutarse su obra magna: Entre los muchos detalles sobre los que quiso estar informado y controlar se cuenta el tipo de papel en el que se iba a imprimir el programa para el estreno de Lo que el viento se llevó, pues no quería que el crepitar de las hojas en manos de los espectadores interfiriera con los diálogos.
Claro que se debió de quedar sin respiración cuando se le informó de que el asunto del papel estaba solucionado y, además, se iba a obsequiar al público asistente con cacahuetes crocantes…
Hay una anécdota/leyenda que nos cuenta que Selznick llegó al extremo de comprar todas las existencias de palomitas de la sala donde se llevaba a cabo el pase previo de una de las películas de Jennifer Jones, para que nada distrajera al público durante la proyección, así que podemos imaginarnos cómo se sentiría el productor de Gone With the Wind en los tiempos actuales... Con su temperamento, el propietario de un teléfono móvil que se atreviera a dejarlo encendido correría serio peligro físico.
jueves, 4 de diciembre de 2008
El tiempo que el viento se llevó
Cuando algunos atrevidos cineastas decidieron sobrepasar el acostumbrado límite de una bobina por película, unos diez minutos de proyección, se alzaron airadas voces entre los sesudos científicos de la época (los albores del siglo XX) que proclamaban que no era posible para un ser humano estar expuesto a más de 15 minutos de sesión cinematográfica sin sufrir horrorosas consecuencias físicas y psíquicas.
Sus predicciones no se cumplieron (al menos no tan apocalípticamente: la cinefilia no nos ha llevado a una casa de salud... todavía) y las películas aumentaron poco a poco su duración, a veces hasta límites insospechados: The cure for insomnia (1987) alcanza las 85 (sic) horas, pero no puede decirse que tenga mucho argumento, y la china Huo Shao Hong Lian Si (1928) llega a las 27 horas, aunque se exhibía normalmente por capítulos, más manejables.
Como vemos, los 222 minutos de duración de Lo que el viento se llevó, no suponen ninguna plusmarca comparados con esos y otros excesos pasados y futuros, pero el público tiende a pensar que se trata de una película larguísima. Sin embargo, los espectadores de los años 30 estaban más que acostumbrados a pasar en las salas de tres horas en adelante: una sesión habitual en aquella época comprendía un noticiero, un corto de animación, un corto de imagen real, trailers, un largometraje de bajo presupuesto (la llamada “serie B”), un breve descanso, y, por fin, la película principal.
GWTW duraba aproximadamente lo mismo que una de esas sesiones; Selznick, amablemente, se preocupó de que se exhibiera con un intermedio suficiente para aliviar cualquier necesidad. Para determinar cuánto tiempo debía durar la pausa, destacó al pluriempleado Val Lewton con un cronómetro a la zona de los servicios (de caballeros) durante los pases previos al estreno, de manera que pudieran contar con información de primera mano sobre los minutos que los espectadores pasaban en el baño.
miércoles, 25 de junio de 2008
Por imperativo fiscal
Escarlata O’Hara, como cabeza de familia tras la guerra, se ve obligada a buscar de inmediato 300 dólares y asegurarse unos ingresos semejantes en el futuro si quiere conservar Tara; de otro modo, el impago de los impuestos significará la pérdida de la propiedad a la que va aprendiendo poco a poco a amar, como Gerald había predicho en un atardecer de unos años atrás. Ya sabemos las medidas desesperadas que tomó Escarlata para afrontar las tasas, ya que no podía soportar la idea de perder la plantación y mucho menos que fuera a parar a las manos de Wilkerson.
Selznick, como la protagonista de la película más famosa que produjo, también tuvo que vérselas con problemas de impuestos cuando decidió liquidar la Selznick International Pictures para contar con capital suficiente para continuar produciendo. Esa operación implicaba que, para que el gobierno no presentara trabas y no enfrentarse con unos crecidos impuestos, la compañía tenía que deshacerse de sus intereses en Rebeca y Lo que el viento se llevó, que eran las únicas propiedades que quedaban para que la liquidación fuera completa. Selznick vendió sus derechos sobre GWTW a Jock Whitney, por una cifra superior a los 700.000 dólares, después del verano de 1942.
Uno podría preguntárse cómo alguien puede desprenderse de una mina de oro como Gone With the Wind, pero hay que tener en cuenta que, por aquel entonces, las películas tenían un recorrido limitado en las salas: unos meses en cartel y tal vez un reestreno, si el producto era de la entidad de GWTW y luego… el retiro a uno de los almacenes del estudio.
Selznick pudo suponer que la película no iba a dar mucho más de sí en lo que a beneficios se refería y así la venta fue un poco menos dolorosa para él en aquel momento; pero vivió lo suficiente para ver cómo el público seguía acudiendo a que le contaran la historia de Escarlata y Rhett y cómo una productora rival engrosaba sus arcas con Lo que el viento se llevó. Y los beneficios siguieron llegando después de su muerte: más reestrenos, pases por televisión, ediciones en vídeo para venta o alquiler…
Los Whitney vendieron también sus derechos por una bonita cifra, más de dos millones de dólares, en septiembre de 1943. Parecía natural que el comprador fuera quien tenía los derechos de distribución, y así fue: la MGM se hizo con Lo que el viento se llevó en su totalidad, algo que ya había intentado cuando aún no se había rodado ni un solo plano de la película.
El magnate Ted Turner compró la Metro Goldwyn Mayer en 1986 y, con ella, los derechos sobre Gone With the Wind, su película favorita, que inauguró el canal televisivo Turner Network Television. Con el paso del tiempo Turner se integró en Time Warner... pero eso no quiere decir que Lo que el viento se llevó sea “una película de la Warner”.
