miércoles, 7 de octubre de 2009

Cocteau toma nota

Jean Cocteau tuvo ocasión de ver Lo que el viento se llevó a finales de 1943, en una proyección privada en la embajada americana en París. Dejó constancia de la impresión que le causó la película, y también de algunas ideas para La Bella y la Bestia (aún en proyecto), sugeridas por el largometraje producido por Selznick.

El cineasta anotó que la adaptación había seguido muy de cerca la novela de Margaret Mitchell, que la primera parte le había entusiasmado, que los detalles históricos se habían mostrado maravillosamente, aunque los “momentos psicológicos” resultaban planos porque esas partes del libro eran mediocres, y que lo mejor habría sido una reescritura especial de GWTW para la pantalla.

Cocteau, tras su experiencia, consideró que el cine en blanco y negro estaba ya desfasado y sería necesario rodar La Bella y la Bestia en color o, lo que le parecía ideal, emplear el color como una sorpresa: un vestido azul, una llamarada, la sangre...

Le llamó la atención que los artífices de Gone With the Wind se mostraran tan entusiasmados con el Technicolor que llenaran la pantalla de colores de manera que parecía que el negro no existiera para ellos (excepto en los trajes de luto), cuando el nuevo sistema daba plena entidad a lo que hasta entonces había sido una escala de grises.

martes, 6 de octubre de 2009

A la caza del gazapo (XXXIV)

Los nervios de los padres primerizos son proverbiales y abundan las anécdotas situadas en salas de parto y espera, donde el anhelante progenitor es capaz de cometer las más singulares barrabasadas.

A Rhett Butler le tocó aguardar en la antecámara un buen rato antes de poder entrar a conocer a su hija recién nacida, y también se entregó al sinsentido; no nos referimos a confraternizar amigablemente con la servidumbre, puesto que ofrecer puros y una bebida en estos momentos es una celebración tradicional que no conoce barreras sociales y menos cuando está a punto de firmarse un tratado de paz entre la posesiva nodriza y el desenfadado bribón.

Rhett se dispone a servir sendos vasos y le vemos en un plano general, bajo el cuadro de su esposa, con el cigarro en la boca; cuando cambia el plano y Butler le ofrece un vaso a Mammy, el cigarro está en su mano.

Para burlar el bloqueo hay que tener artes de prestidigitador, pero no tantas... porque el cigarro vuelve a su boca en el plano siguiente sin que apreciemos ningún movimiento de sus manos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Intento de explicar el fenómeno

 Roland Flamini puso toda su experiencia como reportero especializado en el mundo del espectáculo y sus años en la revista Time para contarnos en Scarlett, Rhett and a Cast of Thousands las intimidades de la novela de Margaret Mitchell y de la película que produjo Selznick.

Más de dos décadas después de la publicación de este libro, lo que por entonces era novedoso es hoy casi de dominio público y relatos sobre la "épica dentro de la épica" que fue la preparación y rodaje de Lo que el viento se llevó pueden encontrarse en los lugares y medios más insospechados, incluso en este humilde blog. Pero en los años 70 del siglo pasado apenas había literatura que, con cierto método, recogiera la creación del fenómeno que nos ocupa, y cualquier añadido era siempre bienvenido.

Lo que Flamini aporta, a falta de una mirada crítica que sí podemos encontrar en otros volúmenes sobre GWTW, es el producto de más de un centenar de entrevistas con miembros del equipo técnico y artístico de la película y de su investigación en periódicos y revistas de la época (cuyas afirmaciones, en algunos casos, hay que tomarlas con cierto escepticismo), así como otros documentos que hasta entonces habían sido de difícil acceso (cartas de Margaret Mitchell, por ejemplo). El resultado no es muy académico, pero sí entretenido y, como siempre, informativo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Lista de bajas (XXV)

En 1986 se fueron, al menos, dos nombres insignes del cine relacionados con GWTW. Ambos destacaron en su especialidad y transmitieron su saber a las nuevas generaciones:

Yakima Canutt, 91. (Doble de Rhett y renegado en Shantytown)

Ben Nye, 79. (Maquillaje)

sábado, 3 de octubre de 2009

Mucho más que Scarlett

Jessica Lange conduce Vivien Leigh: Scarlett and Beyond, un documental de 1990 que condensa en 45 minutos la vida de Vivien Leigh y que está incluido en la edición en 4 DVD de Lo que el viento se llevó.

Lange nos lleva de la mano a través de la trayectoria vital de Vivien, con imágenes de sus largometrajes e incluso algunos fragmentos de películas caseras y testimonios de amigos y colegas, como es habitual en este tipo de producciones.

No hay tiempo para profundizar demasiado, por lo que el documental se inclina más por lo profesional que por lo personal, pero es una buena tarjeta de presentación para aquellos que sólo conozcan a la actriz por el papel de Escarlata O'Hara.

viernes, 2 de octubre de 2009

Primero John, luego Max

Para su encuesta de 2005, el American Film Institute consultó a más de 500 estudiosos de la historia del cine, críticos, músicos, compositores y artistas para que eligieran la banda sonora (score) más memorable de la historia del cine americano.

El resultado encumbró a John Williams como el compositor más popular: tres de sus partituras se encuentran entre las 25 más queridas, y encabeza la lista con su legendaria música para La guerra de las galaxias.

En esta ocasión Lo que el viento se llevó cedió ante el poder de La Fuerza, pero la composición de Max Steiner consiguió un honroso segundo lugar, por delante de la música de Maurice Jarre para Lawrence de Arabia, la de Bernard Herrmann para Psicosis, la de Nino Rota para El Padrino, la de Williams para Tiburón, la de Raksin para Laura, la de Elmer Bernstein para Los siete magníficos, la de Jerry Goldsmith para Chinatown y la de Dimitri Tiomkin para Sólo ante el peligro, por citar el pelotón de cabeza.

Los votantes habían de tener en cuenta que la música debía ser original y pertenecer a una película de la época sonora y, además, aportar elementos emocionales que enriquecieran la historia que se cuenta en imágenes; también se debía prestar atención a aquellas composiciones que representaban un avance artístico y la capacidad para evocar las imágenes a las que acompañan cuando se escuchan por separado.

jueves, 1 de octubre de 2009

Referencia imprescindible de una época

En 1948 se publicó en la revista Good Housekeeping un relato corto de J.D. Salinger titulado A Girl I knew (Una chica a la que conocí), en el que el autor de El guardían entre el centeno incluye una referencia a GWTW:

De viaje por Europa a finales de los años 30, un joven americano traba conocimiento en Viena con una muchacha, y mantienen una peculiar relación durante unos meses; cuando él ha de partir hacia París, le deja una nota de despedida, en un alemán bastante tosco que el narrador complementa con la traducción al inglés:

“…I must go to Paris now, and so I say good-bye. It was very nice to know you. I hope you’re having a good time in Warsaw with your fiancé’s family. I hope the marriage goes all right. I will send you that book I was talking about, Gone with the Wind. With best greetings.

But I never did write to Leah from Paris. I never wrote to her again at all. I didn’t send a copy of Gone with the Wind…”

(“Debo salir para París, así que te digo adiós. Me alegro de haberte conocido. Espero que te lo estés pasando bien en Varsovia con la familia de tu novio. Espero que el matrimonio vaya bien. Te mandaré el libro del que te hablé, Lo que el viento se llevó. Con mis mejores deseos.

Pero nunca le escribí a Leah desde París. Nunca volví a escribirle. No le envié un ejemplar de Lo que el viento se llevó…”)

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