Este artículo nos lleva a recordar la muerte de Leslie Howard, a causa del derribo de su avión por el bombardeo de los alemanes.
lunes, 31 de julio de 2023
Actor, director... ¿y espía?
miércoles, 1 de marzo de 2023
Consultas con George Cukor
David O. Selznick, productor de Gone with the wind, no estuvo conforme con la filmación que estaba desarrollando el director George Cukor y tomó la decisión de sustituirlo. Victor Fleming se ganó a pulso el ser nombrado cada vez que se cita Lo que el viento se llevó, porque le corresponde el título de director de la película, aunque fue secundado por otros.
Una de las actrices de la cinta, Olivia de Havilland, nos recuerda que, durante el rodaje, no se renunció a la ayuda de Cukor... aunque ni Vivien Leigh ni ella misma lo reconocieron hasta más allá de guardar la última bobina.
martes, 12 de abril de 2022
En el hospital de Atlanta
Tal día como hoy, pero en 1939, se iniciaba el rodaje de la secuencia en el hospital de Atlanta, en el estudio 14 y con Vivien Leigh y Harry Davenport al frente de un reparto que reunía a 76 extras. Las secuencias que formaban parte del plan de rodaje incluían la explosión de la cristalera, el descubrimiento de un cadáver por parte del doctor Meade en una de las camillas y Escarlata como testigo de la amputación de una pierna. Al parecer hacía frío ese día, al tiempo que cada actor debía quejarse del calor de la jornada, para lo cual se colocaron varios calentadores en el espacio del rodaje. Uno de los intérpretes de un soldado herido, con una pierna colgando de una férula casera, suspendida de un cabestrillo, lucía un par de calcetines modernos y de color rojo de Burdeos. Cuando se le comunicó este detalle a Victor Fleming, el director respondió: "no te preocupes; no se enseñan en este plano los pies de este tipo".
lunes, 21 de octubre de 2019
Cukor dejó su huella
miércoles, 1 de febrero de 2017
Leyendo sobre la leyenda

En Kubrick en la Luna y otras leyendas urbanas del cine los relatos que firma Héctor Sánchez y que ilustra David Sánchez nos llevan por una serie de historias curiosas que ha creado el Séptimo Arte, y que pueden ser realidad o no.
Entre famosas anécdotas de todos conocidas, como el amor que existía entre las amigas Davis y Crawford, la ganadora (o no) de un Oscar llamada Marisa Tomei o lo que suponía verse imitado en cada esquina que sufrió Charles Chaplin, destacamos el capítulo dedicado a Lo que el viento se llevó y que versa sobre los hipotéticos problemas en la relación de Gable y Cukor y que llevó al despido del director.
Clark Gable, un paseo por la acera de enfrente, que es como se titula el apartado, nos muestra el desacuerdo que creció entre ambos, basado quizás en el encuentro sexual que había tenido el actor con William Haines unos años atrás. Las cosas no mejoraron en absoluto cuando empezó el rodaje, y Selznick se vió obligado a cambiar de director de Gone With the Wind...
lunes, 15 de agosto de 2016
Un puñado de imágenes
Esta página nos conduce a un paseo por el rodaje de Gone with the Wind bajo el título de "fotos raramente vistas", pero que la mayoría de amantes de Lo que el viento se llevó recordamos, aunque sea vagamente y sin poder ubicarlas en otra página o en un libro.
Pero merece la pena echarles un vistazo y recordar algunos momentos del rodaje en 1939. La mayoría de estas fotos nos muestra a director, actores y equipo técnico con una sonrisa en sus rostros, lo cual no significa que no se hubieran tomado el trabajo en serio o que nunca se enfadaron los unos con los otros, como ya sabemos...
lunes, 17 de junio de 2013
Dos secuencias para un intérprete
Mickey Kuhn recuerda dos importantes secuencias con él que presentaron pequeños problemas al rodarse.
No tenía más que decir "Hola, tío Rhett", cuando Gable hacía su aparición en la escena para saludar a los niños, pero le resultó inevitable saludarle con un "Hola, tío Clark", que fastidió las tres primeras tomas. El chiquillo se temía la reprimenda por parte del director, Fleming, y de su madre, pero el actor se lo llevó a una esquina y le dijo: "Tienes razón: mi nombre es Clark. Pero, hoy, en esta película me llamo Rhett." La cuarta toma salió perfecta.
La toma restante tenía que ver con el dolor del pequeño ante la muerte de su madre, Melanie, y el director recurrió a la sugerencia de que pensase en la posible muerte de su madre verdadera y en la de su perro. Como Mickey lloró de manera conveniente en la primera toma, el director quiso contentarle haciendo lo que el crío deseara: darle un golpe, en esta ocasión. La escena fue plasmada por un fotógrafo y repartida entre los admiradores de Mickey Kuhn.
lunes, 10 de junio de 2013
No me hable de beneficios
El productor ofreció un porcentaje de los beneficios en lugar de un sueldo de director a Victor Fleming, que, no muy inspirado, le dijo: "No sea idiota, David. Esta película va a ser uno de los elefantes blancos más grande de la historia".
No tenemos ni idea de los números que se manejan con Lo que el viento se llevó, así que no nos atrevemos a decirle que no al señor Fleming, pero... se invirtieron en la película unos 4 millones de dólares y las primeras cifras de 1939, tras su estreno el día 15, hablaban de 20 millones de dólares recaudados en las taquillas.
martes, 7 de julio de 2009
George Cukor, director
George Cukor, que preparó Lo que el viento se llevó desde finales de 1936 y abandonó la producción en febrero de 1939, cuando se llevaban unas dos semanas de rodaje bajo su dirección, nació el 7 de julio de 1899, en Nueva York, en el seno de una familia húngara.
Enamorado del teatro, la escena sería una constante durante toda su vida, ya fuera dirigiendo obras en sus primeros años en Rochester o en su larga carrera como director cinematográfico, donde el propio teatro o el asumir una personalidad diferente estarán presentes casi siempre.
Cukor se inclinó con preferencia por la dirección de actores, aunque sin descuidar la puesta en escena; se apoyó en la sabiduría de los técnicos para colocar la cámara donde y cómo quería, sin demasiados alardes, para concentrarse en sacar lo mejor del guión y sus intérpretes, tanto actores como actrices; la etiqueta de “director de mujeres” oscurece el excelente resultado de la colaboración de Cukor con Cary Grant, James Mason, Rex Harrison, James Stewart o Ronald Colman.
Hollywood reclamó a Cukor con la llegada del sonoro, en calidad de director de diálogos, como en All Quiet On the Western Front (Sin novedad en el frente, 1930). Luego codirigió tres películas y, para su estreno como director en solitario, tuvo nada menos que intentar doblegar a Tallulah Bankhead. Pero Cukor hacía buenas migas con casi todos (sólo en privado se permitía sacar su lado más ácido, aunque no se privaba de encadenar palabrotas en público), y encontró un buen amigo en David O. Selznick cuando fue contratado por la RKO. Entre los dos “descubrieron” a Katharine Hepburn (que debutó en A Bill of Divorcement (Doble sacrificio, 1932) y fue a partir de entonces íntima de Cukor, con quien trabajó más que con ningún otro), y colaboraron en What Price Hollywood? (Hollywood al desnudo, 1932), Dinner at Eight (Cena a las ocho, 1933), Little Women (Las cuatro hermanitas, 1933)…
Ya en la MGM, Cukor dirigió el grueso de su carrera (Romeo y Julieta, Margarita Gautier, Mujeres, Historias de Filadelfia...) sin olvidar su fugaz paso por The Wizard of Oz, donde no rodó nada que aparezca en la versión final, pero sí fue fundamental su aportación para el aspecto de Dorothy y la malvada bruja del Oeste.
No todo fueron éxitos, claro está, pero Cukor supo salir a flote casi siempre, incluso después de abandonar el paraguas protector de la Metro, y continuó explayando sus horizontes: el color, con A Star is Born (Ha nacido una estrella, 1954), que fue también su primer musical, un género que le dio su único Oscar como director, por My Fair Lady (My Fair Lady, 1964); el rodaje lejos de Hollywood, con Bohwani Junction (Cruce de destinos, 1956), o la televisión, donde reunió a Hepburn y Olivier en Love Among the Ruins (Amor entre ruinas, 1975).
George Dewey Cukor falleció en 1983, dos años después de dirigir su última película, Rich and Famous (Ricas y famosas).
jueves, 2 de octubre de 2008
B. Reeves Eason, director de segunda unidad
B. Reeves Eason, que nació el 2 de octubre de 1886, fue uno de los directores de segunda unidad en Lo que el viento se llevó; rodó el ataque a Escarlata en Shantytown y una parte del "incendio de Atlanta", como el intento de arrebatarle el caballo a Rhett, y colaboró con el resto de los directores en diferentes tomas de acción, que era su especialidad.
“Breezy” Reeves Eason tenía muy buena mano para coordinar todos los aspectos de las secuencias que podían entrañar cualquier tipo de riesgo o que necesitaran un buen número de extras y especialistas.
Con toda la espectacularidad de esas secuencias de GWTW, Eason probablemente no se inmutó ante el trabajo: había dirigido la carrera de cuadrigas y la batalla naval de Ben-Hur (Ben-Hur, 1925), donde se utilizaron 42 cámaras (en “el incendio de Atlanta” de GWTW hubo siete), la carrera por la tierra en Cimarron (Cimarrón, 1931), la carga en The Charge of the Light Brigade (La carga de la brigada ligera, 1936), acababa de supervisar las luchas y planeado el torneo no rodado de The Adventures of Robin Hood (Robin de los Bosques, 1938)… y más adelante fue el responsable de la batalla final de They Died With Their Boots On (Murieron con las botas puestas, 1941), las batallas en Sergeant York (El Sargento York, 1941), tuvo a su cargo una segunda unidad en Duel in the Sun (Duelo al sol, 1946) y le esperaba una estampida de elefantes en Tarzan and the Huntress (Tarzán y la cazadora, 1947).
William Reaves (sic) Eason inició su larga carrera en el cine por estar a mano en el momento adecuado: pasó de su número de variedades a la posicion de encargado de atrezzo, especialista, ayudante del director, guionista y cuidador de los caballos en una película a cuyo rodaje asistía como simple mirón; fue el único que pudo montar a uno de los caballos y eso le ganó el empleo.
Le gustó el ambiente y así ofició de guionista, director principal, director de segunda unidad, productor y actor, desde 1913 hasta su retiro en 1952, cuatro años antes de su muerte. Con su sombrero negro y sus botas de montar, una camisa a cuadros y un cinturón con hebilla de plata, era una figura popular en todo Hollywood, respetado y admirado tanto por “los de arriba” como por los especialistas y dobles de acción, que sabían que no les pediría nada que él mismo no pudiera hacer.
La experiencia en las muchas películas de bajo presupuesto en las que colaboró le resultó muy valiosa, porque aquellas cintas estaban llenas de acción (una pelea tras otra, cabalgadas de un lado a otro, explosiones, batallas, tiroteos, estampidas, incendios…) y fueron las que allanaron el camino para que los estudios dedicaran segundas unidades a esas secuencias, dejándolas en las manos de los expertos mientras el director titular bregaba con los actores principales.
Eason compartía el apodo de “Breezy” (vivaz) con su hijo, al que había dirigido varias veces antes de su muerte en un accidente en 1921, y le hizo honor por su rapidez en tenerlo todo listo a tiempo y rodar a un ritmo endiablado; puede que eso no fuera bueno para la calidad general de sus películas como director, pero las secuencias de acción que llevan su firma son a menudo inolvidables.
jueves, 10 de julio de 2008
Sam Wood, director
Sam Wood, el tercer director en ponerse al mando de Lo que el viento se llevó, nació el 10 de julio de 1883; antes de entrar en el mundo del cine, trabajó como agente de la propiedad inmobiliaria y en la construcción de oleoductos; luego actuó en varias películas mudas con el nombre de Chad Applegate, fue ayudante de dirección de Cecil B. De Mille y debutó en la dirección en 1920 con Double Speed (Relámpago).
Dirigió a los hermanos Marx en dos ocasiones: A Night at the Opera (Una noche en la ópera, 1935) y A Day at the Races (Un día en las carreras, 1937).
A pesar de haber dirigido a importantes estrellas y firmar el éxito Goodbye, Mr. Chips (Adiós, Mr. Chips), el mismo año en que colaboró en GWTW, no fue hasta los años 40, como independiente, cuando adquirió relativo renombre, con películas como Kitty Foyle (Espejismo de amor, 1940), Our Town (Sinfonía de la vida, 1940), Kings Row (Kings Row/Abismos de pasión, 1942), Command Decision (Sublime decisión, 1948)..., o las que protagonizó Gary Cooper: Pride of the Yankees (El orgullo de los yanquis, 1942), For Whom The Bell Tolls (Por quién doblan las campanas, 1943), Casanova Brown (Casanova Brown, 1944) y Saratoga Trunk (La exótica, 1946).
Wood, un director capaz de dar dignidad a un guión mediocre, concienzudo y apto tanto para la comedia como para el melodrama, no se ganó muchas simpatías entre sus colegas debido a su actividad política: Si bien su autoritarismo en los platós quedaba compensado por los buenos resultados que obtenía, aunque fuera a base de repetir toma tras toma hasta que sacaba lo mejor de los actores, su posición política se puede calificar de fanatismo sin remedio; obsesionado con denunciar la presencia de comunistas en la industria, su testamento incluía una cláusula que obligaba a sus herederos a jurar que no habían sido ni eran comunistas para poder recoger sus legados. El director murió de un ataque al corazón en 1949.
Pero tratemos de olvidar esas vehemencias fruto de la época y disfrutemos del trabajo del prolífico Samuel Grosvenor Wood, que gozó de la confianza de Selznick para suplir a Fleming, primero, y luego para seguir en la dirección de GWTW de igual a igual, aunque no pudo concederle el crédito que el productor creía que se merecía.
Wood (que solía dar como indicación a los actores el enigmático consejo de "salga ahí y véndales un cubo de almejas") fue responsable, entre otras, de la secuencia de la llegada de Escarlata a Tara desde la sitiada Atlanta, de la de la muerte del desertor, de la de las cortinas, de la del relato de Mammy a Melania en las escaleras de la casa de los Butler…
jueves, 15 de mayo de 2008
Todos fueron directores
Victor Fleming volvía al trabajo en Lo que el viento se llevó, con los nervios más templados que nunca y su autoestima fortalecida por los halagos de Selznick y las disculpas de los dos actores principales.
Haver nos cuenta que su primera tarea el día de su vuelta fue una de las tomas del juramento de Escarlata; como esa secuencia había de rodarse al amanecer, es muy probable que las horas anteriores las dedicara, como recoge Molt, a preparar los detalles de “la búsqueda del doctor Meade y los heridos en la estación”, que se filmaría unos días después.
El regreso de Fleming no significó el paro para Sam Wood, ni mucho menos. Selznick decidió seguir haciendo uso de sus servicios y dividir el trabajo entre sus dos directores principales hasta el final del rodaje. De este modo le insinuaba a Fleming que tenía un reemplazo asegurado si volvía a apetecerle repetir su numerito de “prima donna”, y, al mismo tiempo, podía mantener a toda la compañía trabajando.
Aunque George Cukor, Victor Fleming y Sam Wood rodaron entre los tres la mayor parte de Gone With the Wind, no podemos olvidar la aportación del resto de los directores:
William Cameron Menzies, además de cooperar codo con codo con los directores titulares en la dirección de varias secuencias, es el responsable de escenas tan importantes como la del “incendio de Atlanta”.
B. Reeves Eason, director de la segunda unidad, rodó el ataque a Escarlata en Shantytown y una parte del "incendio de Atlanta".
Chester Franklin, especialista en películas con animales, se ocupó de tomas como las Gerald a caballo después de la guerra y de los exteriores de Tara.
James Fitzpatrick buscó por todo el Sur imágenes para los fondos de los títulos de crédito y montajes.
El segundo ayudante de dirección Eric C. Stacey se encargó de los planos de multitudes en las calles de Atlanta y, bajo la dirección de Menzies, de varios planos de detalle (insertos)…
jueves, 8 de mayo de 2008
Los directores no son de piedra
Sam Wood iniciaba su segunda semana como director de Lo que el viento se llevó completando la secuencia en la que Escarlata regresa a una Tara devastada.
La película avanzaba, pero Selznick no estaba satisfecho del todo; aprovechó un descanso dominical para ir en misión de paz a visitar a Victor Fleming y reclutó a Gable y a Leigh para que se mostraran arrepentidos de sus pecados: el uno por negarse a llorar tras la muerte de Bonnie y la otra por no acatar el punto de vista del director. Se supone que, por el bien de la película, ambos aceptaron ser los portadores de la bandera blanca en forma de los ya citados love birds, en tanto Selznick usaría de nuevo un argumento más convincente: una participación en los beneficios de la película.
Parece que Fleming no se sintió muy aplacado por esta última estrategia y replicó al productor: “No sea loco, David. Esta película va a ser uno de los mayores elefantes blancos [algo muy costoso y que no da ningún beneficio] de todos los tiempos” ("Don't be a damn fool, David. This picture is going to be one of the biggest white elephants of all time"). Pero el aspecto contrito de ambos actores (que por algo eran actores, de diferente escuela, pero hábiles en su oficio) empezó a ablandar a Fleming, que sacó las bebidas.
Selznick apeló entonces al amor propio del director, diciendo que necesitaba la fuerza, el ritmo, la grandeza que Fleming había dado a Lo que el viento se llevó hasta su partida y que la competencia de Wood no podía igualar, a pesar de contar con el apoyo magistral de Menzies y el del resto del equipo.
El orgullo herido de Fleming experimentó una rápida curación y su “agotamiento nervioso” comenzó a desvanecerse...
jueves, 1 de mayo de 2008
Sam Wood releva a Victor Fleming
Al nuevo director le esperaba una semana movidita, ya que había que recuperar el par de días perdidos desde la marcha de Victor Fleming, que ya iba con retraso.
Para seguir la tradición de muchos de los implicados, Wood no había leído la novela, por lo que necesitó un curso intensivo sobre Gone With the Wind y su guión para ponerse al tanto, pero enseguida cogió las riendas de la producción, en la que se atribuyen 24 días de trabajo.
Selznick necesitaba a alguien experimentado, capaz de seguir indicaciones y de comunicarlas a los actores y de mantener la producción en marcha sin demasiados aspavientos, y Wood, que había bregado sin demasiados problemas con los hermanos Marx y tenía a punto de estrenar Goodbye Mr. Chips (Adiós, míster Chips, 1939), parecía la persona indicada, a pesar de su costumbre de rodar docenas de veces la misma toma.
Dado que la secuencia prevista (Escarlata y Melania se encuentran con Belle a la salida del hospital) debía rodarse por la noche, Sam Wood no perdió el tiempo en su primer día al frente de Lo que el viento se llevó y pasó a los interiores para filmar la conversación de Ashley y Escarlata en el aserradero. Por la noche, otra incorporación al equipo, Ona Munson, tenía su primera escena con una Vivien Leigh y una Olivia de Havilland veteranas ya de tres directores. No fueron precisamente las actrices las que causaron problemas a Wood aquella noche.
domingo, 27 de abril de 2008
Fleming da un portazo
Selznick lo veía venir desde mediados de mes: su director se estaba agotando y era muy probable que no pudiera terminar la película. No, al menos, a aquel ritmo y con el programa previsto.
Pero tanto Victor Fleming como su médico le aseguraron que podía seguir, y las secuencias se sucedieron: las siluetas en el hospital, Rhett recibe a Escarlata en la cárcel, el ataque en Shantytown, Prissy va en busca de Rhett, los hombres parten para vengar el ataque en Shantytown, Escarlata después del funeral de Frank, Rhett le propone matrimonio, los Butler llegan a la fiesta, la muerte de Melania...
No es extraño que Sidney Howard, que había vuelto por unos días a California para seguir luchando con el guión, comentara que Fleming necesitaba estimulantes para poder aguantar toda la jornada y luego tuviera que tomar sedantes para poder dormir.
Otro de los colaboradores en el guión, John Lee Mahin, cuenta que el 27 de abril la presión para todos, y para Fleming en particular, llegó al límite. El director, cuya concepción de Escarlata no coincidía del todo con la que tenía Vivien Leigh, agotó su paciencia cuando la actriz le hizo otra observación mientras preparaban la secuencia que se iba a rodar aquella noche.
Fleming explotó: enrolló su guión, se lo tiró a Leigh diciendo que se lo podía meter en salva sea la parte (o utilizarlo para limpiársela), y abandonó el plató. Fleming le dijo a Mahin que, de camino a su casa, había tenido la tentación de lanzar su coche por un barranco.
Parecía una crisis nerviosa en toda regla y Selznick, que también se sostenía a base de estimulantes, actuó con rapidez, con el acicate añadido de la preocupación de la MGM por los retrasos y la inversión. Ya había sopesado a los posibles sustitutos de Victor Fleming y estaba preparado para la contingencia. El lunes siguiente, 1 de mayo, Sam Wood se haría cargo de Lo que el viento se llevó.
martes, 26 de febrero de 2008
James A. FitzPatrick, director de los planos sureños
Selznick recurrió a James Fitzpatrick para dirigir una “segunda unidad” en una gira de tres semanas de duración por varios estados del Sur con el fin de obtener imágenes que sirvieran para dar color local a la película (recordemos que Lo que el viento se llevó se filmó en California).
Esa búsqueda de atmósfera sureña para los títulos, montajes y fondos se plasmó sobre todo en los títulos de crédito de Gone With the Wind.
FitzPatrick, que había nacido el 26 de febrero de 1894 (aunque algunas fuentes citan 1902 y, en un artículo de 1941 se le adjudican treinta y nueve años; no sólo las actrices tienen la prerrogativa de jugar con su edad), era un experto en el documental de viajes, puesto que llevaba en el cine desde 1921 recorriendo el mundo para mostrar (primero en blanco y negro y luego en Technicolor) la cara más amable de los lugares que visitaba.
Además de producir y dirigir, escribía y narraba estos cortos (Traveltalks, The Voice of The Globe, para la MGM, y luego para la Paramount, como Vistavision Visits), que se proyectaban junto con los dibujos animados antes del plato fuerte de la sesión. Sus últimos trabajos datan de los años 50. FitzPatrick falleció en 1980.
Los planos de las plantaciones y de Atlanta que vemos como fondo de los créditos de la película se crearon en el estudio, así que lo más reconocible del viaje de FitzPatrick y su equipo que queda en la película es el viejo molino, que es quizás el único "decorado" que aparece en Lo que el viento se llevó que permanece en pie todavía.
Este Old Mill, también conocido Pugh's Mill, se encuentra en Little Rock, en el estado de Arkansas. Es una recreación (realizada en 1933) de un antiguo molino de agua de 1828.
sábado, 23 de febrero de 2008
Victor Fleming, el único director acreditado
El director titular de Lo que el viento se llevó nació el 23 de febrero de 1883... ¿o 1889, como consta en su lápida? Este dato es una prueba más de que se trataba de un hombre contradictorio, capaz tanto de abofetear a Judy Garland para que se le pasara la risa tonta que le impedía acabar una escena como de musitar "también los hombres pueden llorar... a veces", cuando Gable tenía sus dudas sobre el grado de dolor que debía mostrar por la muerte de Bonnie.
Apreciado por sus colegas, imitado por los hombres y muy atractivo para las mujeres, Victor Fleming está a la espera de contar con la biografía y el reconocimiento que merece un director capaz de salir vivo de la empresa de rodar la mayor parte de El mago de Oz y Lo que el viento se llevó en el espacio de unos meses. Y esa hazaña pesa también como una losa sobre su reputación: se suele decir que The Wizard es una "película de estudio" y que GWTW es una película "de productor", minimizando así la aportación de Fleming, al que se despacha como un mero instrumento.
La falta quizás de un estilo propio, de un "toque Fleming" juega también en su contra a la hora de poder analizar sistemáticamente su trabajo, pero nadie podrá negar que su filmografía no es entretenida, competente o vigorosa:
The Way of All Flesh (El destino de la carne, 1927), The Virginian (1929), Treasure Island (La isla del tesoro, 1934), Captains Courageous (Capitanes intrépidos, 1937)..., entre otras, llevan su firma.
Fleming abandonó el mundo de las carreras de coches para interesarse por el cine. Fue ayudante de cámara y luego director de fotografía con D.W. Griffith y Allan Dwan y en varias películas de Douglas Fairbanks.
En los años 20 estuvo en la Paramount, ya como director, y pasó a la MGM en 1932. Aunque se le colocó la etiqueta de director de aventuras masculinas, supo también sacar buen partido de actrices como Clara Bow, en Mantrap (Flor de capricho, 1926), Jean Harlow y Mary Astor, en Red Dust (Tierra de pasión, 1932) o Ingrid Bergman en Joan of Arc (Juana de Arco, 1948), y hacer digno cualquier proyecto que se le encomendase. La película con Ingrid fue la última que rodó. Fleming falleció de un ataque al corazón en 1949.
Howard Hughes, que por entonces cortejaba a Olivia de Havilland, trató de consolarla la noche de la sustitución de Cukor al frente de Gone With the Wind: "Todo saldrá bien. George y Victor tienen el mismo talento, sólo que el de Victor llega a través de un tamiz más basto".
