sábado, 31 de octubre de 2009

Historia con fantasma

No es inusual que, en Atlanta, un negocio añada a su servicio una conexión, la que sea, con Lo que el viento se llevó; es un buen reclamo, como bien saben los propietarios del Vickery’s Bar and Grill, situado en el 1106 de Crescent Avenue, no muy lejos de la casa donde los Marsh vivieron sus primeros años de matrimonio y donde nació GWTW.

El edificio que ahora alberga este local era antaño el domicilio de Margaret Vickery, al parecer buena amiga de su tocaya Mitchell, y se dice que la escritora pasaba muchas horas allí “porque detestaba su apartamento (The Dump)” y que es muy posible que buena parte del original de la novela se escribiera entre aquellas paredes; de hecho, no se descarta que algunas hojas de aquel manuscrito se encuentren todavía ocultas en alguna rendija…

Es más, la leyenda se sazona con el rumor de que Mitchell acababa de visitar a su amiga minutos antes del fatídico accidente de 1949, y no faltan los testimonios de alguna que otra aparición fantasmal entre las mesas de Vickery’s… ¿será el espíritu de Margaret Mitchell, atraído por las especialidades de la casa, o el espectro de Escarlata O'Hara, aquella que se prometió no volver a pasar hambre jamás?

viernes, 30 de octubre de 2009

Escarlata al rojo vivo

El comentario de la revista Time al incluir la bata roja de Escarlata O’Hara entre los vestidos cinematográficos más queridos por el público lo dice todo:

“En uno de sus muchos rifirrafes sexuales con el Rhett Butler de Clark Gable, el diálogo de Escarlata dice “No, no”, pero su vestido dice: “¡Ven aquí, pedazo de animal!” Mucha investigación histórica, e incluso más glamour, produjeron esta bata de terciopelo rojo con un escote pronunciado y un cinturón negro que acentúa la somera cintura de Leigh. El vestuario de GWTW fue obra de Walter Plunkett, que aprovechó al límite los tonos ricos del nuevo sistema Technicolor. Este modelo ofrece un colorido subido que ningún hombre puede resistir. Ni Rhett, evidentemente, ya que le echa una mirada, toma a Escarlata en sus brazos y la lleva escaleras arriba para un poco de sexo esplendoroso”.

Escarlata con bata roja

No se puede negar que Leigh está magnífica en esta bata de terciopelo rojo, con botones y presillas del mismo material en el centro. La parte superior es ajustada, con un gran cuello redondo forrado de encaje blanco. Las mangas son muy ajustadas hasta el codo y luego se despliegan hasta los puños. En la cintura, una banda de terciopelo negro.

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jueves, 29 de octubre de 2009

Una hora con Selznick

Hollywood: The Selznick Years es un documental que, como su nombre indica, nos acerca a la figura de David O. Selznick.

Selznick relajado

Con narración de Henry Fonda, la participación de actores que trabajaron para él y de unos cuantos de sus colaboradores, y fragmentos de las películas que produjo, el documental, datado en 1969, traza a grandes rasgos la vida y carrera del productor que tuvo como máximo hito Lo que el viento se llevó, pero que supervisó otros grandes e inolvidables títulos del cine clásico, bien en los estudios en los que estuvo en nómina, luego como independiente y más tarde como “prestamista” de sus estrellas e ideas, hasta su época de distribuidor. Aunque su producción se espació con el paso del tiempo, hay que recordar que Selznick estuvo trabajando hasta el mismo final en aquello que idolatraba tanto como a Jennifer Jones… y representa casi medio siglo de la historia de Hollywood.

Por descontado, en su escasa hora de duración, hay espacio dedicado a GWTW, con imágenes que hasta entonces eran inéditas para el gran público y que ahora ya nos son familiares (las pruebas para algunos papeles, por ejemplo).

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miércoles, 28 de octubre de 2009

Para enmarcar

Muy pocas de las personas implicadas en la producción de Lo que el viento se llevó pudieron emplear la frase favorita de Escarlata ,“Ya lo pensaré mañana” y dormirse en los laureles. Aguijoneados por Selznick y la cercanía del estreno, a partes iguales, artistas, técnicos y administrativos se vieron obligados a realizar jornadas maratonianas para que su trabajo estuviera terminado a tiempo y con la calidad que se les exigía. Es justo reconocer que todos cumplieron las expectativas.

Armando Seguso, por ejemplo, dispuso sólo de tres semanas para tener listas las imágenes que iban a emplearse para la promoción de GWTW.

cartel de Armando Seguso para GWTW


Este retratista reclutado por la MGM estaba a las órdenes de Hall Burrows, jefe del departamento, y ambos seguían las directrices de Howard Dietz, que estaba encargado de la publicidad de la película. El gran ilustrador produjo varios modelos de carteles (que acompañaron a Gone With the Wind durante veinte años, hasta que hubo un cambio de concepto), los carteles más pequeños que solían colocarse en los vestíbulos de las salas (lobby cards), diversos artículos promocionales y, en especial, cuatro retratos de los protagonistas imitando óleos. Los originales de Seguso alcanzan, merecidamente, altos precios en las subastas; por suerte, las reproducciones son más fáciles de conseguir.

Cartel de Armando Seguso para GWTW


martes, 27 de octubre de 2009

Vivien: triunfos y tragedias

vivien leigh

Cuando una persona como Vivien Leigh suscita tanto interés, es natural que se sucedan los trabajos en torno a su vida y carrera, y también es inevitable que los más recientes vayan dejando obsoletos a los publicados en años anteriores. Los biógrafos consiguen acceso a fuentes hasta entonces no descubiertas o vetadas, cambia la perspectiva sobre determinados comportamientos, se emplean nuevos medios de investigación y el paso de los años aminora el "pudor" que la cercanía con el sujeto lleva en algunos casos a distorsionar hechos y anécdotas... Aunque el distanciamiento tiene también sus desventajas, pues las fuentes directas, las personas que conocieron al biografíado desaparecen también, y se pierden muchas veces valiosos puntos de vista.

Más de 30 años han pasado ya desde que Anne Edwards publicara en 1977 su biografía de la intérprete de Escarlata O'Hara, por lo que podemos decir que Vivien Leigh: A biography se encuentra a mitad de camino: se escribió lo suficientemente cerca de la muerte de la actriz (1967) para que la autora pudiera inclinar francamente sus simpatías hacia ella, y llegó demasiado pronto para recoger algunos extremos que se han abordado con más rigor en otros libros posteriores, empezando por los que publicó Laurence Olivier, que desvelan parte de las desventuras de la pareja a causa de la enfermedad mental de Vivien, por ejemplo.

Edwards, que luego se empaparía del Sur para escribir una continuación inédita de GWTW y una biografía de Margaret Mitchell, se olvida a veces de citar fuentes y nos deja sin bibliografía para poder ampliar nuestra lectura, pero echa mano de sus numerosos contactos (ella misma estuvo bajo contrato de la MGM y conoció a los Olivier) y nos ofrece un retrato agridulce de Vivien Leigh, siempre en busca de la elusiva perfección en todos los aspectos de su vida y trayectoria profesional, que poco a poco se fueron tiñendo de tristeza.

Dado que es de los primeros libros que se refiere sin tapujos al trastorno bipolar que sufrió la actriz, la balanza se inclina peligrosamente hacia el sensacionalismo en algunas ocasiones (Olivier se quejó precisamente de ello cuando se publicó el volumen de Edwards), y la faceta de novelista de la autora corre el riesgo de convertir una historia real en un melodrama, con sus "buenos", sus "malos", sus "triunfos y tragedias"...  pero no deja de ser un buen añadido a la biblioteca de cualquier Windie o admirador de la actriz.

lunes, 26 de octubre de 2009

Discrepaban hasta en los nombres

No es aconsejable utilizar una obra de ficción para aprender historia, aunque bien puede ocurrir que sirva como punto de partida para adentrarse en otras disciplinas que sí se basan en los hechos. Lo que el viento se llevó, a pesar del cuidado que su autora puso en las fechas y lugares, no deja de ser un relato parcial en el que la guerra es un telón de fondo para la historia de Escarlata y Rhett. Con todo, Margaret Mitchell, según certifican los expertos, no se alejó demasiado de la realidad al trazar el esbozo de las campañas y las batallas.


Un detalle que llama mucho la atención a los conocedores de la Guerra de Secesión es que la escritora empleara en dos ocasiones la denominación Bull Run al referirse a las dos batallas que se libraron en el plazo de un año (julio 1861 y agosto de 1862) en el mismo lugar de Virginia, cuando en el Sur se las conoce como Primera y Segunda Batallas de Manassas; uno de los veteranos que repone fuerzas en el porche de Tara sí emplea este nombre, por lo que resulta más extraña la discrepancia.

Se nos ofrecen varias razones para explicar esta discordancia: que Mitchell empleó para su investigación histórica libros elaborados por autores “yanquis” o que, una vez la novela fue aceptada para publicación, ella misma y sus asesores decidieron emplear el término adoptado “oficialmente” en la década de los 30 para referirse a estas batallas (aunque en el Sur se siguen conociendo como las batallas de Manassas).

Durante la contienda, el ejército del Norte se refería a una batalla con el nombre del cauce fluvial más cercano, en este caso el Bull Run (un afluente del río Potomac), en tanto los Confederados la bautizaban con el de la estación de ferrocarril o población más próxima, en este caso el cruce de Manassas.

domingo, 25 de octubre de 2009

La botella medio llena

La escritora y periodista británica Elizabeth Dilys Powell tenía el cine como una de sus grandes pasiones, y sus críticas se encuentran entre las más agudas. Su larga carrera le permitió evaluar Lo que el viento se llevó en su estreno, para el Sunday Times en 1940, y 50 años después, en uno de los reestrenos de la película que firma Victor Fleming. Powell no tuvo reparos en conceder que la actuación de Gable no era tan mala como la había juzgado medio siglo antes, pero consideraba vigente su primera apreciación:

“You come out of Gone With the Wind feeling that history isn’t so disturbing after all. One can always make a dress out of a curtain.”

(“Uno sale de ver Lo que el viento se llevó con la impresión de que, después de todo, la historia no es tan inquietante. Siempre te puedes hacer un vestido de una cortina”.)

Escarlata se prueba las cortinas

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