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lunes, 29 de septiembre de 2025

Personajes (LXXXV)

 Muy poco sabemos sobre Phillip, un esclavo más de Tara que trabaja como vaquero.

lunes, 11 de agosto de 2025

Personajes (LXXXIV)

     Parmalee fue un juez de Fayetteville con el que los estudiantes de Derecho podían realizar prácticas, como Boyd Tarleton, a quien las sucesivas expulsiones de los gemelos de diferentes universidades obligan a interrumpir sus estudios.

martes, 1 de julio de 2025

Personajes (LXXXVIII)

     Suellen O'Hara.

    Segunda de las hijas de los O’Hara, bautizada como Susan Elinor. Como Carreen, también ella era buena alumna de las enseñanzas de Ellen y Mammy, mucho más que Escarlata. Suellen deseaba ante todo aparecer siempre atractiva y contar con tantos admiradores como su hermana mayor, con la que acostumbraba mantener discusiones y pequeñas peleas que con el paso de los años se harán mucho más graves.

    Suellen mantenía relaciones más o menos serias con Frank Kennedy y no soportaba las bromas sobre la indecisión de su cortejador, que todavía no había hablado con Gerald sobre sus intenciones, aunque todos suponían que acabarían por casarse.

    La joven cae enferma de tifus y sobrevive para encontrarse bajo el mando directo de Escarlata, que está dispuesta a que todos, sin excepción, trabajen en Tara. La “señorita Remilgos”, como la llama la hermana mayor en varias ocasiones, se niega a realizar tareas que considera degradantes para una señorita, lo que le proporciona la amenaza de unas cuantas bofetadas por parte de Escarlata, promesa que se hará realidad más adelante. Suellen no duda en fingir un desmayo para librarse de recoger el algodón, pero no consigue engañar a Escarlata.



    Suellen no podía soportar la pobreza a la que la familia se ha visto abocada, y su mayor placer era comprobar que el resto del Condado se encontraba en igual o peor situación que los O’Hara. El fin de la guerra le permite visitar a los vecinos y las localidades de Jonesboro y Fayetteville, para recoger sus imprescindibles cotilleos y alardear ante los que ignoraban cómo se vivía en la plantación.

    Las relaciones entre las hermanas se agravan cuando Escarlata se casa con Frank Kennedy mediante un engaño. Suellen no le perdona esa jugarreta, sobre todo porque se considera demasiado mayor para tener más pretendientes y ha de quedarse en Tara en lugar de trasladarse a Atlanta y poder gozar de los lujos que supone disfruta la gente de la ciudad.

    Ese afán por recuperar algo del antiguo esplendor la lleva a planear que Gerald pida una indemnización alegando que ninguno de los de Tara había luchado en la guerra en contra de la Unión; las visitas a los Hilton le dan la idea de convencer al anciano de que Ellen, desde donde quiera que estuviera, no aprobaría que Gerald dejase morir de hambre a su familia.

    Pero su plan falla en el último momento, y todo el Condado se entera de que Suellen ha roto el sólido frente que los sudistas presentaban a los vencedores.

    Para evitar que los vecinos la traten como a una leprosa social, Will Benteen se apresura a pedir su mano, porque los Wilkes tienen previsto marcharse y Carreen va a tomar los hábitos:

“Susele no es tan mala como usted se imagina, Escarlata. Creo que nos entenderemos muy bien los dos. Lo que necesita Susele es un marido e hijos. Al fin y al cabo, eso es lo que todas las mujeres necesitan”.

lunes, 21 de abril de 2025

Personajes (LXXXVI)

 El legado más importante que Gerald O'Hara transmitió a su hija mayor fue el amor por la tierra, lo único que perdura y, en particular, a Tara, la plantación que ganara al póquer.

Atrás quedaba su patria, Irlanda, de la que tuvo que salir perseguido por la justicia. Llegó a América en 1822 para unirse a sus dos hermanos mayores, James y Andrew, que se habían establecido como comerciantes en Savannah.

Rápidamente se adaptó a Georgia y al póquer, que encontró la más útil de las costumbres sureñas. Gracias a este juego y a la habilidad de aguantar el alcohol mejor que sus oponentes había adquirido dos de sus posesiones más preciadas: un valet, Pork, y su plantación, Tara.

Allí, con el trabajo de los esclavos, construyó una casa blanca y consiguió trabar cálida amistad con sus vecinos: los Wilkes, los Calvert, los Tarleton y los Fontaine, y disfrutó plenamente de su nueva vida hasta que vida hasta que decidió que necesitaba una esposa, más por contar con alguien que organizara la vida doméstica que porque su corazón gritara de amor.

Poseía un genio terrible, pero también un corazón muy tierno que todos conocían y apreciaban. Su mayor afición, además de la bebida y el póquer, era montar a caballo, saltar las cercas más altas aunque le costara romperse una rodilla... o la caza, como trágicamente sucederá.

Georgiano de adopción, hizo suyas las costumbres sureñas y, por lo tanto, defendía la causa confederada con todo su corazón. La muerte de su esposa fue un duro golpe para él; ya no volvió a ser el mismo Gerald de siempre, ahora trastornado hasta el punto de pasarse horas con la mirada fija en la puerta esperando el regreso de Ellen. 

Gerald era un hombre pequeño, de pecho rechoncho y cabello plateado, muy irlandés a pesar de su larga permando el regreso de Ellen. Su hija Suellen intentó aprovecharse de su estado para que traicionase sus ideas jurando que nunca había apoyado a los confederados. Gerald está a punto de firmar, pero un súbito momento de lucidez le impide hacerlo y, poseído de furor, monta en un caballo, corre hacia Tara y, al intentar saltar una de las cercas, sufrirá una caída fatal.



La propia Escarlata se pregunta en una ocasión cómo era posible que dos caracteres tan diferentes como los de sus progenitores pudieran haber producido un matrimonio tan satisfactorio. Y es que saltaba a la vista que el genuino irlandés y la aristócrata de la Costa tenían muy poco en común. Pero lo cierto es que forman una pareja modelo, donde más que pasión existe respeto mutuo, un aprecio que sólo aparece con el paso de los años y que queda patente en el derrumbamiento que Gerald sufre tras la muerte de Ellen, paralelo aunque no tan drástico al golpe que recibe Ashley cuando pierde a Melania. Gerald es ya un anciano y lo soporta peor, pues su cerebro se niega por temporadas a reconocer la verdad, pero el sentimiento en ambos es el mismo: como si les arrancaran una parte de sí mismos. Melania le había dado a Ashley la posibilidad de compartir los sueños que nadie más comprendía; Ellen le permitió a Gerald encontrar su lugar en la sociedad georgiana, puso orden en su vida, convirtió en bello lo que Gerald más amaba, su plantación, e intentó darle un heredero varón.

Como figura masculina, como padre, Gerald tiene muy fácil su labor. Ellen se encarga de la educación de sus hijas y él sólo tiene que intervenir cuando el honor está por medio, como en el caso de los desmanes festivos de la viuda Escarlata. Además, ella es su hija favorita, la que más se parece a él, la más masculina, y, a falta de un varón, Gerald la trata en ocasiones como a un camarada.

En la película, Thomas Mitchell es un convincente Gerald.

lunes, 13 de enero de 2025

De dos en dos

     No es fácil destacar a 40 parejas cinematográficas inolvidables para el público. Y esta página lo intenta. 

En la lista no falta Lo que el viento se llevó, ni tampoco Casablanca, pero nos parece una mención poco destacable de entre lo conocido como clásico, pero sería dificil escoger a un par de amantes del tiempo del blanco y negro y dejar de mencionar a gente que ya es inolvidable, como la pareja de La guerra de las galaxias o los dos de La princesa prometida.





lunes, 23 de diciembre de 2024

Personajes (LXXXV)

     La protagonista de la novela y la película tiene dieciséis años al comenzar el relato de Lo que el viento se llevó. En su aspecto físico se entremezclan los rasgos de sus progenitores, pero en cuanto al carácter poco a poco dejará de seguir las pautas que Ellen y Mammy le enseñaron para parecerse más a su padre, el irlandés Gerald.

Su belleza no es convencional, pero sabe como usarla para materializar sus deseos: barbilla puntiaguda, anchos pómulos, ojos verde pálido, sin mezcla de castaño, sombreados por negras y rígidas pestañas, levemente curvadas en las puntas, negras y espesas cejas, sesgadas hacia arriba, que cortaban con tímida y oblicua línea el blanco magnolia de su cutis. No hay que olvidar tampoco el reducido tamaño de sus pies y manos y de su talle, diecisiete pulgadas.

“Los ojos verdes en la cara afectadamente suave eran traviesos, voluntariosos, ansiosos de vida, en franca oposición con su correcto porte. Los modales le habían sido impuestos por las amables amonestaciones y la severa disciplina de su madre; pero los ojos eran completamente suyos”.


Los ojos son una de las armas más efectivas de Escarlata; con ellos atrae, enamora, confunde, conquista, desprecia, ríe... y con los avatares de su vida llegarán a parecerse a los de un gato hambriento.

En cuanto a su cultura, los dos años pasados en la academia de Fayetteville no le sirvieron de mucho, a no ser para descubrir cierto talento para las matemáticas, que en el futuro le será muy útil. A lo largo de la novela Escarlata sufrirá algunas “planchas” cuando alguno de sus interlocutores haga una referencia a los clásicos.

No aprecia a ninguna otra mujer, excepto a su madre, y sólo al final se dará cuenta de que Melania era como ella, fuerte, bondadosa, una gran señora.


    Desde dos años atrás estaba poseída de una secreta pasión por Ashley Wilkes, su vecino. Pasión que no es más que un capricho, un espejismo, como sabremos doce años después. Pero el amor por Ashley será uno de los motores que impulsen a obrar a Escarlata a lo largo de la novela y la película. A obrar de un modo muy poco femenino, que es un aspecto fundamental del personaje.

La vitalidad, la valentía, la tenacidad, son cualidades que los demás atribuyen a Escarlata y que les atraen cual un imán precisamente porque se las supone una rareza en una mujer: “cuando Escarlata se excita, todo el mundo se entera; no se domina como hacen otras chicas”, comentan los gemelos, a los que atrapa esa diferencia. Melania ruega su constante compañía para estar protegida, Ashley se siente atraído por Escarlata porque es todo lo que él no es, además de por sus encantos físicos, que también cuentan para Rhett, que la desea por su franqueza, porque no es igual que las demás jóvenes del Sur y representa una novedad y un desafío para él.

Aunque su ideal es seguir el modelo de Ellen, las circunstancias obligan a Escarlata a desviarse de él, es decir, a dejar a un lado el comportamiento pasivo de la mujer y pasar a la acción, empleando medios totalmente nuevos que le abren camino por la sorpresa que causan en los demás. Ahora bien, cuando todo falla, la señorita O’Hara sabe recurrir a los tradicionales ardides femeninos, como unas lágrimas a tiempo, una sonrisa deslumbrante o un vestido nuevo, todos puestos al servicio de su inteligencia, posesión que estaba vedada al sexo débil.


Convertida en cabeza de familia, Escarlata asume el papel reservado a los hombres de mantener económicamente la casa. Toma decisiones y descubre que le gusta hacerlo tanto como el dinero, cuya carencia encuentra insoportable. Emprende negocios que van más allá de la venta de labores y de lecciones de música y no tiene reparo en mostrarse contenta con el resultado de sus transacciones, detalle que horroriza a la sociedad de Atlanta.

“¡Cómo los envidiaba! ¡Qué cosa tan bella era ser hombre y no tener que sufrir las penas por las que había atravesado momentos antes!”

lunes, 16 de septiembre de 2024

Personajes (LXXXIV)

     La voz que todos obedecían en Tara, mucho más que la de Gerald, pertenecía a su esposa, Ellen. Tenía 15 años cuando conoció al que sería su marido, en Savannah, su hogar. De ascendencia francesa, atrajo de inmediato al pequeño irlandés con sus ojos oscuros, nariz recta, voz dulce y suave y modales tranquilos y dignos.

    Para todos es la quintaesencia de la dama del Sur: orgullosa sin ser altanera, modales tranquilos, serena siempre, generosa y caritativa, tenaz y comprensiva. Una suave melancolía la rodeaba, producto del recuerdo de su primo Philippe, a quien la familia Robillard apartó de su lado por ser un tanto disoluto y que se llevó consigo todo el ardor del corazón de Ellen. Fue en este triste momento cuando Gerald apareció en su vida, y el señor Robillard, presbiteriano, prefirió concederle la mano de su hija antes que verla tomar los hábitos. Aunque Ellen y Gerald disfrutaron de un matrimonio feliz, ella morirá con el nombre de Philippe en sus labios.

    El tifus, una consecuencia más de la guerra y el empobrecimiento que llevaba consigo, segará la vida de Ellen. Lo contrajo al cuidar a los Slattery, blancos pobretones que moraban cerca de Tara, cuya hija Emmie mantenía relaciones con el capataz de la plantación, Jonas Wilkerson. Ellen, que atendía las dolencias de blancos y negros que a ella acudían, estaba debilitada por los grandes esfuerzos de aquellos tiempos, y su organismo no pudo con la enfermedad.

    Ellen era el apoyo de Escarlata, el ideal que ella quería alcanzar en ese “mañana” que nunca ha de llegar, ese patrón por el que también estaba hecha Melania. Sus días, en apariencia fáciles y tranquilos, no lo eran en absoluto. El mundo pertenecía a los hombres, sí, pero eran las mujeres como Ellen las que lo ponían en sus manos para que ellos disfrutaran de los beneficios. “... las mujeres, siempre buenas, afables y fáciles al perdón”, gobernaban las haciendas de sus maridos, amén de educar a sus hijos y cuidar de los esclavos, como madres eternas de todos los que estaban a su lado desde el momento de la boda y hasta el fin de sus días.

Un personaje tan destacado en la vida de Escarlata merecía contar con la mejor intérprete posible. Selznick la halló en Barbara O’Neil, pero no hemos de olvidar que sus primeras opciones fueron Lillian Gish (la “actriz favorita” del legendario D.W. Griffith y personificación de la dulzura, y que sería años más tarde la Laura Belle de Duel in the Sun (Duelo al Sol, K. Vidor, 46)) y la actriz y escritora Cornelia Otis Skinner (1901-1979).

lunes, 29 de julio de 2024

Tomar sus decisiones

 Una nueva colección de títulos y personajes fundamentales a lo largo de la historia cinematográfica que nos hacen pensar en la elaboración del guión y la construcción del personaje.

    Nos acompaña, además de una tal Scarlett O'Hara, el protagonista de Casablanca, la princesa Ann, que vive sus Vacaciones en Roma, C.C. Baxter, siempre atareado en El apartamento o Johnnie Gray, en El maquinista de La General.


lunes, 1 de julio de 2024

Personajes (LXXXIII)

 Los Munroe era una familia de Lovejoy, amigos de los O’Hara. Su presencia se deja notar en la novela, pero no se les da importancia en la película.

 Buck Munroe, el padre, es un rico hacendado que lo pierde todo durante la guerra, en especial cuando la segunda oleada de yanquis incendia por completo la plantación.

Sus hijos Lafayette (novio de Cathleen Calvert) y Evan mueren en la guerra.

Brent Tarleton cortejaba a Letty, una de sus hijas.

Sally se casa con Joe Fontaine y tiene un hijo, el pequeño Joe. Va a vivir con las mujeres Fontaine, y en una espectacular galopada anuncia la segunda visita de las tropas yanquis al Condado. Después de la guerra, muerto su marido, la vitalidad de Sally desaparece. Es objeto del ataque de su antiguo capataz negro, Eustis, al que Tony Fontaine se ve obligado a matar. Sally acaba casándose con Alex Fontaine, puesto que ambos se han quedado solos en la plantación y no estaba bien visto que no estuvieran santificados por el vínculo matrimonial.

Dimity, el amor eterno de Alex Fontaine, con el que nunca podrá casarse, pues él, por orgullo, no quiere hacerlo sin tener algo que ofrecerle.

Alice, de diecisiete años, ocupaba ya un lugar entre las señoras en la fiesta en Doce Robles por su condición de casada.

lunes, 6 de mayo de 2024

Personajes (LXXXII)

Mose era el criado de Ashley que le acompaña al frente.

Cuando su amo cae prisionero avisa a las señoras pidiéndoles instrucciones y regresa a Doce Robles.

Poco después vuelve a la guerra, esta vez con John Wilkes.

No aparece como tal en la película.

lunes, 19 de febrero de 2024

Personajes (LXXXI)

    Aunque este personaje no aparece en la película, el abuelo Merriwether tiene sus momentos en la novela. Es el suegro de la señora Merriwether, a quien no aprecia demasiado, sobre todo porque desea que deje de mascar tabaco y se arregle la barba todos los días. Forma parte de la Guardia Territorial y, a pesar de su edad y su lumbago, no duda en unirse a las tropas que van a defender Atlanta.

    Al terminar el conflicto, y acompañado del tío Henry Hamilton, frecuenta las reuniones políticas cuando le deja tiempo libre el carro de la pastelería de su nuera, cuya conducción le ha proporcionado una segunda juventud. La noche de la represalia del Klan al ataque sufrido por Escarlata simula convincentemente una riña con su compañero, y muestra su agradecimiento a Rhett, al que visitará cuando Butler vuelva a las filas demócratas.

miércoles, 18 de octubre de 2023

Harry Davenport Jr., soldado manco en el bazar

     Harry Davenport Jr. fue el nombre que escogió Edward Lincoln Davenport (18 de octubre de 1911-20 de diciembre de 1969) para aparecer en GWTW, compartiendo película con su padre e interpretando al soldado manco en el bazar.

    Más tarde, con el nombre de Ned Davenport, le vimos en The Miracle of the Bells (El milagro de las campanas, 1948), Storm Warning (Aviso de tormenta, S. Heisler, 51), Montana Belle (A. Dwan, 52)...

lunes, 2 de octubre de 2023

Personajes (LXXX)

Melissy era la  “Mammy” de la familia Elsing. No aparece con su nombre en la película.

lunes, 4 de septiembre de 2023

Personajes (LXXIX)

     La esposa del doctor Meade trabaja sin descanso en el hospital de su marido, atendiendo a los heridos y preocupándose por la suerte de sus dos hijos, Darcy, que ya lucha en Virginia, y Phil, demasiado joven para alistarse todavía, pero que arde en deseos de ir a la guerra antes de que termine. Aún le queda tiempo a la buena mujer para chismorrear y sembrar cizaña allí donde lo crea conveniente, apoyando las opiniones de su marido en contra del irrespetuoso Butler y dictando reglas de conducta a la casquivana Escarlata, sin que ni uno ni otra presten mucha atención a los consejos de las damas de Atlanta.

    La señora Meade sufre la muerte de sus dos hijos, Darcy en Gettysburg y Phil, más tarde, en las trincheras que intentan defender a Atlanta de las tropas de Sherman. Esta última contingencia le impide acudir a ayudar a Escarlata en el parto de Melania.

Aunque la casa de los Meade quedó completamente destruida después del sitio, el matrimonio no se dio por vencido. Van a vivir con los Elsing, como “invitados de pago” y, mientras el doctor se enfrenta a las nuevas enfermedades que la guerra ha llevado consigo, su esposa se dedica a dar clases en la escuela.

Leona Roberts interpretó a la señora Meade en GWTW. Meses antes, Selznick había pensando en Janet Beecher (1884-1955), actriz a la que consideraba apta para encarnar a la señora Meade o a la señora Merriwether, posiblemente porque le había gustado en So red the Rose (Paz en la guerra, K. Vidor, 35), ambientada en el Sur.



lunes, 24 de julio de 2023

Personajes (LXXVIII)

 Phil Meade era el hijo menor de los Meade.

 Desea ir a luchar, pero sólo cuenta trece años y su madre no está dispuesta a permitirlo, y mucho menos cuando su hermano muere en Gettysburg y Phil, lleno de rabia, grite a pleno pulmón que va a alistarse. Se enrola en la Guardia Territorial y acabará por morir de un tiro defendiendo las trincheras de Atlanta.

A Jackie Moran le correspondió el breve papel de Phil Meade.








lunes, 9 de enero de 2023

Personajes (LXXVII)

    El doctor Meade, un hombre delgado y alto con una barba gris y puntiaguda, era, según su amante esposa, de una importancia tal para Atlanta que los ciudadanos habían firmado una petición para evitar que fuera enviado a Virginia como médico del ejército. El doctor, considerado por sus convecinos como una fuente de fuerza y sabiduría, a veces se lo creía demasiado y se comportaba con pomposa sencillez.

    Sus discursos sobre una victoria segura, la valentía de las tropas, la maldad de los especuladores, los baluartes invencibles con los que contaban los confederados... son parte inexcusable de su conversación, que poco a poco irá centrándose en diatribas contra Rhett Butler, con quien se enfrenta oralmente en repetidas ocasiones.

    El doctor Meade es capaz de cualquier cosa para ayudar a la Causa, y de él parte la idea de la puja para abrir el baile en el bazar, una iniciativa que causa estupor entre las señoras, pero al provenir de alguien tan considerado es aceptada sin más. También empieza una campaña en los periódicos contra los especuladores y los que sacan provecho de las necesidades de los demás; aunque sin nombrarle, sus cartas y opiniones se dirigen a Rhett.

    Las sucesivas batallas van dejando en Atlanta cargamentos de heridos a los que el doctor intenta ayudar como puede. Se encuentra en el hospital cuando llegan noticias de Gettysburg, y es Rhett quien se ve obligado a comunicarle la muerte de su hijo mayor, Darcy.

    Como médico de la familia, advierte a Melania de los peligros de quedar embarazada debido a su constitución. Cuando el embarazo es un hecho y el parto está próximo Escarlata trata de buscar la ayuda del doctor Meade, pero éste se encuentra rodeado de moribundos en la estación de ferrocarril y no puede acudir.

    Su actuación en la coartada montada por Rhett para salvar a los hombres que han vengado el ataque a Escarlata no es muy convincente. El doctor tiene demasiada dignidad para no sentirse turbado de estar en casa de Belle, y más tarde casi está tentado de confesar antes de deberle la vida a un individuo como Rhett, pero su esposa le disuade. Sin embargo, no dejará nunca de tratar con frialdad a Escarlata, de quien sospecha que no es tan correcta como Melania se empeña en hacer creer a todos, aunque acabará por frecuentar las reuniones en casa de Rhett cuando éste decida volver a las filas demócratas.

    Harry Davenport interpretó con su pericia habitual el personaje del doctor Meade en la película (su hijo, Harry Davenport Jr, aunque no aparece en los créditos, es el soldado manco en el bazar de caridad).



    Antes de adjudicar el papel a Davenport, Selznick puso sus miras bien altas cuando jugó con la idea de conseguir a dos actores tan venerados como Lionel Barrymore o Lewis Stone.

martes, 13 de diciembre de 2022

Harry Strang, sargento

    Harry Strang tampoco vio su nombre en la pantalla, como un puñado de actores a los que citamos, pero interpretó al sargento miembro de la escolta de Tom, el capitán yanqui. Nació el 13 de diciembre de 1892 y falleció el 10 de abril de 1972, después de haber interpretado más de 500 papeles.

    Otras de sus películas: San Francisco (San Francisco, W.S. Van Dyke, 36), The Grapes of Wrath (Las uvas de la ira, J. Ford, 40), Laura (Laura, O. Preminger, 44)...



lunes, 21 de noviembre de 2022

Personajes (LXXVI)

    McRae era un anciano de Fayetteville que asiste a la reunión en Doce Robles. Nos lo indica Lo que el viento se llevó, la novela de Margaret Mitchell, pero no aparece como tal en la película que firmó Victor Fleming.

    Como está bastante sordo, India, sentada a su lado después de la comida, tiene que repetirle a voz en grito lo que los demás dicen. Cuando comprende que la discusión que mantienen los hombres es sobre la guerra se levanta furibundo para dar su opinión, a pesar de que su esposa se lo tenía prohibido. Después de lanzar una perorata sobre lo que es la guerra en realidad, y él lo sabía por propia experiencia ya que había combatido contra los indios, una de sus nietas consigue apartarlo del corro.

    El anciano McRae es el terror de su familia; unos pocos días antes había azorado a Mary, probablemente una de sus nietas, con una frase que comenzaba “Ahora, hijita...”, pero cuyo contenido se nos esconde.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Personajes (LXXV)

Una adivina llamada Mammy Jincy le había hecho la buenaventura a Escarlata, anunciándole que en las palmas de su mano se leía que iba a casarse con un hombre de pelo y bigotes negros. A pesar de que Escarlata afirma que no le gustan los hombres de pelo oscuro, su destino se cumple al cabo de unos años. El personaje no aparece en la pantalla, pero sí tiene una referencia en la novela.

lunes, 29 de agosto de 2022

Personajes (LXXIV)

Mammy tenía una boca grande, de labios gruesos y colgantes que, cuando se enfadaba, pendían más que de costumbre; creía poseer a los O’Hara en cuerpo y alma y que sus secretos eran los suyos; era una mujer enorme, con ojillos penetrantes de elefante. Una africana pura, devota de los O’Hara hasta dar por ellos la última gota de su sangre; la mano derecha de Ellen, la desesperación de sus tres hijas y el terror de los demás criados de la casa. Su regla de conducta y su orgullo eran tan elevados como los de sus amos. Se había criado con Solange Robillard, la madre de Ellen, una francesa distinguida, fría y estirada, que no perdonaba ni a sus hijos ni a sus criados el justo castigo por la menor ofensa al decoro. Había sido nodriza de Ellen y viajó con ella desde Savannah a las tierras altas cuando se casó con Gerald. Mammy es un compendio de etiqueta y convenciones sociales, más estricta incluso que Ellen en lo que a la educación de Escarlata se refiere. Es capaz de penetrar en la capa de perfecta señorita que envuelve el carácter irlandés de la joven,y por eso desconfía del brillo de aquellos ojos verdes cuando algo se le ha metido entre ceja y ceja. Incapaz de abandonar a la familia, Mammy se queda en Tara a pesar de que la guerra ha traído la libertad para su raza; en cierto sentido sigue considerándose propiedad de los O’Hara, o tal vez sea al contrario: “Yo soy libre, señorita Escarlata; no puede usted enviarme a donde yo no quiera ir, y yo volveré a Tara cuando usted vuelva conmigo. Yo no puedo abandonar a la hija de la señorita Elena; no hay nada en el mundo que me obligue a marchar. Aquí estoy y aquí me quedo.” Acompaña a Escarlata a Atlanta para cuidar del hogar de los Kennedy y más tarde de los Butler, pero llega un momento en que Mammy da por concluida su misión y prefiere retirarse a Tara, en una especie de jubilación acelerada por el reuma. Escarlata ha escapado por completo a su control, y aunque la anciana negra ha llegado a apreciar a Rhett, sobre todo desde el nacimiento de Bonnie, la vida en aquella casa no era un lecho de rosas y de nada servían ya las reglas de comportamiento que Mammy tan bien conocía. Antes de que Hattie McDaniel consiguiera la inmortalidad con su Mammy hubo otras candidatas.

Curiosas son las historias sobre Elizabeth McDuffie, doncella de Eleanor Roosevelt, a la sazón la primera dama del país, que la recomendó en persona a Kay Brown, o sobre Bessie Mack, que se ofreció voluntaria al productor a cambio del billete desde Mississippi, pues se consideraba la Mammy ideal. Con mayores posibilidades estaban actrices ya veteranas como Madame Sul-Te Wan, nombre artístico de Nellie Conley (1873-1959), que había intervenido ya en Intolerance (Intolerancia, D.W. Griffith, 16), Queen Kelly (La reina Kelly, E. Von Stroheim, 29), King Kong (King Kong, M.C. Cooper y E.B. Schoedsack, 33)... y había causado muy buena impresión en la reciente Maid of Salem (La muchacha de Salem, F. Lloyd, 37), o Bertha Powell, la Esther de Kings Row (Kings Row, S. Wood, 42). Selznick pensó también en Louise Beavers (1902-1962), antigua doncella de Leatrice Joy y experimentada actriz, aunque relegada a los tradicionales papeles de criada, cocinera y nodriza: What Price Hollywood? (Hollywood al desnudo, G. Cukor, 32), She Done Him Wrong (Lady Lou, L. Sherman, 33), Imitation of life (Imitación a la vida, J.M. Stahl, 34)... pero que cometió el mismo error que Joan Fontaine cuando se presentó a la entrevista previa, en su caso para Melania: se presentó con sus mejores galas, muy lejos de la apariencia que Mammy debía tener, y esa primera impresión le cerró el camino hacia el papel. Se conservan también imágenes de las pruebas realizadas con Hattie Noel, que no consiguió convencer como Mammy pero a la que se le concedió unos segundos en la secuencia del hospital y que cuenta en su filmografía con títulos como Kitty Foyle (Espejismo de amor, S. Wood, 40), The Return of Frank James (La venganza de Frank James, F. Lang, 40), Kings Row (Kings Row, S. Wood, 42)...

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