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martes, 22 de junio de 2021

Winston Miller, guionista

    Winston Miller, que nació el 22 de junio de 1910, fue uno de los escritores que colaboró en el guión de Lo que el viento se llevó. Selznick contó con él a lo largo del rodaje, para que estuviera al tanto de las transiciones entre escenas, pequeños cortes y añadidos y los cambios que se sucedían de día en día.

    Miller estaba asignado al departamento de cortos de la MGM y cobraba 150 dólares a la semana; el productor no quería ser el hazmerreír de la industria si se sabía que había tenido que recurrir a un escritor de tan poco renombre para arreglar “la mejor película de la historia” después de haber anunciado a bombo y platillo el contrato con Sidney Howard (un premio Pulitzer), así que le rogó que guardara el secreto y todos saldrían beneficiados.

    Tras una breve carrera como actor infantil y juvenil (estuvo en el reparto de The Iron Horse (El caballo de hierro, 1924), por ejemplo) y terminar sus estudios, le encontramos ya en tareas de escritor para el cine desde mediados de los años 30, una vez que su intento de abrirse camino con relatos cortos no tuvo mucho éxito. Miller acumuló experiencia en la Republic, en seriales y películas de bajo presupuesto y westerns de segunda fila, un género en el que se encontraba especialmente cómodo, como se puede comprobar en su reencuentro con Ford, esta vez para el guión de My Darling Clementine (Pasión de los fuertes, 1946), ya que el escritor estaba por entonces en la Twentieth Century-Fox. Del cine pasó a la televisión, ya como productor de series tan conocidas como El virginiano, Cannon o Ironside.

    Miller falleció en 1994.

lunes, 14 de junio de 2021

Nos cuenta la película

    No se puede dudar de quién fue la protagonista de Lo que el viento se llevó. Scarlett O'Hara es el centro de una historia que nos relata esta entrada majestuosa. 

    Así recorremos la docena de años que vivió la hija mayor de Gerald O'Hara y Ellen Robillard, atravesando la guerra civil estadounidense y tres matrimonios gracias al relato de Margaret Mitchell en la novela Gone with the wind.



lunes, 8 de febrero de 2021

Volver a Tara, volver a Atlanta...

Un artículo nos lleva de la mano por Lo que el viento se llevó... ochenta años después. Recorremos con el autor la historia que nos relata la novela de Margaret Mitchell y que David O. Selznick planteó a un inolvidable equipo técnico y artístico. El autor de esta página, José Miguel Garcia, la remata con una referencia valiosa al doblaje al castellano de la película, algo notable si pensamos en su admiración por la versión original, y un justo homenaje a las voces que se prestaron a Escarlata, Ashley, Melania o Rhett y que los han acompañado durante años... hasta que nos encontramos con la versión original.

lunes, 17 de agosto de 2020

Repaso general al argumento

Por si nos hemos despistado un poco, aquí contamos con el desarrollo de la historia de Lo que el viento se llevó, entre unos resúmenes de libros, series, películas... que se detuvo ya hace unos meses pero da lugar a una buena lectura.

Así nos ponemos al corriente de las peripecias que vivió Escarlata O'Hara, junto a las de su familia y conocidos más cercanos, y que constituyen la trama de la novela que firmó Margaret Mitchell y de la película de Victor Fleming.





lunes, 25 de mayo de 2020

De la página a la pantalla

Más listas... En esta ocasión se nos ofrece una colección de títulos literarios que fueron llevados al cine de manera tan triunfante como su venta en las librerías.
No podía faltar de la relación Lo que el viento se llevó, pero encontramos también referencias a novelas plasmadas en la pantalla de forma tan magistral como El Padrino, El silencio de los corderos o Matar a un ruiseñor...

clark gable

lunes, 28 de octubre de 2019

Leer y ver

No encontramos mejor combinación que leer Lo que el viento se llevó y luego ver la película basada en la novela que firmó Margaret Mitchell.
Este artículo así lo demuestra. La autora, Geraldine Gardner, se apoya en el detalle que aporta el libro y que no puede apreciarse por completo en la pantalla, bien porque así lo ha querido el guionista o el director correspondiente o bien porque el actor no ha llegado a cubrir ese aspecto determinado.

Fiddle de dee

martes, 18 de julio de 2017

Secuencias que se llevó el viento


Sólo los asistentes al primer pase sorpresa pudieron ver algunas secuencias que Selznick y su equipo sacrificarían después, en su afán de acortar la duración de la película, que alcanzaba entonces alrededor de cuatro horas y media.

En la sala de montaje y quién sabe si durmiendo ahora en alguna lata anónima o perdidas para siempre, se quedaron secuencias como la familia O’Hara camino de la fiesta en Doce Robles, la sobremesa después de la barbacoa, la noche de bodas de Escarlata y Charles, el encuentro de Escarlata con John Wilkes en la estación, con el anciano que muere en sus brazos, Belle Watling atendiendo a los heridos, una discusión entre Carreen y Suellen sobre la falta de hombres después de la guerra, Belle Watling y sus pupilas declarando que los hombres habían estado en su casa en lugar de en la incursión del Klan (en la que participaron John Wray como preboste, como "chicas de Belle" Shirley Chambers y Yola D'Avril, y Libby Taylor e Ivy Parsons como criadas), y una conversación entre Bonnie y su madre en la mañana siguiente al arrebato brutal de Rhett.

lunes, 3 de julio de 2017

Apuntes sobre el guión


La película no tuvo en ningún momento un guión definitivo, sino diferentes versiones que cambiaban de día en día, conforme Selznick trabajase con Sidney Howard, Ben Hecht o cualquiera de los numerosos escritores a los que les pidió colaboración.

A mediados de octubre de 1936 Sidney Howard aceptó el encargo de escribir el guión. El 14 de diciembre Selznick tuvo en sus manos las “Notas preliminares al tratamiento cinematográfico de Gone with the Wind", que ocupaban 50 páginas y donde el escritor trazaba su plan de trabajo. Ya había suprimido los antecedentes de los padres de Escarlata, la historia de muchos personajes secundarios y el paralelismo entre Escarlata y Atlanta, pero conservaba la relación entre los cuatro personajes principales. Sugería incluir alguna secuencia que mostrara las actividades de Rhett como burlador del bloqueo, para definir con mayor claridad al personaje por medio de sus acciones más que de sus palabras, y señalaba que tenía problemas con la segunda mitad de la historia, sobre todo en lo que se refería al Ku Klux Klan, un tema que le desagradaba tocar, y con la acumulación de muertes hacia el final.

Selznick estudió cuidadosamente estas notas y estuvo de acuerdo con el escritor en que sería necesario suprimir algunas cosas, pero se negó en redondo a que se inventaran secuencias que no figuraban en la novela.

Howard desarrolló sus versiones del guión a partir de este tratamiento inicial. La de agosto de 1937 seguía con fidelidad la novela e incluía diálogos tomados de ella, sin variación. Selznick creía que no era muy cinematográfico, porque el dramaturgo prefería sugerir en lugar de afirmar. El juramento de Escarlata en el huerto había sido sustituido por una secuencia mucho menos dramática en opinión del productor, que deseaba que la violencia, la emotividad y la garra de la novela se traspasaran también a la pantalla. Además, con aquel guión la película duraba casi cinco horas y media.

Sidney Howard no pudo soportar las continuas interferencias de Selznick que, si bien no quería que se añadiera nada que no estuviera en la novela, insistía en que hubiera secuencias que ilustraran el transcurso de la guerra, algo que incluso se consultó a los espectadores de los pases sorpresa mucho tiempo después. El dramaturgo acabó por rendirse.

En octubre de 1938 Selznick reunió todo el desperdigado material que él y Howard habían producido en aquellos meses y, dispuesto a poner orden y conseguir un guión comprensible, viajó a las Bermudas con Jo Swerling, una vez que Margaret Mitchell se negara a hacer la travesía para colaborar en la escritura. Pero tampoco salió nada satisfactorio de aquel trabajo y el productor solicitó la ayuda de Oliver Garrett, que empezó a trabajar en el mismo tren que le llevaba de la Costa Este a Hollywood. Por entonces había ya seis revisiones del guión.

Pasaban los meses, el comienzo del rodaje era inminente; el problema del guión seguía sin resolverse y varios escritores trabajaron en él siguiendo los dictados de Selznick: John L. Balderston, Michael Foster, Edwin Justus Mayer, John Van Druten, F. Scott Fitzgerald, John Lee Mahin, Donald Ogden Stewart...

La víspera del rodaje del primer plano Selznick era consciente de que el guión no estaba terminado, que era demasiado largo y todavía confuso, pero confiaba en su propia habilidad para mantener la historia inteligible.

Cukor, que acostumbraba contar con un guión sólido a partir del cual elaborar su dirección, no dejó de señalarle a Selznick la debilidad del que disponían y que las continuas reescrituras no hacían más que perjudicar a la película. El director sugirió volver a la versión de Sidney Howard y dejar de lado la de Selznick y Garrett, que era la que se utilizaba desde enero de 1939. La negativa del productor a acceder a esta petición sería, según Cukor, una de las razones de su marcha.

Llegó Victor Fleming y también fue de la opinión de que el guión no era bueno. Selznick recurrió entonces a Ben Hecht, que no había leído el libro, y, si bien no aportó demasiado en cuanto a material, sí pudo poner en orden todo lo que Selznick había acumulado en tres años. Hecht dejó listo todo hasta el final de la primera parte de la película. Su punto de partida fue el guión de Howard, al que se añadió lo mejor de las sucesivas versiones. El resto de los escritores utilizaron estas páginas.

Así, el guión de Lo que el viento se llevó no puede escribirse más que siguiendo la película ya terminada y trasladando al papel lo que se ve y se oye. Aunque todos los guiones sufren variaciones durante el rodaje, muy pocos habrán sido objeto de las diarias interpolaciones, reescrituras, cambios, supresiones y condensaciones que Selznick realizaba de la noche a la mañana y que exasperaban a los diferentes departamentos. Lo más cercano a un guión definitivo y contemporáneo es un grueso volumen con hojas multicolores (conocido como "guión arco iris"), que contiene los cambios de última hora y los apuntes que su dueño original realizaba a medida que cambiaban las decisiones de Selznick.

martes, 20 de diciembre de 2016

Coste para los estudios cinematográficos


Los editores lo habían fijado en 100.000 dólares, que era una suma enorme tratándose de la primera novela de una escritora desconocida, Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell, pero Annie Laurie Williams, la encargada de las negociaciones por parte de la editorial Macmillan, pensó que no había mejor manera de llamar la atención de las productoras, aunque las pujas en firme se iniciaran sobre un precio más bajo.

Universal no quiso saber nada. MGM y Paramount tampoco entraron en la carrera, en un principio. Jack Warner, ante la negativa de Bette Davis, desistió de realizar una oferta.

Darryl F. Zanuck, de Twentieth Century Fox, ofreció 35.000 dólares. Williams rebajó el precio a 65.000 dólares, al ver que las pujas no se sucedían como había esperado. La RKO, ante los ruegos de Katharine Hepburn, pujó por 45.000 dólares.

Selznick hizo su oferta final: 50.000 dólares. Williams se puso de acuerdo con Margaret Mitchell para aceptar esa cifra y aunque la RKO ofreció cinco mil dólares más, la escritora mantuvo su palabra de vender los derechos por 50.000 dólares. Mitchell firmó el contrato con la Selznick International el 30 de julio de 1936.

Existe una versión no oficial, como en tantos aspectos de GWTW: según Zanuck, él habría ofrecido 40.000 dólares y Paramount se unió a la subasta con 45.000, lo que obligó a la Fox a llegar a los 55.000; Mayer hizo reunirse entonces a los jefes de los estudios; escribieron sus nombres en trozos de papel que metieron en un sombrero y decidieron que el que saliera elegido compraría la novela. El papel llevaba el nombre de Selznick.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Esclavos en las paginas

En este artículo se nos recuerda uno de los principales errores de Lo que el viento se llevó: la falta de proclamar lo injusto de la esclavitud.

La novela, en la que se basa detalle a detalle la película producida por David O. Selznick, no trata en amplitud el tema fundamental que originó en parte la Guerra de Secesión y que afectó poderosamente a generaciones de esclavos. De hecho, señala el artículo, muestra únicamente la bondad que albergaba Mammy, casi parte de la familia O'Hara, y apenas hay referencia a los caracteres de los amos de los trabajadores de las plantaciones que darían riqueza a muchas familias del Sur.

lunes, 2 de febrero de 2015

Ver antes de leer

En este artículo se nos presenta un caso típico en la vida del lector/asistente a la proyección: si leer el libro en que se basó el guión antes de ver la película o asistir a la sesión correspondiente sin tener idea de la historia que se ve en pantalla.

Claro que, en esta casa, lo lógico es aconsejar que se realicen ambas cosas, lectura y visión, en relación con Lo que el viento se llevó, y que no importa el orden en que se llevan a cabo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Cita con Escarlata en Budapest

Por si alguno de los lectores tiene la oportunidad de visitar Budapest en los días siguientes, podría también encontrarse con los protagonistas de Lo que el viento se llevó en la interpretación musical de las aventuras inventadas por Margaret Mitchell.
Se trata de una obra basada en el trabajo de Gerard Presgurvic, compositor francés, autor también de la música sobre Romeo y Julieta. Esta versión de Gone with the wind se estrenó en 2003 en París y continuó con su éxito entre el público húngaro en el verano de 2013.
Invitation: 'Gone With The Wind',  Budapest Operetta Theatre, 11 February

martes, 19 de marzo de 2013

Antes de que sople el viento

Después de Lo que el viento se llevó ya conocemos lo que pasó, en la forma de la serie televisiva Scarlett.
Pero lo que no se ha planteado todavía es la "primera parte" de la historia, los acontecimientos previos a la Guerra Civil o lo que aconteció en Atlanta y alrededores o en Irlanda los años anteriores al crecimiento de Escarlata O'Hara y gente a la que conoció. Eso es lo que se adivina cuando se habla de "previo" relato, como el que se presenta en este cartel, "Antes de que llegue el viento", acompañado de varias películas más con anuncio anterior al planteamiento que conocemos y admiramos.

lunes, 9 de julio de 2012

Metraje reducido, pero jacarandoso

Creo que todavía no hemos nombrado el trabajo realizado por 30 Second Bunnies con respecto a Gone with the Wind, así que lo citamos hoy para disfrutarlo.
http://youtu.be/TsOIn0IBAdA

martes, 22 de mayo de 2012

Tres mujeres llevadas por el viento

El libro Mujeres de cine. 360º alrededor de la cámara, coordinado por María Caballero Wangüemert, incluye un capítulo dedicado a GWTW, elaborado por Alfonso Méndiz.

Bajo el título Tres mujeres: Margaret Mitchell, Vivien Leigh y Escarlata O'Hara (Lo que el viento se llevó: de la novela a la pantalla) desarrolla la idea de puntos en común de las tres mujeres nombradas, a la hora de la adaptación de la novela a la pantalla.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Scarlett y Rhett en sintonía

En 1936 la firma Sears Roebuck, conocida cadena de grandes almacenes y de venta por catálogo, celebraba su 50º aniversario con una serie de programas radiofónicos de una media hora de duración, bajo el título Sears Then and Now.

En el primer programa, que se emitió por la cadena CBS el 17 de septiembre de 1936, se dramatizan la invención del fonógrafo de Edison y su grabación de María tenía un corderito y el vuelo trasatlántico de Lindbergh, entre otras viñetas.

Además, Constance Bennett y Robert Montgomery interpretaron la escena en que Rhett propone matrimonio a Escarlata: era la primera vez que Lo que el viento se llevó llegaba a las ondas hertzianas.

La idea partió de la Selznick International y, probablemente al tratarse de un breve fragmento, no despertó las iras de la siempre vigilante Margaret Mitchell, que aún en 1949 recordaba que nunca había cedido los derechos para la radio o el teatro de GWTW y que no tenía intención de hacerlo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Notas fallidas

Las adaptaciones al musical del argumento de Lo que el viento se llevó no han tenido demasiado éxito; algunas han sido completos desastres y ninguna, por el momento, ha pasado a la historia del teatro; pero cada cierto tiempo alguien intenta recapturar el elusivo atractivo de la novela y de la película: véase el apresurado cierre del espectáculo que se estrenó hace un año como último ejemplo.


La idea de ponerle música al texto de Margaret Mitchell no es nueva: recordemos que Selznick pensó en alguna ocasión convertir la historia de Escarlata y Rhett en opereta; hubo otras tentativas que tampoco pasaron a la partitura:

Ogden Nash, en 1943, intentó llevar a cabo una adaptación de GWTW al musical, una tarea que incluso retomó en 1961 con la ayuda del compositor Leroy Anderson, pero que tampoco llegó a buen puerto.

Kurt Weill, en 1945, también tuvo entre sus proyectos hacer cantar a los O’Hara, los Wilkes y los Butler.

Sergei Prokofiev, que bien sabía lo que era componer para el cine, nos dejó con la intriga de cómo habría sido una ópera compuesta por él sobre un libreto basado en Gone With the Wind.

Entradas relacionadas:
Otras adaptaciones dramáticas

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El viento a la francesa

El 30 de septiembre de 2003 se estrenaba, en el Palais des Sports de París, una nueva adaptación a la escena de Lo que el viento se llevó, en forma de comedia musical y en francés.

Al frente de la producción estaba Gérard Presgurvic, que se inspiró en el texto de Margaret Mitchell y compuso la música. El reparto lo encabezaban su hija Laura en el papel de Escarlata O’Hara y Vincent Niclot en el de Rhett Butler, con dirección y coreografía de Kamel Ouani.

Este espectáculo permaneció 3 meses en la capital y luego se salió de gira por Francia, Suiza y Bélgica. Terminó su recorrido, con éxito, en Nimes, en julio de 2004, pero todavía podemos saber cómo era este Autant en emporte le vent porque, además de la grabación de la partitura en CD, existe también una edición en DVD.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Nunca digas "nunca jamás"

La novela y la película deben considerarse como dos entes separados pues, si bien la segunda se basa en la primera, la adaptación a la pantalla supuso tomar una serie de decisiones con la vista puesta en el medio y en el público cinematográfico.

Se puede decir que Selznick, aunque conservó la esencia de la obra de Margaret Mitchell, se esforzó en romantizar Lo que el viento se llevó y, en especial, en suavizar el carácter de Escarlata y justificar la instantánea atracción de Rhett por la señorita O’Hara, para que la historia de amor fuera uno de los puntales de la película.

En la novela, con tiempo para profundizar en los personajes e incluso conocer sus pensamientos y motivos más íntimos, no se habla de amor precisamente durante el baile en el bazar: Rhett abre los ojos a Escarlata sobre los entresijos del bloqueo y las férreas normas impuestas a las viudas; se nota que él está a gusto con ella, porque le ofrece un reto y ella se sorprende al ver cómo Butler expresa unas ideas heréticas para con la Causa con las que Escarlata está tácitamente de acuerdo. Pero no hay un flirteo explícito tal y como oímos en la película; sin embargo, aunque la adaptación introduce ese componente romántico muy pronto, sabe cerrar el círculo con la solvencia habitual de los buenos guiones:

“…Yo quiero algo más de usted.” “¿Y qué es lo que quiere?” “Se lo diré, Escarlata O’Hara, en cuanto deje esa expresión de señorita remilgada del Sur. Quiero que algún día me diga las mismas palabras que le oí decirle a Ashley Wilkes: “Te quiero.” ”Eso es algo que no me oirá decirle, capitán Butler, en toda mi vida”; es el intercambio de Rhett y Escarlata en su segundo encuentro, en medio del vals.

Pasan los años, la guerra y los matrimonios, y el de los Butler llega a un callejón sin salida. Escarlata, de cuyos ojos acaba de caer una venda, incumple su promesa cuando le dice a Rhett: “…sólo sé que te quiero.” “Esa es tu desgracia.”, replica él.

Efectivamente, se habían pasado más de una década jugando al escondite.

miércoles, 9 de enero de 2008

Del libro al cine, al teatro, a la tele y con música

La designación de Jill Paice como la intérprete de Escarlata en la nueva versión musical de Lo que el viento se llevó que se estrenará en Londres dentro de unos meses nos da pie a recordar anteriores adaptaciones de la novela de Margaret Mitchell.

GWTW no ha llegado todavía a la meca del teatro, Broadway, pero en octubre de 1941 se estrenó en España con texto firmado por Cayetano Luca de Tena, que se basó a su vez en una versión francesa. El autor tuvo que emplearse a fondo, porque la duración de la obra la hacía en un principio ir más allá del toque de queda, y fue preciso hacer recortes para que la representación en el Teatro Español madrileño terminara antes de la 1 de la madrugada.

La televisión brasileña llevó la historia a la pequeña pantalla, en forma de serial, en 1956, cuando el blanco y negro era todavía el rey, bajo el título E o vento Levou.

En los años 60, con Selznick todavía vivo y siempre interesado en GWTW, empezó a prepararse Scarlett, una adaptación a las tablas y en formato de musical. El productor no llegó a ver el estreno, en Japón, en 1966. Como no podía ser de otra manera, la producción fue accidentada y Florence Rome recoge las peripecias en su libro Scarlett Letters.

Cuando la obra llegó a Londres en 1972 fue un sonoro fracaso, y tampoco hubo demasiados aplausos en la gira americana del año siguiente.

El siguiente intento no llegó hasta 1984, en Francia en este caso. Con libreto de George Soria y con Gabrielle Lazure en el papel de Escarlata.

El Atlanta Ballet anunció una producción de GWTW a principios de esta década, pero nunca llegó a estrenarse.

No nos queda más que desear mucha suerte a todos los implicados en esta nueva adaptación al teatro y, recordar que, si algún lector conoce alguna otra, pasada, presente o futura, nos lo haga saber.

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