miércoles, 30 de abril de 2008

Los Roosevelt y "Gone With The Wind"

A Eleanor Roosevelt Tara le recordaba a Bulloch Hall, la plantación de su abuela y otra de las “inspiraciones” de Margaret Mitchell para la casa de los O’Hara; Mitchell escribió en 1923 un artículo sobre la boda de la madre de Theodore Roosevelt y visitó la casa, pero no dijo nada al respecto una vez publicada su novela.

La señora Roosevelt recomendó a su doncella, Elizabeth McDuffie, para el papel de Mammy. McDuffie, que se había criado en Atlanta y había sido la niñera de una amiga de Margaret Mitchell, hizo una prueba en 1937.

Eleanor le dio a su marido un ejemplar de Lo que el viento se llevó y se sorprendió de que, aun siendo un lector voraz, se lo delvoviera muy pronto. La primera dama puso en duda que el presidente se hubiera leído el libro, pero Franklin supo responder correctamente a todas las preguntas que le hizo sobre la trama y los personajes.

Menos atento estuvo Roosevelt cuando se proyectó la película en la Casa Blanca. Se durmió durante el pase y, al despertarse de la cabezadita y comprobar que áun no había terminado, sentenció: “Ninguna película tiene derecho a ser tan larga”.

martes, 29 de abril de 2008

El rey algodón

El algodón era la base de la riqueza de muchas de las plantaciones del Sur; tenía como destino principal el Norte y las fábricas de hilaturas de Inglaterra. El bloqueo de los puertos del Sur por la armada de la Unión impidió su comercio y precipitó la ruina de la Confederación, que dependía de las ganancias de su venta para adquirir los productos de los que carecía.

El algodón es la razón por la que Rhett Butler, el visitante de Charleston, se encuentra en Doce Robles durante la barbacoa: está en tratos con Frank Kennedy, que era uno de los mayores propietarios de tierras del condado.

Tara, como las haciendas vecinas, vivía del algodón. Se plantaba en primavera; en la tarde de abril en que comienza la novela los extensos campos estaban recién arados y a la espera de las semillas, que producirían espléndidos frutos allá por septiembre.

Pero con la guerra la cosecha de tres años se acumuló en los depósitos, por un valor de 150.000 dólares; y el paso de las tropas de la Unión por la comarca acaba con ella, quemándola y arrasando los campos. A Escarlata le quedarán

“unos cuantos acres, al fondo de la quebrada, en que no se fijaron. Pero por ese algodón no vale la pena ni de molestarse, porque apenas hay allí tres balas”.

Tres balas, acaso cuatro, que ni siquiera servían para pagar los impuestos y que acabarían quemadas por la siguiente oleada de tropas de la Unión. La propia Escarlata dirigió la recogida de la mermada cosecha, resignada a que aquella tarea la rebajase al nivel de los "blancos pobretones" que tanto despreciaba, pero dispuesta a todo para salvar Tara. Contó con la ayuda de Dilcey, a quien no le importaba, como a Mammy, Pork y Prissy, que un “negro de casa” realizara las tareas de un “negro de campo”; Melania, debilitada, servía de poco aunque lo intentaba, y Suellen recurrió a estratagemas para librarse, mientras Carreen prometía trabajar por las dos.

El dinero del desertor yanqui le sirve para comprar semillas, el comienzo de la nueva prosperidad de Tara, primero bajo la supervisión de Escarlata y luego con Will Benteen.

Una bala de algodón pesa aproximadamente 227 kilogramos, y en el vestuario de Lo que el viento se llevó se empleó una buena cantidad: sólo para los vestidos femeninos se utilizaron 7 balas.

También se dispuso que hubiera varias parcelas plantadas de algodón en diferentes estados de crecimiento, para poder filmar en cualquier momento las escenas que fuera necesario.

lunes, 28 de abril de 2008

Recopilación bibliográfica mensual

Estos son los títulos que hemos citado hasta el momento en Viento Escarlata:

David O. Selznick's Hollywood, por Ronald Haver.

Lo que el viento se llevó/Robin de los Bosques, por Javier Coma.

Memo from David O. Selznick, de Rudy Behlmer.

Selznick's Vision: "Gone With the Wind" & Hollywood Filmaking, de Alan David Vertrees.

The Complete "Gone With the Wind" Trivia Book, por Pauline Bartel.

Margaret Mitchell's "Gone With the Wind" Letters, 1936-1949, compilado por Richard Harwell.

Road to Tara, por Anne Edwards.

George Cukor, por Patrick McGilligan.

"Gone With the Wind" on Film: A Complete Reference, por Cynthia Marylee Molt

A Child of the Century, de Ben Hecht

Margaret Mitchell & John Marsh: The Love Story Behind "Gone With the Wind", por Marianne Walker.

They Still Call Me Junior, de Frank Coghlan, Jr.

Long Live the King, por Lyn Tornabene.

Vivien Leigh, de Hugo Vickers.

The King: A Biography of Clark Gable, por Charles Samuels.

A Quite Remarkable Father, por Leslie Ruth Howard.

Showman: The Life of David O. Selznick, por David Thomson.

Margaret Mitchell of Atlanta, de Finis Farr.

Stuntman, por Yakima Canutt.

Feminidad y mascarada en "Lo que el viento se llevó" y "Jezabel", de Eva Parrondo-Coppel.

Narración, tiempo y cohesión del relato en “Gone With the Wind”, de Vicente J. Benet.

Vivien: la vida de Vivien Leigh, por Alexander Walker.

The Filming of “Gone with the Wind”, por Herb Bridges.

domingo, 27 de abril de 2008

Fleming da un portazo

Selznick lo veía venir desde mediados de mes: su director se estaba agotando y era muy probable que no pudiera terminar la película. No, al menos, a aquel ritmo y con el programa previsto.

Pero tanto Victor Fleming como su médico le aseguraron que podía seguir, y las secuencias se sucedieron: las siluetas en el hospital, Rhett recibe a Escarlata en la cárcel, el ataque en Shantytown, Prissy va en busca de Rhett, los hombres parten para vengar el ataque en Shantytown, Escarlata después del funeral de Frank, Rhett le propone matrimonio, los Butler llegan a la fiesta, la muerte de Melania...

No es extraño que Sidney Howard, que había vuelto por unos días a California para seguir luchando con el guión, comentara que Fleming necesitaba estimulantes para poder aguantar toda la jornada y luego tuviera que tomar sedantes para poder dormir.

Otro de los colaboradores en el guión, John Lee Mahin, cuenta que el 27 de abril la presión para todos, y para Fleming en particular, llegó al límite. El director, cuya concepción de Escarlata no coincidía del todo con la que tenía Vivien Leigh, agotó su paciencia cuando la actriz le hizo otra observación mientras preparaban la secuencia que se iba a rodar aquella noche.

Fleming explotó: enrolló su guión, se lo tiró a Leigh diciendo que se lo podía meter en salva sea la parte (o utilizarlo para limpiársela), y abandonó el plató. Fleming le dijo a Mahin que, de camino a su casa, había tenido la tentación de lanzar su coche por un barranco.

Parecía una crisis nerviosa en toda regla y Selznick, que también se sostenía a base de estimulantes, actuó con rapidez, con el acicate añadido de la preocupación de la MGM por los retrasos y la inversión. Ya había sopesado a los posibles sustitutos de Victor Fleming y estaba preparado para la contingencia. El lunes siguiente, 1 de mayo, Sam Wood se haría cargo de Lo que el viento se llevó.

sábado, 26 de abril de 2008

Entomología práctica

Cuenta Susan Myrick, la asesora para asuntos sureños en el rodaje de Lo que el viento se llevó, que Vivien Leigh había mostrado su interés por saber qué era un June bug, ya que Margaret Mitchell nombraba varias veces a este animalito en la novela y la actriz británica nunca había visto uno (o si lo había visto lo conocía por otro nombre).

Los sureños que leyeron sus declaraciones se apresuraron a saciar su curiosidad, no sólo con explicaciones detalladas, sino con el envío de ejemplares vivos de este escarabajo (Escarabajo Verde de Junio, para ser más específicos), que causaron considerable revuelo en el estudio pero que dejaron a todos bien informados cuando se abrieron los paquetes y los insectos se dieron un paseo gratis por los platós donde se filmaba Gone With the Wind. Un examen más reposado lo permitieron los enviados por un aficionado, que, ya difuntos y convenientemente preservados y presentados, eran más fáciles de contemplar.

En el Sur de Estados Unidos sigue siendo muy popular la expresión “like a duck on a june bug” ([caer] como un pato sobre un escabarajo), y también “to have no more sense than a june bug”, que sería como “tener menos sesos que un mosquito”, y así la encontramos en distintas ocasiones en el texto de GWTW (adjuntamos la traducción de la edición en España):

Jeems a los gemelos: “An' den she'll light on me lak a duck on a June bug, an' fust thing Ah know Ah'll be ter blame fer it all.” (“Además me va a sacudir de lo lindo, como a una estera vieja, y voy a ser yo el que pague por todos”)

El tío Henry se enfada con Pitty: “… stated heatedly that she had no more sense than a June bug…” (“…dijo que su hermana tenía menos sentido común que una pulga”)

Escarlata teme una regañina de Gerald: "Pa is coming tomorrow and he's going to land on me like a duck on a June bug," (“Papá llega mañana para castigarme”)

El tío Henry intenta convencer a Escarlata de que los yanquis no llegarán a Tara: “You've got no more sense than a June bug, Missy." (“Tienes menos inteligencia que un insecto”)

Rhett, en la cárcel: “The Yankees would be on me like a duck on a June bug”. (Los yanquis saltarían sobre mí como un pato sobre un insecto”)

Escarlata prefiere a los forzados a contratar antiguos esclavos: “The Freedmen's Bureau is down on you like a duck on a June bug." (La Oficina de Hombres Liberados se echa encima como un pato sobre un insecto)

Escarlata, sobre las decisiones de los políticos: “It'll bring the Yankees down on us like a duck on a June bug.” (Frase que se suprime en la traducción)

En la película, se conversa la expresión cuando Rhett le explica a Escarlata que no puede darle los 300 dólares para la contribución para no llamar la atención sobre sus cuentas: “The Yankees would be on me like a duck on a June bug (“Los yanquis caerían sobre mí como lobos hambrientos”, en el doblaje en España).

viernes, 25 de abril de 2008

Steele Gone With The Wind (I)

Las aventuras de la detective Laura Holt y su “jefe” Remington Steele están llenas de citas a los clásicos cinematográficos. Con un protagonista irlandés que es todo un cinéfilo, no podían faltar referencias a Lo que el viento se llevó. Comenzamos por la primera temporada de esta serie de televisión de los años 80:

El episodio Signed, Steeled & Delivered (Firmado, sellado y entregado) gira en torno a la introducción en China de la narrativa clásica americana, comenzando por Lo que el viento se llevó. Además, ya hemos visto que el doblaje pasaba por alto una alusión a Rhett Butler, porque quedaba convertido en “el criado Rhett”: “Usted podría ir a China, sentarse en un parque, dirigirse a un chinito (sic) que esté leyendo y decirle: “¿Qué opina usted del criado Rhett?”.

En Steele in Circulation (Dinero en circulación) Laura y Steele se hacen pasar por directores de reparto para encontrar a una joven. “¿Así que son directores de reparto, eh? ¿Para qué quieren a Angelica?”, les pregunta la dueña de la tienda. Steele gana tiempo para pensar una respuesta y sale con una buena razón: "Eh, bueno, estamos trabajando en una versión punk de…eehhh… Lo que el viento se llevó… Y pensamos en ella para el papel de Escarlata.”

jueves, 24 de abril de 2008

Escarlata en llamas

Así como el incendio de los depósitos de Atlanta por los confederados significa el principio del fin y el tácito reconocimiento de la derrota que no tardará en producirse, para Escarlata representa la destrucción de una parte de su vida; una vida que había sido placentera, despreocupada, dependiente y banal y que ya nunca volverá a ser igual.

La ciudad será arrasada más tarde por las tropas de Sherman, que emplearán el fuego como elemento destructivo. Pero tanto Atlanta como Escarlata volverán a prosperar, poco a poco, resurgiendo de las cenizas para convertirse en algo diferente a lo que eran antes.

Si bien Escarlata huye del fuego declarado en Atlanta, no hace lo mismo con el que un soldado yanqui prende en la cocina de Tara y que amenaza con extenderse a toda la casa (un acontecimiento suprimido en la película). El fuego que había consumido la plantación con el antiguo propietario, y que facilitó que Gerald se hiciera con ella, no volverá a repetirse. Tara es ya demasiado importante para ella, es ella misma, para permitir que quede destruida. Pone todo su empeño en intentar sofocar las llamas, pero necesita la ayuda de Melania, su complemento, “la parte que le falta”, para lograrlo.

Hay que reseñar también que el fuego era el método preferido por Margaret Mitchell para destruir los manuscritos de sus trabajos y que ordenó que, si no lo había hecho ella, todos sus papeles fueran a parar a las llamas. Su viudo cumplió su deseo poco después de su muerte y por eso queda muy poco del original de Lo que el viento se llevó; se conservan relativamente pocos documentos en comparación con los amplios legados de otros autores: sus artículos periodísticos, cartas enviadas y recibidas… y de vez en cuando aparecen “obras perdidas”, como Laysen, la isla perdida, u Oh! Lady Godiva

Las llamas persiguen también al edificio donde se escribió buena parte de la novela, el 979 de la Crescent Avenue en Atlanta. El pequeño apartamento del matrimonio Marsh, al que llamaban con cariño The Dump (el vertedero), sufrió varios incendios premeditados, los más graves en septiembre de 1994 y en mayo de 1996. Tras las necesarias labores de restauración de este edificio, que se salvó de la demolición, hoy es conocido como Margaret Mitchell House.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.