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miércoles, 24 de junio de 2015

Cazatalentos ventosos

Entre la primavera de 1936 y enero de 1939 se produjo un inusitado incremento en las filas del gremio de los cazatalentos cinematográficos, aunque la mayoría de los que así se consideraban no eran profesionales y casi todos habían hecho un único descubrimiento: a sí mismos o a un pariente cercano.

La “fiebre escarlata” estaba en pleno apogeo y todos los días alguien consideraba que había encontrado a la Escarlata ideal en su hermana, a Rhett en el ascensorista de su oficina, al único intérprete posible de Ashley en una función de aficionados o a la Melania perfecta tras un mostrador de unos grandes almacenes.

Entre toda esta marea de directores de reparto espurios había unos cuantos que sí eran genuinos y en cuya experiencia confió Selznick para encontrar a los intérpretes principales de Lo que el viento se llevó.

Ya sabemos que, con un puñado de excepciones, de las sucesivas búsquedas no salió nada concreto, y no fue por falta de incentivos para los cazatalentos: el contrato de Max Arnow, que se unió a las “fuerzas expedicionarias” de Selznick en agosto de 1938, especificaba que, además de su sueldo semanal, cobraría un bonus de 5.000 dólares si descubría a la joven que al final sería contratada para Escarlata, 2.500 dólares adicionales si recomendaba a quien se adjudicara el papel de Ashley y otros 2.500 dólares si encontraba a la Melania correcta. Los esfuerzos de Arnow fueron en vano y su cuenta corriente no se vio incrementada por estos conceptos.

martes, 22 de septiembre de 2009

Sueldos bien ganados

Las cifras oficiales aportadas sobre la producción de Lo que el viento se llevó no dejan nunca de sorprendernos, y prueban que fue una empresa colosal, de proporciones excepcionales para la época; aunque esas cantidades nos parezcan hoy una minucia, acostumbrados a oír hablar de cientos de millones de dólares o euros, no era muy habitual en los años 30 del siglo XX que una película necesitara alrededor de 4 millones de euros para llegar a las salas.


Selznick en el decorado de Atlanta

Una buena parte del presupuesto se fue en los sueldos del equipo técnico y artístico. Muy pocos de los actores, por no decir ninguno, estaban en la nómina de la Selznick International, así que hubo que negociar el préstamo de la mayoría de ellos con los estudios rivales; normalmente el actor seguía cobrando su salario habitual y era su productora “madre” la que recibía la cantidad acordada por el préstamo, o bien adquiría los servicios de otro artista. Algo parecido sucedía con el equipo técnico: Selznick contaba con grandes nombres, pero en unidades reducidas, y le fue muy bien la asociación con la MGM para poder disponer de gente de ese estudio.

También hay que tener en cuenta que GWTW tuvo un largo proceso de preparación y producción (Cukor o Plunkett, por ejemplo, entraron en nómina muy pronto, aunque hubo períodos en que sus contratos no se renovaron o trabajaron para otros), lo cual hizo aumentar el apartado de las percepciones del personal.

En resumidas cuentas, 446.688 dólares fueron los estipendios de los actores principales y secundarios. Los extras que participaron en Gone With the Wind percibieron 108.469 dólares en total. La partida más abultada fue para el conjunto de los que estuvieron detrás de las cámaras, pues su salarios sumaron 1.408.997 dólares.

sábado, 9 de mayo de 2009

La tragedia de Heathcliff y Scarlett

El 9 de mayo de 1940 se estrenaba en Broadway la versión de Romeo y Julieta interpretada por Laurence Olivier y Vivien Leigh.

Ambos estaban en la cresta de la ola, recientes sus éxitos en la pantalla con Cumbres Borrascosas y Lo que el viento se llevó. De hecho, habían invertido los fondos conseguidos con estas dos interpretaciones en el cine en este proyecto personal, con la confianza de que el reclamo de la tragedia de Shakespeare a cargo de "Heathcliff" y "Escarlata O’Hara", amantes en la vida real, sería suficiente para que el público teatral americano les diera sus bendiciones.

Sin embargo, Vivien se encontró en una situación que Escarlata conocía muy bien: apenas sin un centavo. Romeo y Julieta sólo aguantó 35 representaciones en el teatro de la calle 51, que, con el nombre de Hollywood Theater, había sido en 1930 la primera sala construida especialmente para la proyección de películas sonoras.

El viento de Verona se llevó el sueldo que Leigh había percibido por GWTW, cifrado entre 25.000 y 30.000 dólares, según las fuentes habituales... y discrepantes.

No se trataba de una cifra exorbitante, y menos en comparación con la importancia histórica del papel; era la mitad de lo que estipulaba el contrato de Ingrid Bergman para Intermezzo y la superestrella Gable percibía 4.500 dólares a la semana, precisamente por ser Gable.

Vivien Leigh tenía que pasar la prueba de fuego de Escarlata para contar con algo de peso cuando se tratara de negociar su salario. Entre Korda y los Selznick habían perfilado un contrato que fijaba para Vivien en Gone With the Wind 1.250 dólares semanales, con 16 semanas de trabajo garantizadas.

También se había acordado que filmaría dos películas al año durante 7 años, para acabar cobrando 6.250 dólares a la semana, pero las circunstancias (el amor y la guerra, sobre todo) acabaron por convertir en papel mojado este contrato.

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