martes, 15 de septiembre de 2020
Joseph McMillan Johnson, diseño de producción
lunes, 9 de febrero de 2015
Cochecito de bebé
Rhett no perdía oportunidad de mimar a su hija y de inculcarle desde la cuna el amor por los caballos, como podemos comprobar durante el paseo por Peachtree Street de la familia Butler.
La secuencia se abre con un primer plano de un caballito de juguete, que pronto descubrimos forma parte del coche de bebé que Rhett empuja, muy orgulloso, mientras el matrimonio saluda a las señoras de Atlanta.
Si alguien visita el estado natal de Clark Gable, Ohio, puede acercarse a la localidad de Jefferson, donde, en el Victorian Perambulator Museum, exhiben esta pieza del atrezzo de Lo que el viento se llevó. Se trata del único museo en Estados Unidos dedicado a recoger cochecitos de bebé (más de doscientos modelos, antiguos en su mayor parte).
jueves, 1 de noviembre de 2012
Inspiración para los decorados
Nada hacía más felices a los ejecutivos, contables y accionistas de un estudio que saber que su dinero se estaba empleando de forma racional y que se trataba por todos los medios de hacer economías, lo que luego rendundaría en beneficios para todos. Selznick también tenía que dar cuentas a un consejo de administración, por mucho que fuera su nombre el que figuraba al comienzo de las películas y, aunque sus órdenes fueran no derrochar en gastos, y menos en lo que a Lo que el viento se llevó se refería, siempre había entre sus subordinados gente más cauta que intentaba que la ruina llegara lo más tarde posible.
Los estudios eran empresas rivales, pero se prestaban actores y actrices y personal técnico y artístico, siempre pensando en obtener un provecho; también era posible que una productora llegara a reutilizar decorados, en todo o en parte, que ya se habían empleado en otras películas rodadas en platós de otra firma. Asi, una pequeña expedición formada por miembros del departamento de dirección artística de la Selznick International, más Wilbur Kurtz (en su primera estancia en Hollywood), dedicaron varios días de febrero de 1938 a visitar los estudios de la competencia y tratar de encontrar decorados que, convenientemente adaptados, pudieran servir para GWTW, con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero.
Entre los "sets" que más llamaron la atención al asesor histórico, como hizo notar en sus apuntes, se encontraban decorados que la Twentieth Century-Fox había empleado en In Old Chicago (Chicago, 1937), que, aunque ambientada en la ciudad de Illinois, bastante al norte de Atlanta, tenía en común la época (y el fuego) con la historia de Escarlata.
La mansión que la Fox construyó para Carolina (1934) le pareció a Kurtz de lo más prometedora para ser el hogar de los Wilkes, pues "se puede entrar y ya se encuentran interiores preparados para hacer las tomas, e incluso una escalera monumental". Hasta hace poco se creía que no existían copias de esta película, pero el Eastman Film Museum conserva ahora una, y, si lo visitamos, podremos echarle un vistazo a este decorado (inspirado en una casa de Carolina del Sur) donde Robert Young intentaba reconstruir la opulencia de la familia después de la Guerra mientras cortejaba a Janet Gaynor, e imaginarnos un Doce Robles distinto al que "conocemos".
sábado, 2 de enero de 2010
Jack Martin Smith, ilustrador
Fueron muchas las mentes y manos que contribuyeron a conformar el aspecto visual de Lo que el viento se llevó y que pusieron sobre el papel las ideas que se llevaron luego, más o menos fielmente, a la pantalla.
William Cameron Menzies y el departamento artístico rezumaban talento y formaron un equipo envidiable, cuyos miembros también dejaron huella en el diseño de las películas durante décadas.
Jack Martin Smith, que nació el 2 de enero de 1911, aportó sus dibujos a la concepción de la producción, saltando del mundo imaginario de Oz al un poco menos fantástico escenario de Georgia en la segunda mitad del siglo XIX.
Como tantos otros diseñadores, dibujantes y pintores que pueblan las fichas técnicas, tenía el título de arquitecto. En la MGM desde 1938, era lógico que el estudio del león, que financiaba parte de GWTW, no tuviera reparos en traspasarlo temporalmente a la película de Selznick. Smith permaneció en la Metro hasta principios de los años 50 y, ya como diseñador y director artístico, pasó las siguientes décadas en la Twentieth Century-Fox, hasta 1975. Falleció en 1993.
Por el tablero de dibujo o la mesa del despacho de Smith pasaron decorados para musicales como Meet Me in St. Louis (Cita en St. Louis, 1944), The Pirate (El pirata, 1948), Easter Parade (Desfile de Pascua, 1948), On the Town (Un día en Nueva York, 1949) o Carousel (Carrusel, 1956), el Egipto antiguo y también contemporáneo de Cleopatra (Cleopatra, 1963) y Valley of The Kings (El valle de los reyes, 1954), melodramas como Madame Bovary (Madame Bovary, 1949), An Affair to Remember (Tú y yo, 1957) o Peyton Place (Vidas borrascosas, 1957), espacios reducidos como Voyage to the Bottom of the Sea (Viaje al fondo del mar, 1961) o Fantastic Voyage (Viaje alucinante, 1966), o más amplios, como los de Planet of the Apes (El planeta de los simios, 1968) o Butch Cassidy and the Sundance Kid (Dos hombres y un destino, 1969).
Entradas relacionadas:
El story-board de "Lo que el viento se llevó"
jueves, 12 de febrero de 2009
Lyle Wheeler, director artístico
El director artístico es el responsable del aspecto visual de una película y el encargado de dar el visto bueno al trabajo de los diseñadores y constructores de decorados, que están a sus órdenes y deben plasmar sus concepciones, acordadas con el director y el productor.
Lyle Wheeler, nacido el 12 de febrero de 1905, era un maestro en su oficio y, dadas las características de Lo que el viento se llevó, estuvo medio peldaño por debajo de William Cameron Menzies, a quien secundó eficazmente en todo aquello relativo a los decorados.
Lyle Reynolds Wheeler estudió arquitectura, y trabajaba como ilustrador de revistas y diseñador industrial cuando entró en contacto con el cine a mediados de los años 30, cuando Selznick lo reclutó para su nuevo estudio.
Obtuvo el Oscar en cinco ocasiones y participó en más de 400 películas, que abarcan un período de casi cincuenta años de la historia del Séptimo Arte. En 1944 fue nombrado director artístico principal de la 20th Century-Fox, donde llegó a jefe del departamento artístico.
Se retiró a mediados de los años 70 y sufrió serios problemas financieros que le dejaron incluso sin hogar, aunque Wheeler echó más de menos sus cinco estatuillas, que perdió al no poder pagar la factura del almacén donde las guardaba. Alguien las adquirió junto con otros enseres, sin saber lo que se guardaba en aquella caja de cartón hasta que la abrió, y Bill Kaiser, un admirador de Wheeler, consiguió recuperar, a costa de sus ahorros, un Oscar del quinteto (el logrado por The Diary of Anne Frank (El diario de Ana Frank, 1959) y se lo regaló al legendario director artístico poco antes de su muerte en 1990.
David Copperfield (David Copperfield, 1935), The Garden of Allah (El jardín de Alá, 1936), The Prisoner of Zenda (El prisionero de Zenda, 1937), Intermezzo (Intermezzo, 1939), Rebecca (Rebeca, 1940), Laura (Laura, 1944), Anna and the King of Siam (Ana y el rey de Siam, 1946), Leave Her to Heaven (Que el cielo la juzgue, 1946), The King and I (El rey y yo, 1956)… por citar sólo unas pocas, dan prueba de su talento, en blanco y negro y en color, de la Inglaterra dickensiana al Siam más opulento que el cine pueda imaginar, sin olvidar el austero cine negro, el espacio exterior o el Oeste.
