La negativa a algunos actores a que interpretaran un papel en Lo que el viento se llevó no representó un punto en contra en su carrera, y podemos comprobar lo buenos que eran en muchas ocasiones.
Veamos un par de casos en candidatas a Escarlata y a Melania:
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Consolación
lunes, 17 de diciembre de 2012
Referencia en novela
lunes, 10 de diciembre de 2012
Tres por una
http://www.livraddict.com/biblio/saga-autant-en-emporte-le-vent-3-tomes.html
Un paseo por las librerías francesas nos descubre que, en Francia, se ha publicado Lo que el viento se llevó en tres cómodos volúmenes, bajo el título Autant en emporte le vent.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Trastorno bipolar
No siempre es un placer figurar en una entrada en un blog, como sucede en este caso con Vivien Leigh, que la inicia como afectada por ciertos problemas psiquiátricos que tanta relevancia tuvieron para ella y para los que la rodeaban a lo largo de los años. Pero siempre es beneficioso saberlo, porque, de alguna manera, los detalles del funcionamiento cerebral quizá contribuyeron al buenhacer de la actriz, aún a costa de su vida "normal".
lunes, 26 de noviembre de 2012
Besos en la pantalla
Otra página bloguera nos lleva por una buena ración de besos en el cine y Lo que el viento se llevó comienza la lista, cronológica, que se inicia en 1939; en los años anteriores hubo también buenas aportaciones, pero no aparecen en la relación.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Impresión en un escritor
La longitud de Lo que el viento se llevó, nada habitual en las películas de hace 70 años, y también las variadas peripecias de sus protagonistas a lo largo de 12 años, han dado pie a una buena porción de anécdotas.
Han sido muchos los espectadores no prevenidos que han abandonado la sala felices y contentos justo después de que Escarlata, de vuelta en Tara tras muchas penurias, anuncie por primera vez que no va a pasar hambre jamás... es decir, que se han perdido la mitad de la película.
Y ha habido otros, como el escritor P.G. Wodehouse, que perdió su habitual sentido del humor cuando vio que, después de que Rhett llevara escaleras arriba a Escarlata, lo que le parecía el final, "comenzaba una historia totalmente distinta". El creador de Bertie Wooster y Jeeves se levantó indignado para no volver a su asiento.
