domingo, 30 de noviembre de 2008

Karl Struss, director de fotografía en las pruebas en Technicolor

Todo productor desea contar para su película con los mejores profesionales que se puedan reunir en un determinado momento. Selznick consiguió para Lo que el viento se llevó la colaboración de grandes nombres del cine clásico, aunque sólo fuera para unos pocos días de trabajo. Todo era poco para GWTW.

Karl Struss, que nació el 30 de noviembre de 1886, se ocupó de las pruebas en Technicolor de los actores principales y de varios secundarios, en los días previos al comienzo del rodaje principal. Meses atrás, Selznick había considerado su nombre entre los posibles directores de fotografía para la película.

El Technicolor tenía apenas tres años de vida oficial; eran pocos los expertos en el nuevo sistema, pero todos estaban dispuestos a aprender y a experimentar, aunque fuera bajo el agobiante control de la compañía fundada por Kalmus.

Struss era un reconocido fotógrafo y director de fotografía, ganador del primer Premio de la Academia para la categoría, junto con Charles Rosher, por Sunrise (Amanecer, 1927), y un ávido investigador en las posibilidades de las lentes, la iluminación y la fotografía cinematográfica.

Estudió en la Universidad de Columbia y entró en el cine en 1919 como responsable de la foto fija para De Mille (su carrera como fotógrafo se había visto dañada durante la guerra por su ascendencia alemana); en la Paramount, desde 1931, creó el inconfundible estilo que distingue las películas de esta productora en hitos como Dr. Jeckyll and Mr. Hyde (El hombre y el monstruo, 1931), The Sign of The Cross (El signo de la cruz, 1932) o The Story of Temple Drake (Secuestro, 1933); filtros, luz difusa, gran dominio de las luces y las sombras y de los efectos son algunos de sus rasgos principales.

Ya había cruzado su camino con el color (por entonces el sistema todavía procesaba dos colores) en Ben-Hur (Ben Hur, 1925), y The Great Dictator (El gran dictador, 1940), Journey into Fear (Estambul, 1943), Limelight (Candilejas, 1952), The Fly (La mosca, 1958)… destacan en su carrera, cuyo tramo final estuvo dedicado al estudio y desarrollo de la fotografía en 3 dimensiones. Struss falleció en 1981.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Tristeza, desolación y nostalgia

Una de las más famosas composiciones de Stephen Foster no podía faltar en la selección de temas ajenos que Max Steiner introdujo en la banda sonora de Lo que el viento se llevó.

Old Folks at Home, también conocida como Swanee River, se publicó en 1951 y recoge el deseo de un esclavo de volver a la plantación, con su familia y conocidos.

Escrita imitando el habla de los esclavos y popularizada en los minstrel shows, se canta hoy con la letra ligeramente modificada para evitar cualquier atisbo de racismo, y, en el momento de escribir estas líneas, es la canción oficial de Florida, el estado donde se encuentra el río Suwannee (que, curiosamente, Foster nunca vio: necesitaba una rima para la letra que ya tenía compuesta y no le gustaba el nombre del río escogido, así que probó con un par más hasta decidirse por el Suwannee, eso sí, alterando un poco la ortografía).

Su carácter nostálgico hace que la canción cobre fuerza cuando la oímos en GWTW, en el momento en que la cámara se aleja para mostrarnos los cientos de soldados heridos en la estación y luego, más irónica, como la pieza en la armónica en las calles de Atlanta en plena reconstrucción.

"Way down upon de Swanee ribber,
Far, far away,
Dere's wha my heart is turning ebber,
Dere's wha de old folks stay.
All up and down de whole creation
Sadly I roam,
Still longing for de old plantation
And for de old folks at home.
All de world am sad and dreary,
Ebry where I roam..."

("Allá al sur, al cruzar río Swanee,
lejos, muy lejos,
es adónde siempre se vuelve mi corazón,
Allá donde se quedó mi gente.
Por todas partes
Vagabundeé triste,
Siempre añorando la vieja plantación y
mi gente en el hogar.
Todo es tristeza y desolación
Allá por donde voy...")

viernes, 28 de noviembre de 2008

Lila Finn, doble de Vivien Leigh

El 28 de noviembre de 1909 nacía Lila Finn, que durante 5 décadas fue una ayuda inestimable para que las estrellas conservaran intacto su físico durante las escenas de acción.

Los dobles y especialistas, sobre todo las mujeres, tienen en Lila una pionera y un ejemplo muy difícil de seguir, porque, además de trabajar en el cine como doble y actriz secundaria, todavía le quedaba tiempo para practicar deporte al más alto nivel y ocuparse de fundar y gestionar la Asociación de Mujeres Especialistas.

En Lo que el viento se llevó, junto al resto de sus compañeras especialistas, alivió un tanto la carga de Vivien Leigh en las escenas en que Escarlata se enfrentaba a algún peligro físico.

Por tradición eran los hombres los que se caían del caballo, saltaban del precipicio o huían del fuego. En las primeras décadas del siglo XX eran escasas las mujeres que tenían acceso al gremio de los especialistas, pero la californiana Lila E. Shanley fue una de las que rompieron la barrera.

Gran nadadora, comenzó en 1937 supliendo a Dorothy Lamour en las secuencias más húmedas de The Hurricane (Huracán sobre la isla, 1937) y desde entonces hasta bien entrados los años 90 no dejó de trabajar para que las secuencias peligrosas siguieran pareciéndolo sin riesgo para nadie.

Finn dobló a Joan Fontaine en Frenchman's Creek (El pirata y la dama, 1944), a Donna Reed en su caída a la piscina en It’s A Wonderful Life (¡Qué bello es vivir!, 1947), a Paulette Goddard en Unconquered (Los inconquistables, 1947), a Glynis Johns en The Court Jester (1956), interpretó muchos pequeños papeles en cine y televisión, disputó encuentros oficiales de voleibol con la selección de su país en los años 50, ganó medallas en esta disciplina y recibió con orgullo un merecido premio a toda su carrera en 1993. Apenas un año antes había cerrado su filmografía con Folks! (Cómo sobrevivir a la familia); falleció en 1996.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Escarlata estaba en camino

El 27 de noviembre de 1938 Vivien Leigh partía de Inglaterra hacia Estados Unidos. A bordo del Queen Mary, su atención estaba centrada en dos objetivos: pasar tiempo con Olivier y conseguir el papel de Escarlata O’Hara.

Selznick todavía no había anunciado el nombre de la actriz protagonista de la adaptación al cine de Lo que el viento se llevó y, aunque todas las estratagemas que Vivien había puesto en marcha para llamar su atención habían fallado, no le faltaban recursos. En eso se parecía a Escarlata.

Además de pensar en su amante, a quien había echado mucho de menos a pesar de la corta separación (Olivier había partido a principios de mes para intervenir en Cumbres Borrascosas), en los cinco días de travesía hasta Nueva York Vivien tuvo tiempo para leer por quinta vez la novela de Margaret Mitchell, aprenderse varios pasajes y reafirmarse en su idea de que el papel tenía que ser para ella. Mientras existiera una posibilidad, no iba a desaprovecharla.

Sabía que sólo tendría 5 días para cautivar al productor en Hollywood, pues tenía que regresar para los ensayos de A Midsummer Night’s Dream (El sueño de una noche de verano), la obra con la que estaba comprometida con antelación, pero seguro que en sus ojos violeta brillaba la determinación: o bien lograba sustituir a Merle Oberon en el papel de Cathy (Olivier y Merle se estaban llevando bastante mal)… o bien conseguía meter la mano en el bolsillo de Selznick cual Escarlata con el desprevenido Frank.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Pesadillas de un productor

Si algo caracterizó a Selznick a lo largo de los más de 3 años en que estuvo ocupado con Lo que el viento se llevó fue la cantidad de ideas contradictorias que salieron de su oficina; aunque el productor tenía una visión general de lo que quería hacer con la novela de Margaret Mitchell, tuvo cierta dificultad en comunicar sus deseos a sus subordinados y las dudas le acuciaron hasta el último día.

Todo normal; al fin y al cabo, la incertidumbre y el riesgo están implícitas en el negocio, pero las características colosales de Gone With the Wind multiplicaban el tamaño de cada pequeña decisión hasta convertirla en un asunto de estado.

Como ejemplo podríamos citar que, a pesar del empeño de la productora en que las citas a GWTW, sus posibles intérpretes, directores y preparativos estuvieran presentes cada día en los medios durante esos años, a medida que se adelantaba en el rodaje y, después, se acercaba la hora del estreno, Selznick se mostró más y más aprensivo:

“No publiquen sinopsis de ningún tipo”, ordenó. Así se reservaba el poder sorprender al público, aunque, después de decir que pensaba ser lo más fiel posible a la novela, era de esperar que no hubiera ningún cambio significativo en la historia, porque “todo” estaría en pantalla.

Selznick recurrió en varias ocasiones a los sondeos, y seguro que le llamó la atención que la mayoría de los encuestados tuviera dos momentos favoritos que no debían faltar en la adaptación al cine de GWTW: el desayuno de Escarlata antes de acudir a la fiesta de los Wilkes, y la llegada al mundo de Beau.

“No permitan que ninguna publicación disponga de tanto material gráfico que le permita confeccionar un story-board con él.” Selznick se felicitaba por no haber permitido que se filtrara ninguna imagen de la película antes de su estreno. Deseaba que el público no se hubiera acostumbrado a ver a los personajes y los decorados fuera de contexto. “Me he despertado en medio de la noche con la tentación de prenderle fuego a todas las fotos fijas de la película para que no sean publicadas o vistas en ningún sitio”, le escribía a J. Whitney.

martes, 25 de noviembre de 2008

Lista de bajas (VI)

Los años iban pasando y la relación de fallecidos con alguna conexión con Lo que el viento se llevó empieza a tener nuevas incorporaciones con regularidad. Estas son las defunciones de las que tenemos noticia durante los años 1953 y 1954:

1953:
Everett Brown, 51. (Big Sam)
Kernan Cripps, 67. (Ayudante de Tom, el capitán yanqui)
Paul Hurst, 65. (El desertor). Suicidio.
Emmett King, 88. (Extra en la llegada de permiso de Ashley)
Lee Phelps, 60. (El encargado del bar bajo el local de Belle)

1954:
John L. Balderston, 65. (Colaboró en el guión)
Chester Franklin, 64. (Director)
Leona Roberts, 74. (Señora Meade)
Tom Tyler, 51. (El oficial que lleva esclavos a cavar trincheras). Ataque cardíaco.
Ernest Whitman, 61. (El amigo carpetbagger de Wilkerson). Ataque cardíaco.

lunes, 24 de noviembre de 2008

El vestido estampado (III)

Para la secuencia de “la búsqueda del doctor Meade” el equipo de producción de Lo que el viento se llevó consideró conveniente guardar el primero de los modelos del vestido de percal de Escarlata (por si hacían falta nuevas tomas) y Vivien Leigh lleva el segundo, casi idéntico a la de las secuencias anteriores, pero con los cambios suficientes para mostrar los efectos del calor de aquella jornada y del polvo y suciedad que a la sazón debían de cubrir las calles de Atlanta, atestadas de civiles ajetreados y de soldados baqueteados. Es, por lo tanto, el primer estado de deterioro del vestido.

Escarlata sale de casa de tía Pitty, llega hasta la estación y regresa, recluta a Prissy como comadrona, pasa un día infernal para ayudar a nacer a Beau y recibe a Rhett en un estado de comprensible nerviosismo; todo ello un poco más arremangada, dejándonos atisbar por unos instantes las enaguas; recupera para su travesía por las calles y la estación el sombrero que había llevado a la barbacoa de los Wilkes, un tanto modificado.

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